20/07/2008
Cerco a los pederastas
Texto de Gabriel Díaz
Fotos de Juan Díaz García
Es fácil acercarse a niños que están trabajando en la calle vendiendo desde libros a golosinas. Los pederastas se saben a cubierto y engatusan a los pequeños y a menudo a sus familias. No es fácil, en cambio, combatir esta situación. En Camboya están logrando, con el impulso de organizaciones humanitarias, denunciar los abusos, que se juzgue a los culpables y que les condenen

La mayoría disfraza sus intenciones de afecto paterna
Desde hace cinco años, el Gobierno camboyano tiene una unidad para perseguir estos delitos, hasta entonces silenciados por las autoridades locales
Durante tres meses Protect reunió las pruebas suficientes para presentarlas ante la policía de Phnom Penh, que detuvo finalmente a Walker en diciembre del 2005 frente a la Universidad de Camboya. A la pregunta de si siente arrepentimiento de algo de lo sucedido, responde categórico: “Sólo me arrepiento de no haber hablado con mi familia a tiempo, porque ahora estoy seguro de que me hubieran ayudado”. No menciona a sus víctimas, pero dice ser consciente de que si estuviera en libertad volvería a ocurrir lo mismo. El condenado añade que en la cárcel ha encontrado fuerzas en Dios. Cuenta que se ha vuelto cristiano. “Eso me está ayudando a vivir mejor”, sostiene.
La detención y juicio de pederastas extranjeros era un fenómeno prácticamente desconocido en la Camboya de hace cinco años. En el 2003, el Gobierno impulsó la creación de la Unidad de Antitráfico y Protección Juvenil, que sería la encargada de combatir estos delitos, hasta ese momento silenciados o ignorados por las autoridades locales. Esta medida fue muy positiva, indica Christian Guth, miembro de Unicef y responsable de su puesta en marcha, aunque subraya que tendrán que pasar muchos años para hablar de resultados concretos. En su contra juegan el déficit de salud democrática que hay en el país, traducido en casos de corrupción, abuso de poder e impunidad, y la injusticia social, reflejada en la pobreza que alcanza a casi el 40% de los 14 millones de camboyanos.
La detención y juicio de pederastas extranjeros era un fenómeno prácticamente desconocido en la Camboya de hace cinco años. En el 2003, el Gobierno impulsó la creación de la Unidad de Antitráfico y Protección Juvenil, que sería la encargada de combatir estos delitos, hasta ese momento silenciados o ignorados por las autoridades locales. Esta medida fue muy positiva, indica Christian Guth, miembro de Unicef y responsable de su puesta en marcha, aunque subraya que tendrán que pasar muchos años para hablar de resultados concretos. En su contra juegan el déficit de salud democrática que hay en el país, traducido en casos de corrupción, abuso de poder e impunidad, y la injusticia social, reflejada en la pobreza que alcanza a casi el 40% de los 14 millones de camboyanos.
de: Miriam Solans y Sergio Martinez | 01/08/2008
El reportaje nos ha parecido sobrecogedor. La imfancia tendría que ser lo más protegido, y en partes del mundo como Camboya es lo más vulnerable. Sus familias, los pederastas, e incluso en los juzgados no los protegen. Es una vergüenza. ¿Qué tipo de vida pueden llevar los niños después de este infierno?. Es lo más sagrado y ni siquiera pueden sentirse niños, porque tienen que trabajar en vez de jugar. Enhorabuena, ¡es un tabajo muy bueno!
de: Pilar de la Fuente | 24/07/2008
Impresionate. Las fotos son impresionantes y el texto me deja sin palabras. Es increible como puede haber tanto monstruo libre. Mi más sincera admiración a Juan Díaz por haber podido tener el valor de hacer esas fotografías con tanta profesionalidad y que se vea la realidad de Camboya en imágenes. Mis felicitaciones Gabriel Díaz por ser tan claro y conciso en sus palabras, que en unas hojas deje tan claro la evidencia que algunos quieren ocultar. Felicidades a "Global humanitaria" y "Action pour les enfants" por la labor que hacen. ¡Enhorabuena a todo el equipo!
de: Sergio Portela | 22/07/2008
El reportaje es muy valiente y de gran calidad. Las imágenes nos han dejado un nudo en el estómago a toda la familia. Las historias de las víctimas quitan el sueño. Hemos visitado la web de la ONG Global Humanitaria y la campaña sobre este proyecto nos obliga no sólo a reflexionar, sino también a actuar. Quisieramos expresar nuestra admiración y respeto por el trabajo que realizan las personas de esta organización. Es por proyectos como este por los que merece la pena seguir colaborando y aportando nuestro dinero. Hay que apoyar iniciativas como ésta.
de: Lisa Fabra Romero | 21/07/2008
La mayor verguenza del ser humano debería ser la de no impedir que estos mostruos abusen y agredan a la infancia. Increible trabajo el de estos dos periodistas. Enhorabuena al fotógrafo por esas imágenes que sin mostrar, lo cuentan todo. Gracias por existir.








