Entre el cielo y la tierra
Jesuitas
Constituyen la orden religiosa masculina más numerosa del mundo. Tienen una formación exquisita y vocación de vivir en las fronteras sociales, culturales y religiosas. Con el nombramiento de su nuevo Papa negro, el español Adolfo Nicolás, los jesuitas empiezan una nueva etapa
en la que prevalecen sus objetivos de servir a la fe y promover la justicia.

El mexicano Luis Arturo, residente en el Gesù, contempla los frescos en la capilla en la que realizan los ejercicios espirituales. El Gesù albergó la primera curia jesuitica, y allí murió san Ignacio
Acabamos nuestro itinerario jesuitico en Manresa, donde san Ignacio vivió 11 meses, en una cueva, apartado del mundo para encontrar a Dios. Allí marcó las pautas de uno de los pilares para sus seguidores: los ejercicios espirituales. Una fórmula para ayudar al hombre a examinar su vida y hablar con Dios. Allí nos encontramos con el profesor de teología Xavier Meloni, quien asegura que no estamos ante una época de cambio sino ante un cambio de época, lo que exige a la Iglesia un giro radical. Charlamos con él en el jardín de la casa Manresa, donde, después de un chaparrón, el sol luce espléndido. Meloni sabe que mucha gente rechaza la religión, porque la asocia con el poder, pero que no se ha perdido la búsqueda de la espiritualidad, porque es algo inherente al ser humano. Está convencido de que el futuro está en el diálogo con la cultura, con la justicia y con las otras religiones. Que no existe otra vía que la de la abrirse y compartir, pero que ese diálogo interreligioso no debe ser el refugio final de los últimos creyentes sino una forma de hacer a Dios más grande y a la humanidad más sabia.








