11/05/2008

Dos mujeres y una causa

Texto de Màrius Carol
Fotos de Pedro Madueño
Cada año mueren diez millones de niños en el mundo por no tener acceso a una vacuna. Graça Machel, esposa de Nelson Mandela, lidera una iniciativa para universalizar las vacunaciones que cuenta con el apoyo del Área Social de la Fundación La Caixa que dirige la infanta Cristina.
África ha sido el continente olvidado, pero eso está cambiando, la comunidad internacional empieza a verlo con otros ojos”

¿La institución que preside lucha contra el sida? ¿Promueve el uso de retrovirales?
G. M.: Nosotros luchamos a través de la investigación, pues invertimos grandes cantidades de dinero en el desarrollo de posibles vacunas, igual que hacemos con la malaria y con una forma de cólera que no hemos sabido erradicar hasta ahora. Pero nuestros programas son de vacunación y de investigación de vacunas; los retrovirales son un tratamiento y, en este sentido, quedan fuera de nuestro campo de actuación.
C. de B.: El sida es una de las mayores lacras en Africa. Su prevención y la atención psicosocial a las personas afectadas es una constante en las iniciativas que la Obra Social promueve en el continente. En el distrito rural de Manhiça, donde está el hospital en el que investiga el doctor Pedro Alonso, nuestra actuación tiene dos vertientes: una de asistencia y otra de formación del personal local, sobre aspectos médicos, psicológicos y biológicos, relacionados con esta enfermedad.

África ha sido durante décadas un continente olvidado, víctima de la malaria, el sida o las guerras, pero el mundo empieza a mirar a este continente con otros ojos. ¿Son optimistas con respecto a su futuro?
G. M.: África está transformándose gradualmente. En los últimos años, por la importancia que han cobrado las materias primas, no sólo el petróleo del que algunos países del continente empiezan a ser productores destacados, sino también por el aprovechamiento de otros minerales, África ha vuelto a estar en el mercado como un área del planeta que no puede ser ignorada. Esto supone que el continente está creciendo por encima del 5% y que la comunidad internacional empieza a ver a estos países con otros ojos y ha iniciado las inversiones en África. China, por ejemplo, es uno de los países que han decidido dar prioridad a sus inversiones en el continente, pero también Japón o Rusia. Ello tiene una segunda consecuencia: la democracia empieza a avanzar en el continente, desplazando sistemas autoritarios cada vez más aislados.C. de B.: El creciente reconocimiento del papel de la mujer creo que es básico en este sentido. Afortunadamente, en muchos países africanos las mujeres están ganando protagonismo. Empieza a haber mujeres ocupando puestos relevantes en la política, aunque faltan muchas más en el campo académico o de los negocios. La Obra Social, junto con la Fundação para o Desenvolvimento da Comunidades (FDC) presidida por Graça Machel, impulsa un nuevo proyecto de concesión de becas universitarias a jóvenes mozambiqueñas con recursos limitados que manifiesten potencial para convertirse en futuras líderes de su país.
G. M.: Tenemos muchos motivos para ser optimistas, y estoy de acuerdo en que la emergencia de las mujeres en estas sociedades está siendo fundamental. El ambiente general en el continente es de estabilidad política, y los problemas empiezan a estar localizados. Y solucionados por los propios africanos, con la ayuda de la comunidad internacional. Hay otras razones para ser optimistas: se está invirtiendo mucho en educación de jóvenes, aunque esto no puede ocultar el analfabetismo de la población adulta. Igualmente, estamos viendo cómo se invierte en salud, no sólo en los tratamiento, sino en la prevención.

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