22/06/2008

Entre el cielo y la tierra

Jesuitas

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto

Constituyen la orden religiosa masculina más numerosa del mundo. Tienen una formación exquisita y vocación de vivir en las fronteras sociales, culturales y religiosas. Con el nombramiento de su nuevo Papa negro, el español Adolfo Nicolás, los jesuitas empiezan una nueva etapa
en la que prevalecen sus objetivos de servir a la fe y promover la justicia.


Alumnos de diferentes procedencias y confesiones conversan con un profesor en el bar de la Universidad Gregoriana, en Roma, la más prestigiosa en los estudios de teología

Precisamente está hablando del futuro de los jesuitas cuando empiezan a llegar al jardín los novicios españoles, portugueses e italianos que estos días asisten a unos cursos. Visten camiseta y pantalón corto porque están a punto de disputar una liguilla de fútbol que ya se ha convertido en una costumbre anual. Como empieza a ser normal en los últimos días de esta primavera lluviosa, el cielo se cubre de repente y descarga un tremendo aguacero sobre los chavales, que no interrumpen el juego y avanzan como pueden entre el lodazal en que se ha convertido el campo. Juan Antonio Guerrero es el maestro de novicios españoles. Su trabajo hasta el momento de escribir estas líneas, cuando acaban de nombrarlo superior de la provincia de Castilla, ha sido acompañar a los chicos en su iniciación en la vida de jesuitas. “Cuando entran en el noviciado se detienen los ruidos que traen consigo y aparecen los ruidos interiores.” Ni móviles ni ordenadores. “El noviciado es tiempo de verificar la fe. Tiempo de oración, de vida comunitaria, de ver si esto es lo tuyo.” Durante ese periodo hay un mes de ejercicios espirituales, trabajo en los hospitales más duros para aprender a convivir con el dolor humano, y un tiempo de peregrinación a la que parten sin dinero ni comida. Un veinte por ciento lo deja durante la etapa del noviciado. Este año son 13 jóvenes. El próximo serán diez. “Cada vocación es un milagro, y estos diez jesuitas harán mucho bien.” A Juan Ignacio, a quienes todos llaman Txiki, no le asustan las cifras. “También eran diez los jesuitas cuando empezaron.”
Como los padres de Cristóbal, tampoco los de Charli Gómez-Virseda se alegraron el día en que su hijo les dio la noticia, con 21 años. Era un buen alumno de la facultad de Medicina en Madrid, tenía éxito con las chicas, era capitán del equipo de balonmano y le gustaba mucho salir. “Claro que hay miedos. Miedo a la soledad, a no ser la persona más importante en la vida de ninguna otra persona. A ese voto de obediencia que es un cheque en blanco. Todavía no me he acostumbrado a ir por la calle sin el iPod pegado a mi oreja. Pero Dios ha aparecido ahí, en medio de todo ese ruido. Y quiero seguirle.”°
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de: Enrique Colón | 30/06/2008
La profundidad del artículo, considerando la amplitud del tema, cubriendo institucionales y criticos, me parece excelente y un gran reto para los seguidores de Jesús. Les felicito.
de: Elena Martinez | 22/06/2008
Gracias por este reportaje.
30 de noviembre
30 de noviembre
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