20/07/2008

Cerco a los pederastas

Texto de Gabriel Díaz
Fotos de Juan Díaz García
Es fácil acercarse a niños que están trabajando en la calle vendiendo desde libros a golosinas. Los pederastas se saben a cubierto y engatusan a los pequeños y a menudo a sus familias. No es fácil, en cambio, combatir esta situación. En Camboya están logrando, con el impulso de organizaciones humanitarias,  denunciar los abusos, que se juzgue a los culpables y que les condenen
Una escena como ésta, registrada en el principal paseo turístico de Phnom Penh, no levantaba la sospecha de la policía local ni de la población. El extranjero gozaba, hasta hace pocos años, de plena impunida

Ko es un niño de 13 años que vive en un asentamiento situado en medio de la nada, a unos 35 kilómetros de Phnom Penh, la capital de Camboya. Cada día viaja a la ciudad, donde gana unos rieles limpiando zapatos y vendiendo el fuego que enciende los inciensos de los devotos que acuden a los templos budistas. Con el hablar suave y pausado, cuenta que durante una jornada saca con suerte unos tres dólares, que luego entrega a su madre. Por las calles de Phnom Penh hay decenas de niños trabajadores como Ko, que van a la escuela cuando encuentran tiempo y asumen responsabilidades de adulto, ocupándose de sus hermanos pequeños y de la supervivencia familiar.

Un día del año 2005, hasta el concurrido parque de diversiones New Garden, en la capital llegó el australiano Damien Walker, un profesor de inglés de 27 años. Allí conoció y se obsesionó con este pequeño limpiabotas, convenciéndolo para que lo acompañase a su apartamento, junto a cuatro niños más. Nadie supo lo que allí ocurrió durante muchas noches y varios meses, hasta que el australiano fue detenido y juzgado.

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de: Miriam Solans y Sergio Martinez | 01/08/2008
El reportaje nos ha parecido sobrecogedor. La imfancia tendría que ser lo más protegido, y en partes del mundo como Camboya es lo más vulnerable. Sus familias, los pederastas, e incluso en los juzgados no los protegen. Es una vergüenza. ¿Qué tipo de vida pueden llevar los niños después de este infierno?. Es lo más sagrado y ni siquiera pueden sentirse niños, porque tienen que trabajar en vez de jugar. Enhorabuena, ¡es un tabajo muy bueno!
de: Pilar de la Fuente | 24/07/2008
Impresionate. Las fotos son impresionantes y el texto me deja sin palabras. Es increible como puede haber tanto monstruo libre. Mi más sincera admiración a Juan Díaz por haber podido tener el valor de hacer esas fotografías con tanta profesionalidad y que se vea la realidad de Camboya en imágenes. Mis felicitaciones Gabriel Díaz por ser tan claro y conciso en sus palabras, que en unas hojas deje tan claro la evidencia que algunos quieren ocultar. Felicidades a "Global humanitaria" y "Action pour les enfants" por la labor que hacen. ¡Enhorabuena a todo el equipo!
de: Sergio Portela | 22/07/2008
El reportaje es muy valiente y de gran calidad. Las imágenes nos han dejado un nudo en el estómago a toda la familia. Las historias de las víctimas quitan el sueño. Hemos visitado la web de la ONG Global Humanitaria y la campaña sobre este proyecto nos obliga no sólo a reflexionar, sino también a actuar. Quisieramos expresar nuestra admiración y respeto por el trabajo que realizan las personas de esta organización. Es por proyectos como este por los que merece la pena seguir colaborando y aportando nuestro dinero. Hay que apoyar iniciativas como ésta.
de: Lisa Fabra Romero | 21/07/2008
La mayor verguenza del ser humano debería ser la de no impedir que estos mostruos abusen y agredan a la infancia. Increible trabajo el de estos dos periodistas. Enhorabuena al fotógrafo por esas imágenes que sin mostrar, lo cuentan todo. Gracias por existir.
7 de septiembre
7 de septiembre
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