Modelo Harvard

También gozan de buena reputación internacional escuelas de negocios españolas como EADA –entre las diez mejores–, EAE, que prepara a titulados universitarios que todavía no han entrado en el mundo laboral, y el ISM, especializado en marketing, ventas y comunicación. Otros centros han preferido diversificar la oferta formativa para empresarios, como La Salle, que el año pasado creó el modelo business engineering school (BES). “Hemos logrado posicionarnos con la propuesta de una escuela que forma tanto en finanzas como en tecnología, pues la formación clásica de los ejecutivos deja de lado el aspecto tecnológico y la formación clásica de ingeniería olvida las nociones empresariales”, valora Ramón Ollé, presidente ejecutivo de la BES de La Salle.
La BES, que el año pasado atrajo a 450 estudiantes que pagaron entre 15.000 y 20.000 euros según el máster elegido, ha sido el primer centro de España en obtener la acreditación internacional del PMI (Instituto de Gestión de Proyectos). “Tenemos el convencimiento de que el mejor directivo no va a ser el que más pague, sino el que tenga un mayor conocimiento del mundo tecnológico cambiante, y por eso nos dirigimos tanto al que aspira a trabajar en la pequeña empresa como al directivo de una gran firma”, argumenta Ramón Ollé. La BES aprovecha también las facilidades para el intercambio de estudiantes que ofrece su red de 73 centros universitarios en todo el mundo.
La proliferación de másters en la última década hace difícil una valoración comparativa de su calidad, y por esa razón las clasificaciones se ciñe casi exclusivamente a los cursos dirigidos a ejecutivos, que persiguen un rendimiento perceptible en forma de ascenso profesional o aumento de salario después de haber finalizado los estudios. “El promedio de recuperación de la inversión a través de la mejora salarial es de unos tres años”, apunta Nuria Aguilera, directora de marketing de Esade. El MBA de un año, dirigido únicamente a ejecutivos con al menos tres años de experiencia en el mundo laboral, cuesta 47.000 euros.
“Los rankings miden cosas diferentes, y las clasificaciones varían cada año en función de muchos factores, pero cuando tres escuelas españolas, entre ellas la nuestra, salen cada año en las primeras posiciones, eso quiere decir que hay una calidad garantizada”, explica Nuria Aguilera. El ranking del Wall Street Journal que distingue a Esade prioriza la opinión de las empresas sobre en qué centros prefieren reclutar a ejecutivos.
“No creo que el nivel de las universidades españolas sea malo, sino lo contrario, es bueno, pero cuando lo comparas con el de universidades como Harvard o Berkeley, que tienen recursos económicos muy superiores y que cobran mucho por las tasas académicas, están un poco por debajo, pero seguramente están por encima de muchas otras universidades estadounidenses”, reflexiona Luis Palencia, de IESE, respecto a la diferencia entre las escuelas de negocios y las universidades españolas. “La competencia ha sido muy sana, nos ha obligado a innovar de forma permanente, pues competimos no sólo con las escuelas de negocio españolas, sino también con las europeas y americanas, ya que este sector está muy globalizado”, matiza Nuria Aguilera, de Esade.












