01/03/2009
Geox
Zapatos al aire libre
Texto de Aurora Segura
Fotos de Yolanda Treceño
Con este reportaje se inicia una serie dedicada a personas y empresas que han triunfado a partir del desarrollo y la comercialización de una idea. Como es el caso de Mario Moretti Polegato, fundador y propietario de Geox, que inventó un sistema para evitar la incomodidad del sudor de pies simplemente practicando pequeños agujeros en la suela de los zapatos.

El creador
Mario Moretti Polegato, rodeado de muchos de los zapatos que fabrica, en la sede central de Geox, en Montebelluna (Italia)
Mario Moretti Polegato recuerda claramente en qué momento se le ocurrió la idea que le ha convertido en poco más de 14 años en uno de los hombres más ricos de Italia y en propietario de la segunda firma de calzado con más facturación del mundo. Para llevar a cabo la innovación que solucionaría un problema común a personas de todas las edades y condiciones, el desagradable sudor de pies, bastaron unas zapatillas de deporte, una navaja suiza y el desierto de Nevada.
En esa época de mediados de los 90, Moretti trabajaba en la empresa familiar de elaboración de vinos, creada por su abuelo, y se encontraba en Las Vegas, en Estados Unidos, tratando de vender sus productos. “Un día salí a correr por el desierto y me di cuenta de que las plantas de los pies se me calentaban y sudaban mucho, lo que me resultaba muy incómodo. Así que con una navaja multiusos que siempre llevaba conmigo hice unos agujeros en las suelas”, lo que significó un verdadero alivio. Pero también un problema, porque cuando llovía entraba el agua y le mojaba los pies. Así que siguió dándole vueltas a la cabeza hasta que se le ocurrió diseñar unos zapatos con la suela agujereada, pero colocando entre esta y la plantilla interior una membrana que permitiera la salida del vapor, fruto del calentamiento del pie, e impidiera la entrada de agua. Hecha a base de polímeros, la membrana tiene unos poros tan pequeños como para permitir salir al vapor, pero lo bastante gran-des para impedir el paso de moléculas de agua.
Con su solución en la mano, se pasó tres años ofreciendo su idea a firmas de calzado de todo el mundo. No consiguió transmitir su entusiasmo a ninguna de ellas, pero, lejos de desistir o de plantearse la posibilidad de que su hallazgo no fuera tan acertado como él creía, decidió crear una empresa propia para fabricar y comercializar zapatos realizados con ese sistema de ventilación.
“Era una especie de desafío conmigo mismo, dice, quería que el mundo entendiera que la mía era una buena idea. Y podía demostrarlo.” Así nació Geox –de geo, “por la tierra, porque descalzo es como mejor funciona el pie, y la X como icono de la tecnología”. Otro gran acierto fue el eslogan publicitario de promoción: “El zapato que respira”. Ahora tiene ya 980 tiendas propias y vende en 11.000 establecimientos multimarca de 68 países. Sus cifras de producción alcanzaron en el 2007 los 23 millones de pares de zapatos, y tiene 30.000 empleados.
Mario Moretti Polegato está convencido de que su proyecto habría sido muy distinto de desarrollarse en otro lugar. “En Italia contamos con una gran tradición en diseño de calzado, tenemos tecnología, materias primas de excelente calidad y una especial sensibilidad hacia la moda.” Si bien al principio no eran demasiados los modelos que elegir, hoy en día la gama es amplia y no se dejan de lado las tendencias. Hace un par de años lanzaron también una línea de ropa a la que se aplicaba un principio similar, desarrollado en sus laboratorios de Montebelluna, al norte de Italia, donde se encuentra también su sede central. “Sabemos –explica– que el calor tiende a subir y se concentra en la parte superior de la espalda, así que aplicamos una membrana en esa zona y también una especie de tejido con unos pequeños canales que conducen la humedad hacia esa zona ventilada. Así, las prendas mantienen el calor del cuerpo, pero sin la humedad que este produce.”
En esa época de mediados de los 90, Moretti trabajaba en la empresa familiar de elaboración de vinos, creada por su abuelo, y se encontraba en Las Vegas, en Estados Unidos, tratando de vender sus productos. “Un día salí a correr por el desierto y me di cuenta de que las plantas de los pies se me calentaban y sudaban mucho, lo que me resultaba muy incómodo. Así que con una navaja multiusos que siempre llevaba conmigo hice unos agujeros en las suelas”, lo que significó un verdadero alivio. Pero también un problema, porque cuando llovía entraba el agua y le mojaba los pies. Así que siguió dándole vueltas a la cabeza hasta que se le ocurrió diseñar unos zapatos con la suela agujereada, pero colocando entre esta y la plantilla interior una membrana que permitiera la salida del vapor, fruto del calentamiento del pie, e impidiera la entrada de agua. Hecha a base de polímeros, la membrana tiene unos poros tan pequeños como para permitir salir al vapor, pero lo bastante gran-des para impedir el paso de moléculas de agua.
Con su solución en la mano, se pasó tres años ofreciendo su idea a firmas de calzado de todo el mundo. No consiguió transmitir su entusiasmo a ninguna de ellas, pero, lejos de desistir o de plantearse la posibilidad de que su hallazgo no fuera tan acertado como él creía, decidió crear una empresa propia para fabricar y comercializar zapatos realizados con ese sistema de ventilación.
“Era una especie de desafío conmigo mismo, dice, quería que el mundo entendiera que la mía era una buena idea. Y podía demostrarlo.” Así nació Geox –de geo, “por la tierra, porque descalzo es como mejor funciona el pie, y la X como icono de la tecnología”. Otro gran acierto fue el eslogan publicitario de promoción: “El zapato que respira”. Ahora tiene ya 980 tiendas propias y vende en 11.000 establecimientos multimarca de 68 países. Sus cifras de producción alcanzaron en el 2007 los 23 millones de pares de zapatos, y tiene 30.000 empleados.
Mario Moretti Polegato está convencido de que su proyecto habría sido muy distinto de desarrollarse en otro lugar. “En Italia contamos con una gran tradición en diseño de calzado, tenemos tecnología, materias primas de excelente calidad y una especial sensibilidad hacia la moda.” Si bien al principio no eran demasiados los modelos que elegir, hoy en día la gama es amplia y no se dejan de lado las tendencias. Hace un par de años lanzaron también una línea de ropa a la que se aplicaba un principio similar, desarrollado en sus laboratorios de Montebelluna, al norte de Italia, donde se encuentra también su sede central. “Sabemos –explica– que el calor tiende a subir y se concentra en la parte superior de la espalda, así que aplicamos una membrana en esa zona y también una especie de tejido con unos pequeños canales que conducen la humedad hacia esa zona ventilada. Así, las prendas mantienen el calor del cuerpo, pero sin la humedad que este produce.”

El laboratorio
Los experimentos y las pruebas que permiten ir mejorando las prestaciones de los productos se llevan a cabo en los propios laboratorios de la empresa.
Los experimentos y las pruebas que permiten ir mejorando las prestaciones de los productos se llevan a cabo en los propios laboratorios de la empresa.

Los científicos desarrollan maquinaria que permita someter los productos a condiciones similares a las reales para comprobar el desgaste, la protección y durabilidad, entre otros aspectos.
de: Bernardo Murillo Tutor | 17/02/2010
Tengo dos pares de estos y con los dos pares me entra agua, así que he ido dos días con los pies calados, con dos enfriamientos de regalo. He tenido que comprar otros, ya que la otra solución es ponerme las botas de mote o zapatillas.
de: Miguel A. | 16/03/2009
Sí que entra, sí, el otro día me pilló la lluvia con ellos puestos y volví a casa con los pies empapados. Y digo yo que junto con el agua entrará toda la suciedad que puedes recoger del suelo.
de: Quique, el tío | 05/03/2009
Dicen que no entra el agua por los poros, anda que no. Yo tengo los de invierno y cuando llueve no me los puedo poner.











