17/02/2008

El primer dilema

El tiempo de los hijos

Texto de Beatriz San Román
Fotos de Xavier Cervera
A finales del pasado año, y bajo el título  El primer dilema de la vida, el Magazine trató del cuidado de los hijos en sus primeros años y pidió su opinión a los lectores. Han sido muchos los que han enviado sus reflexiones y experiencias, y la mayoría reclama más tiempo para ser padres y más respeto en todos los ámbitos a esta tarea. En estas páginas  se recogen algunas de las peripecias vividas por los lectores.

El profesor Jesús Perdiguer (43 años) posa delante de un grafiti en Barcelona. Prefiere aparecer sin su familia

"Ser mal padre no está mal visto"
La mayoría de las personas que han compartido sus reflexiones con el Magazine a través de la web son mujeres. Jesús es una de las excepciones. Desde la perspectiva que le proporcionan
22 años en la enseñanza, reflexiona sobre la falta de reconocimiento social a la labor de los padres. "Para realizar cualquier actividad que implique cierta responsabilidad, uno debe prepararse y obtener un título o un permiso. Para ser padres, basta con tener diez minutos inspirados."

A su juicio, vivimos en una sociedad en la que el éxito se liga casi exclusivamente al dinero y el estatus económico. "Si te compras un coche de alta gama, la gente pensará que te van bien las cosas, pero nadie te considerará un triunfador porque tus hijos sean personas equilibradas con la cabeza bien amueblada." Los padres y las madres se sienten inmersos en una carrera por el éxito social que se refleje en un aumento del poder adquisitivo. "La presión social nos dice que nuestra ambición debe ser casi ilimitada. Nuestro estilo de vida no nos permite detenernos a pensar qué es necesario y qué es prescindible. Los padres y las madres se sacrifican y se endeudan para comprar un piso más grande o para cambiar el coche, pero casi nunca se plantean que, cuando eres padre, la verdadera prioridad son los hijos."

Argumenta que existe una falta total de presión social sobre lo que llama "las madres y los padres dimisionarios". "No hay ningún problema en decir públicamente que durante la semana no ves a los niños o que prefieres hacer horas extras y contratar quien los cuide. ¡Ni siquiera se sienten mal por no dedicar tiempo a sus hijos! Y no es simplemente una cuestión de falta de tiempo. Algunos no quieren asumir que ser padres es también decir no y aguantar un enfado que puede durar horas. Ser padres es una labor que no siempre tiene una gratificación inmediata. Dedicarle tiempo, por ejemplo, a un hijo en edad adolescente significa automáticamente que el conflicto va a llegar. Para evitarlo, muchos prefieren comprarle una playstation y ponerle un televisor en su habitación. Así ni siquiera hay que discutir qué programa vamos a ver."
43 años. Padre de un hijo de 11 años y profesor de ESO

Jesús Perdiguer

Madre trabajadora = Problema
La última macroencuesta sobre la población femenina en España del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha evidenciado algo que todos sabíamos: para muchas mujeres, la maternidad supone replantearse por completo su vida profesional. La mitad de las entrevistadas con edades comprendidas entre 30 y 44 años ha optado, tras el nacimiento de su primer hijo, por dejar de trabajar temporal o definitivamente –o por un empleo de horario más reducido–. Resulta significativo que un 58% de las mujeres españolas vea la maternidad como un obstáculo para su actividad laboral.
Varias lectoras cuentan cómo, a pesar de los avances normativos, se sienten discriminadas y hasta maltratadas por los empresarios. Cuando una trabajadora se convierte en madre, muchas empresas realizan una suerte de mobbing laboral. Cristina Baños es madre de dos hijas,  está casada con un militar que en el 2007 pasó seis meses en Afganistán y se haya inmersa en un proceso por despido improcedente. Después de tres años trabajando con horario de mañana en las oficinas de una gran empresa de moda, le dijeron que tenía que pasar a trabajar en tienda, con una jornada que se prolongaba hasta las 11 de la noche tres días por semana. Sabiéndose amparada por
la ley, se negó, y a la semana la despidieron.
“Luchar contra una gran empresa y no sentirte tan pequeña como ellos quieren hacerte creer es muy duro. Pero siempre pienso que hay gente que ha luchado por unos derechos que al final han conseguido, y gracias a ellos tenemos leyes que nos protegen. Desde aquí quiero animar a todas las mujeres a reivindicar sus derechos y luchar por tener una familia y un trabajo que se adapte a nuestras vidas”, escribe Cristina Baños.
“Una mujer debe poder decir ‘¿quién soy?’ y ‘¿qué quiero hacer en mi vida?’. No se debe sentir como una persona egoísta y neurótica por querer alcanzar metas propias que no estén relacionadas con su esposo y sus hijos.” 
La cita pertenece al libro La mística femenina, publicado a principios de la década de los sesenta. Cuesta creer que su autora, Betty Friedan, causara con afirmaciones como ésta un notable revuelo y se ganara fama de radical en los albores del movimiento feminista. Puesto que la revolución industrial y tecnológica había eliminado la fuerza física como un factor diferencial en el mundo laboral, la división de roles que arrastrábamos desde el paleolítico ya no tenía sentido. El movimiento feminista reivindicaba la capacidad de la mujer de decidir su vida y su destino.
Cincuenta años después, tenemos otalmente incorporadas muchas de sus premisas. Las leyes hablan de igualdad de derechos y responsabilidades; las jóvenes eligen sus estudios y sus carreras profesionales en igualdad de condiciones que sus compañeros masculinos. Y, sin embargo, al llegar a la treintena y pensar en tener descendencia, resurgen los roles ancestrales en los que el hombre se encarga del sustento, y la mujer, de la crianza y las logística familiar.
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de: Madalen Goiria | 12/12/2008
Me pregunto si Nuria Pi Ferrer es la miasma que realizó un trabajo sobre educación al que se hace referencia en el Boletín nº 1 de "Crecer sin Escuela". Si fuera así ¿podría contactar conmigo? http://madalen.wordpress.com/madalen.goiria@gmail.com
de: Liliana Franco | 01/04/2008
Hace tres meses dejé mi trabajo profesional, que implicaba gran carga de trabajo para llevar a casa y empecé un trabajo en turnos de noche, técnico. Gracias por el articulo, pues me ayuda a entender mi propia situacion. Es dificil, estoy averiguando cómo organizar mis comidas porque he subido de peso demasiado en estos tres meses, he enfermado del colon, he tenido gastritis, frecuentes dolores de cabeza y creo que es la alimentación. En cuanto a la familia estoy de acuerdo con la exponente del caso, y me da ánimos para continuar. Si alguien puede aconsejarme con lo de la alimentación, se lo agradecería.
de: Raquel Rodríguez Escobar | 18/02/2008
Realmente una familia organizada y solidaria, los unos con los otros. Si no puede uno, va el otro. Nunca he visto una cosa igual. Totalmente de acuerdo en lo de súper abuelo, sin olvidar a la súper tía pequeña, la única sin hijos pero que es como si tuviera 7.
de: Patricia Fernandez Ordiz | 17/02/2008
Cual fue mi sorpresa de hoy cuando me encuentro asintiendo sobre lo que se cuenta en este artículo, resultándome familiares algunas de aquellas palabras, cuando al acabar la frase veo que pone "escribe Patricia F.Ordiz"... es decir, yo misma... Es una sensación rara ver cómo se transcriben exactamente tus palabras, sobre todo cuando el origen de ellas nunca fue verlas publicadas en ninguna parte, sino simplemente reflejar una opinión en un momento en el que parece que lo habitual es pedir todo lo contario... Muchas gracias.
de: Stefanie | 17/02/2008
Me ha encantado el reportaje, pues pone sobre la mesa la realidad de muchísimas familias. Si todos los implicados en el futuro de nuestra sociedad (no sólo familias, sino también empresarios y políticos) no se atreven a encontrar fórmulas personalizadas , seguiremos pensando que la mejor manera de criar a los hijos es "aparcarlos" en guarderías o actividades extraescolares que nos permitan una actividad laboral frenética. Desconfío del "tiempo de calidad": establecer una relación con nuestros hijos requiere tiempo, sin adjetivos. Los hilos que la forman se tejen minuto a minuto: tienen que sentir que sus padres estamos a su lado, no creo que podamos reservarles "citas" para ellos.
de: Ana Kay | 16/02/2008
Pues gracias por citarme, y añadiría un dicho que leí una vez y llevé a la práctica cuando criaba mis cuatro hijas: "Los niños se acordarán que les llevaste a la playa pero no que planchaste los pijamas." Saludos.
de: Àlex Perdiguer | 16/02/2008
Lo que de verdad es importante, cuando el chaval tenga 5 o 6 años, es apuntarlo a algún deporte. Primero que le guste, luego que sea un deporte colectivo y recomendamos que no sea el fútbol porque se ven unos espectáculos lamentables. Si se apuntan a un deporte por ejemplo baloncesto o balonmano o cualquier otro menos fútbol la moral del niño estará más alta y podrá concentrarse más al estar cansado, por ejemplo cuando haga los deberes, porque si no todo el día con la máquina y eso no puede ser, también en la adolescencia están ocupados con algo y luego no consumen. Lo del deporte, no sólo dos horas la semana si no más. Es muy importante apuntarlo a un deporte.
de: Maria | 16/02/2008
Pues sí que parece un gran Superabuelo.

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14 de marzo
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