21/09/2008

Modelo Harvard

Texto de David Dusster
Fotos de Xavier Cervera
Con casi cuatrocientos años de historia, más antigua que Estados Unidos, la Universidad de Harvard ha dado siete presidentes al país y ha alumbrado 43 premios Nobel. Los cerebros y gestores del futuro siguen gestándose en Harvard, el centro docente más antiguo y más reputado de Norteamérica, como reconocen los principales rankings, que la distinguen como la mejor universidad del mundo
La presencia de la universidad de Harvard, fundada en 1636, ha sido decisiva para el crecimiento de Cambridge, la localidad separada de Boston por el río Charles.
Un rótulo de cartón colgado en el laboratorio que dirige Artavanis-Tsakonas da la bienvenida a la casa de las moscas, una broma que hace referencia a las 20.000 moscas guardadas para experimentar. “Los mecanismos básicos que rigen las estructuras de las células son básicamente los mismos en las moscas que en los humanos”, apunta el profesor, de cabellos grisáceos, gafas redondeadas y sonrisa socarrona. De origen griego, Spyros Artavanis-Tsakonas se ha rodeado de un equipo internacional de 18 científicos, la mayoría licenciados en medicina que reciben un sueldo competitivo para realizar el posgrado, como Sanja Sale, una croata que está analizando en su ordenador la evolución de un tumor ovárico inducido a un ratón. Cada año llegan al despacho de Artavanis-Tsakonas unos cincuenta currículum para integrarse en el trabajo del laboratorio, y solamente un par de peticiones acaban en una entrevista formal. “Harvard da facilidades para investigar y a cambio exige mucha productividad, aquí hay que ofrecer resultados porque de lo contrario se corta la financiación, y cada vez cuesta más obtener dinero porque el entorno en Estados Unidos se está volviendo hostil, pues en el Gobierno hay gente que cree en el creacionismo en lugar de la evolución; de hecho, en este país un 40 por ciento de la gente cree en la creación divina pese a que eso va contra toda evidencia científica, y eso es un problema de cara al futuro.”
Un catedrático titular como Spyros Artavanis-Tsakonas no está obligado a jubilarse, se retira cuando quiere o no se retira. Sin embargo, el camino no es fácil. Primero hay que empezar siendo profesor agregado durante un máximo de tres años. Luego hay que pasar a ser adjunto durante un periodo máximo de cinco años. Y finalmente hay que ganarse la plaza de titular. Los sueldos se sitúan alrededor de los 150.000 dólares anuales, más los beneficios en seguros médicos y otras ventajas que pueden ser un 25% del salario. Las obligaciones no terminan siquiera cuando se obtiene plaza fija, pues la universidad financia solamente una parte del presupuesto de cada departamento y el resto tiene que obtenerlo el profesor presentando proyectos y resultados de investigación.
La facultad de Medicina de Harvard (HMS, Harvard Medical School) es una de las 14 que integran la universidad, creada sólo seis años después que el primer barco de pioneros británicos fundase una colonia en Nueva Inglaterra, en la ciudad de Boston. La elite de los colonos decidió que debía haber una entidad educativa de prestigio en el Nuevo Mundo e, influidos por su educación en la británica Universidad de Cambridge, abrieron la institución, cuyo primer idioma oficial fue el latín, en los terrenos de la orilla norte del río Charles. Al sur del río quedaba Boston, y al norte, la nueva localidad universitaria fue bautizada, de forma poco original, Cambridge. De la HMS, que curiosamente se ubica en Boston, lejos del campus principal de Harvard, en una zona llamada área médica de Longwood que comprende hospitales y centros asociados, han salido 12 premios Nobel de Medicina, el último obtenido en el 2004 por Linda Buck gracias a sus descubrimientos para entender el sentido del olfato.
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de: Oman Monique | 23/09/2008
Un abrazo de Camilla
30 de noviembre
30 de noviembre

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