20/07/2008
Cerco a los pederastas
Texto de Gabriel Díaz
Fotos de Juan Díaz García
Es fácil acercarse a niños que están trabajando en la calle vendiendo desde libros a golosinas. Los pederastas se saben a cubierto y engatusan a los pequeños y a menudo a sus familias. No es fácil, en cambio, combatir esta situación. En Camboya están logrando, con el impulso de organizaciones humanitarias, denunciar los abusos, que se juzgue a los culpables y que les condenen

Los pederastas investigados por Protect emplean distintas estrategias para alcanzar su propósito. La mayoría disfraza sus intenciones de afecto paternal
Walker, un profesor de inglés australiano no lo siente por sus víctimas, “sólo me arrepiento de no haber hablado con mi familia a tiempo, me habrían ayudado”
Tras acceder a ser entrevistado, Walker se acerca por la senda que zigzaguea el patio de la prisión camboyana Prey Sor, donde cumple una condena de diez años por abusos sexuales a menores. Extiende su mano a través de las viejas rejas. Es un tipo muy delgado y alto, con mirada y actitud desenvueltas. De sus labios secos salen palabras tremendamente firmes. Mira fijamente a los ojos. “Estoy mal, tengo una enfermedad –señala–. Recuerdo que el tiempo pasaba, yo crecía y sentía una enorme atracción por los niños. Después supe que esto era pedofilia. Estaba preocupado, pero no me atreví a hablarlo con nadie, porque me hubiera quedado al margen de la sociedad. Australia era la muerte para mí”, explica.
Los pasos de Walker fueron seguidos y denunciados por los jóvenes investigadores del proyecto Protect, una iniciativa conjunta de la ONG española Global Humanitaria y la francesa Action pour les Enfants, lanzada en el 2003 para perseguir la pederastia en las calles de Camboya y dar apoyo legal y psicológico a las víctimas. Frente a su apartamento pudieron ver los continuos destellos del flash de la cámara con la que Walker tomaba fotografías de los niños desnudos. Comprobaron cómo sus víctimas permanecían en la casa hasta la madrugada, cuando el profesor tenía la precaución de despedirlos y evitar así ser visto por los vecinos.
Los pasos de Walker fueron seguidos y denunciados por los jóvenes investigadores del proyecto Protect, una iniciativa conjunta de la ONG española Global Humanitaria y la francesa Action pour les Enfants, lanzada en el 2003 para perseguir la pederastia en las calles de Camboya y dar apoyo legal y psicológico a las víctimas. Frente a su apartamento pudieron ver los continuos destellos del flash de la cámara con la que Walker tomaba fotografías de los niños desnudos. Comprobaron cómo sus víctimas permanecían en la casa hasta la madrugada, cuando el profesor tenía la precaución de despedirlos y evitar así ser visto por los vecinos.
de: Miriam Solans y Sergio Martinez | 01/08/2008
El reportaje nos ha parecido sobrecogedor. La imfancia tendría que ser lo más protegido, y en partes del mundo como Camboya es lo más vulnerable. Sus familias, los pederastas, e incluso en los juzgados no los protegen. Es una vergüenza. ¿Qué tipo de vida pueden llevar los niños después de este infierno?. Es lo más sagrado y ni siquiera pueden sentirse niños, porque tienen que trabajar en vez de jugar. Enhorabuena, ¡es un tabajo muy bueno!
de: Pilar de la Fuente | 24/07/2008
Impresionate. Las fotos son impresionantes y el texto me deja sin palabras. Es increible como puede haber tanto monstruo libre. Mi más sincera admiración a Juan Díaz por haber podido tener el valor de hacer esas fotografías con tanta profesionalidad y que se vea la realidad de Camboya en imágenes. Mis felicitaciones Gabriel Díaz por ser tan claro y conciso en sus palabras, que en unas hojas deje tan claro la evidencia que algunos quieren ocultar. Felicidades a "Global humanitaria" y "Action pour les enfants" por la labor que hacen. ¡Enhorabuena a todo el equipo!
de: Sergio Portela | 22/07/2008
El reportaje es muy valiente y de gran calidad. Las imágenes nos han dejado un nudo en el estómago a toda la familia. Las historias de las víctimas quitan el sueño. Hemos visitado la web de la ONG Global Humanitaria y la campaña sobre este proyecto nos obliga no sólo a reflexionar, sino también a actuar. Quisieramos expresar nuestra admiración y respeto por el trabajo que realizan las personas de esta organización. Es por proyectos como este por los que merece la pena seguir colaborando y aportando nuestro dinero. Hay que apoyar iniciativas como ésta.
de: Lisa Fabra Romero | 21/07/2008
La mayor verguenza del ser humano debería ser la de no impedir que estos mostruos abusen y agredan a la infancia. Increible trabajo el de estos dos periodistas. Enhorabuena al fotógrafo por esas imágenes que sin mostrar, lo cuentan todo. Gracias por existir.








