13/07/2008

Apoteosis Zaragoza

Texto de Francesc Peirón
Fotos de Àlex Garcia
La capital de Aragón ha encontrado en la Expo 2008 la motivación perfecta para dar un salto hacia el futuro y situarse en la carrera de las ciudades con energía propia. De momento, la muestra del agua ya ha llenado de orgullo a los zaragozanos.
La transformación de Zaragoza tiene el Ebro como protagonista y elemento integrador de la ciudad, y la implantación de ¿nuevos? sistemas de movilidad urbana, como la bicicleta.
Cercanías, metro, tranvía
Sin embargo, en aquellos días en los que el tren veloz no era más que un rapidillo –no se ponía ni a 200 kilómetros por hora–, el organismo internacional que concede la organización de las exposiciones todavía no se había pronunciado. Esto no sucedió hasta el 2004, pero en Zaragoza ya intuían el enorme potencial que la alta velocidad les podía otorgar, ahora un tanto aminorado al comprobar que la atracción entre Barcelona y Madrid resulta muy fuerte y les ha dejado en un segundo plano.
Sin duda, la cuestión de las infraestructuras se ha convertido en una de las más valoradas por los zaragozanos, y también la que se ha llevado el pellizco mayor del pastel, con una inversión que ronda los 1.800 millones. “Esto nos lo hubieran hecho igual, pero sabe Dios cuánto tiempo debería haber transcurrido”, señala un taxista, sí un taxista, respecto a la nueva estación de cercanías, la de Delicias, muy próxima a su homónima del AVE.
Nueva estación y nuevo servicio, por cuanto la convocatoria ferial ha sido la excusa para acelerar un servicio ferroviario de proximidad reclamado durante tanto tiempo. Hoy cuenta con tres estaciones locales –la citada de Delicias, la recuperada del Portillo y Miraflores– pero los zaragozanos y su entorno consideran que es poco, que la red debería contar con más kilómetros de radio.
El taxista, en su comentario, amplía los parabienes a la construcción de las rondas de circunvalación, una vez culminados el tercer y el cuarto cinturón. Es un paso adelante para pacificar el tránsito en el interior de la ciudad. Pero todavía queda camino por recorrer. El debate ciudadano respecto a la construcción de un nuevo transporte público sigue vigente.
¿Metro o tranvía? Este es el debate abierto en la sociedad zaragozana. Todo apunta que lo adecuado económicamente y en cuanto rapidez operativa es el tranvía. Sin embargo, las perspectivas más optimistas no sitúan hasta el 2011 su posible entrada en servicio.
Del 2008, y pese al cartón piedra, la capital de Aragón heredará una serie de edificaciones que la pondrán en la lista de las ciudades con parque temático arquitectónico.
Y una gran dosis de autoestima. “Hemos ganado mucho –afirma un lugareño– y esto es algo indiscutible. Lástima que no se puede hacer nada con el cierzo. Pero sin el cierzo, esto ya no sería Zaragoza.”
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