17/02/2008

El primer dilema

El tiempo de los hijos

Texto de Beatriz San Román
Fotos de Xavier Cervera
A finales del pasado año, y bajo el título  El primer dilema de la vida, el Magazine trató del cuidado de los hijos en sus primeros años y pidió su opinión a los lectores. Han sido muchos los que han enviado sus reflexiones y experiencias, y la mayoría reclama más tiempo para ser padres y más respeto en todos los ámbitos a esta tarea. En estas páginas  se recogen algunas de las peripecias vividas por los lectores.

Pablo (9 años), Nicolás (7), Sofía (6), Olalla y Pedro (4), y los más pequeños Iago y Albita (1 y 3 años), que son los hijos de Alba Novoa, junto a su superabuelo Quincho, en la zona del Náutico de Vigo



"Lo nuestro es ingeniería familiar"
El suyo es uno de los pocos casos en que una mujer con un puesto de dirección en una gran empresa ha logrado una adaptación de la jornada laboral que le permite mantener un equilibrio satisfactorio con su vida familiar. Se sabe una privilegiada, pero recuerda como horrible la presión en su primer embarazo. La cuestión empeoró cuando, a los cinco meses de gestación, su ginecólogo le dijo que debía hacer reposo y pedir la baja. "Pero entonces, sólo cuatro horas después de que el médico me dijera que debía centrarme en mi bebé, recibí una llamada del presidente de la compañía. Me dijo que tenía todo su apoyo, que no me preocupara, que todo se podía arreglar."

Durante la baja, siguió trabajando desde casa, con el apoyo y la complicidad de las mujeres de su equipo. A la hora de reincorporarse, negoció un reajuste horario para todo el departamento, recortando las dos horas y media establecidas como pausa para la comida. Ahora puede recoger a su hijo cuando el autocar lo trae de vuelta a casa, pero aun así define como "ingeniería familiar" la logística de su hogar.

Esta madre gallega es la tercera de cuatro hermanas que suman un total de siete hijos y que, con la inestimable ayuda del abuelo, consiguen cuadrar horarios e imprevistos. "Somos una familia muy práctica. Todos tenemos coches de ocho plazas, para poder hacernos cargo de todos los niños a la vez. El verano pasado, decidimos que ya habían tenido bastante guardería, que se merecían un verano como los nuestros. Contratamos una persona que ayudara a mi padre por las mañanas para que los niños pasaran las vacaciones juntos, yendo a la playa."

34 años. Dos hijos: Iago (1 año) y Alba (3 años)

Alba Novoa Vello

¿El eterno dilema femenino?
Juan Carlos Rodríguez Ibarra –ex presidente de la Junta de Extremadura– ponía el dedo en la llaga en una entrevista en televisión: la modificación de los patrones culturales es más lenta y costosa que la de las leyes. En muchas facetas, mujeres y hombres se reparten responsabilidades en igualdad de condiciones, pero, cuando de los hijos se trata, “no hemos conseguido aún compartir la culpa”. Al filo de la una de la madrugada, le explicaba a su entrevistadora: “Si usted tuviera en su casa un hijo con 40 de fiebre y fuera hombre, estaría aquí haciendo su trabajo sin ningún problema. Siendo mujer, estaría igual, pero sintiéndose horriblemente culpable”.
Lo que en estas páginas se titulaba “el primer dilema de la vida” acaba por convertirse para las mujeres en “el eterno dilema”: ¿madre o profesional? Sólo con una educación no sexista que inocule el beneficioso virus de la igualdad conseguiremos algún día que las cosas cambien. “Hay que iniciar la marcha hacia la libertad (…) una transformación psicológica de los hombres y de las mujeres que lleve, no a la contraposición de sexos, sino, a la hermandad varón-mujer.” Las palabras de Simone de Beavoir tienen hoy tanta vigencia como antaño. Esa “transformación psicológica” sigue siendo la gran asignatura pendiente que nos dejó el movimiento feminista.

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de: Madalen Goiria | 12/12/2008
Me pregunto si Nuria Pi Ferrer es la miasma que realizó un trabajo sobre educación al que se hace referencia en el Boletín nº 1 de "Crecer sin Escuela". Si fuera así ¿podría contactar conmigo? http://madalen.wordpress.com/madalen.goiria@gmail.com
de: Liliana Franco | 01/04/2008
Hace tres meses dejé mi trabajo profesional, que implicaba gran carga de trabajo para llevar a casa y empecé un trabajo en turnos de noche, técnico. Gracias por el articulo, pues me ayuda a entender mi propia situacion. Es dificil, estoy averiguando cómo organizar mis comidas porque he subido de peso demasiado en estos tres meses, he enfermado del colon, he tenido gastritis, frecuentes dolores de cabeza y creo que es la alimentación. En cuanto a la familia estoy de acuerdo con la exponente del caso, y me da ánimos para continuar. Si alguien puede aconsejarme con lo de la alimentación, se lo agradecería.
de: Raquel Rodríguez Escobar | 18/02/2008
Realmente una familia organizada y solidaria, los unos con los otros. Si no puede uno, va el otro. Nunca he visto una cosa igual. Totalmente de acuerdo en lo de súper abuelo, sin olvidar a la súper tía pequeña, la única sin hijos pero que es como si tuviera 7.
de: Patricia Fernandez Ordiz | 17/02/2008
Cual fue mi sorpresa de hoy cuando me encuentro asintiendo sobre lo que se cuenta en este artículo, resultándome familiares algunas de aquellas palabras, cuando al acabar la frase veo que pone "escribe Patricia F.Ordiz"... es decir, yo misma... Es una sensación rara ver cómo se transcriben exactamente tus palabras, sobre todo cuando el origen de ellas nunca fue verlas publicadas en ninguna parte, sino simplemente reflejar una opinión en un momento en el que parece que lo habitual es pedir todo lo contario... Muchas gracias.
de: Stefanie | 17/02/2008
Me ha encantado el reportaje, pues pone sobre la mesa la realidad de muchísimas familias. Si todos los implicados en el futuro de nuestra sociedad (no sólo familias, sino también empresarios y políticos) no se atreven a encontrar fórmulas personalizadas , seguiremos pensando que la mejor manera de criar a los hijos es "aparcarlos" en guarderías o actividades extraescolares que nos permitan una actividad laboral frenética. Desconfío del "tiempo de calidad": establecer una relación con nuestros hijos requiere tiempo, sin adjetivos. Los hilos que la forman se tejen minuto a minuto: tienen que sentir que sus padres estamos a su lado, no creo que podamos reservarles "citas" para ellos.
de: Ana Kay | 16/02/2008
Pues gracias por citarme, y añadiría un dicho que leí una vez y llevé a la práctica cuando criaba mis cuatro hijas: "Los niños se acordarán que les llevaste a la playa pero no que planchaste los pijamas." Saludos.
de: Àlex Perdiguer | 16/02/2008
Lo que de verdad es importante, cuando el chaval tenga 5 o 6 años, es apuntarlo a algún deporte. Primero que le guste, luego que sea un deporte colectivo y recomendamos que no sea el fútbol porque se ven unos espectáculos lamentables. Si se apuntan a un deporte por ejemplo baloncesto o balonmano o cualquier otro menos fútbol la moral del niño estará más alta y podrá concentrarse más al estar cansado, por ejemplo cuando haga los deberes, porque si no todo el día con la máquina y eso no puede ser, también en la adolescencia están ocupados con algo y luego no consumen. Lo del deporte, no sólo dos horas la semana si no más. Es muy importante apuntarlo a un deporte.
de: Maria | 16/02/2008
Pues sí que parece un gran Superabuelo.

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