22/03/2009

Historia vivida con modernidad

Oviedo

Texto de Javier Cuervo
Fotos deNavia
Ciudad de reyes en la alta edad media, Oviedo mantiene el aire señorial que desprende como Vetusta en La Regenta, pero ha logrado situar la historia en la modernidad. Hoy es una ciudad para perderse a pie y viajar de un pasado intacto a un futuro protagonizado por el dinamismo de sus ciudadanos.

Santa María del Naranco es uno de los dos monumentos prerrománicos que levantó Ramiro I en el monte Naranco de Oviedo. Se cree que fue su palacio

Si no conoce Oviedo, dese prisa porque cuanto más moderna se hace más antigua se vuelve. Hace un año su origen era medieval, pero unas excavaciones para ampliar su Museo de Bellas Artes descubrieron restos romanos. Si estuvo hace 25 años, no la reconocerá: calles peatonales, aceras anchas, fachadas pintadas, calles aseadas por escobas de platino, catedral limpia y los monumentos únicos del prerrománico –patrimonio de la humanidad por la Unesco– con el entorno mejorado.

Enrolada en el tercio norte peninsular, Oviedo, 225.000 vecinos, capital administrativa, ciudad de servicios, a media hora de la costa, a media de la montaña y a 90 minutos de cada extremo de la región, es la diana de Asturias, un millón de habitantes, de los que 800.000 viven en el área central. Con la mejora de las comunicaciones y el turismo de todos los colores, temáticas, temporadas, edades y precios, es un destino del que suelen apreciar su ritmo medio, su dimensión humana y sus notoriedades.

Mínima historia para la maleta: hubo corte en Oviedo mucho antes de la de los premios Príncipe de Asturias y de la princesa Letizia. Dejó los monumentos prerrománicos, el arte del reino de Asturias, que sitúan en la alta edad media. Como vamos a hablar de piedras, usemos como hito las de Pelayo en Covadonga en el 722. Oviedo empezó 40 años después con el convento de Máximo y Fromestano, pero lo que cuenta hoy es el relumbrón que le dio Alfon-so II, que reinó de 791 a 842 y levantó su palacio, la basílica del Salvador y la Cámara Santa donde hoy está la catedral. El Casto quería un pequeño Toledo, la capital visigoda entonces en manos musulmanas. Lo más entero, exento y hermoso que permanece es la iglesia de Santullano, un primor del arquitecto Tioda.

Su sucesor, Ramiro I, se fue a tres kilómetros y dejó Santa María del Naranco, que se supone palacio, y San Miguel de Lillo, iglesia. Verlos exige una excursión al monte Naranco (muy cerca de donde Penélope Cruz empezó a ganar un Oscar retozando con Javier Bardem y Scarlett Johansson y muchos ovetenses retozaron sin tanto premio).

El auge acabó con el reinado de Alfonso III el Magno (910), último rey de la monarquía asturiana. La corte fue para León, Oviedo perdió su poder político y militar, pasó a ser episcopal, y se comprobó que Asturias, en cuanto se salía de ella, quedaba a desmano. Está en el camino de Santiago desde el siglo XI por la variante norte.

Calzado para el paseo: casi todo el Oviedo del visitante está a la sombra de la catedral de San Salvador, en su mayoría gótica, que se inició en el siglo XIV y se acabó en el XVI y que, por su única torre, debe su singularidad tanto a lo que tiene como a lo que le falta. En la catedral está la Cámara Santa, con su apostolado románico y sus joyas, entre ellas la Cruz de los Ángeles (símbolo de Oviedo) y la de la Victoria (de Asturias). Los 70 metros de su torre –que ha sobrevivido a dos rayos, un terremoto, una revolución (1934) y una guerra civil– marcan la estatura de la ciudad, que en el siglo XX renunció a desafiar su altura.
A la salida está el Oviedo Antiguo, que por el día y entre semana es un conjunto de calles empinadas, dieciochescas, estrechas y tranquilas, abiertas a plazas, monasterios, algún palacio y casas singulares hasta la muralla de la calle del Paraíso. Por la noche de los fines de semana es el territorio de la movida.

Hay hora y media muy agradable dentro de la casa de los Oviedo-Portal (siglo XIX), y del palacio de Velarde (siglo XVIII), dos edificios que configuran el Museo de Bellas Artes de Asturias, donde, sin colas ni agobios, se exponen pintura y escultura de artistas asturianos (de Carreño de Miranda a Luis Fernández pasando por Evaristo Valle), una notable colección barroca, un apostolado del Greco y cuadros de Zurbarán, Murillo, Sorolla y Picasso. Las salas de la cerámica y el vidrio de finales del siglo XIX y principios del XX hacen ver de otro modo objetos de la industrialización, una etapa esencial en el pasado asturiano también presente en la temática de algunos grandes óleos.
Desde la calle de Cimadevilla (la principal del siglo XIX), cruzando la plaza del Ayuntamiento, se llega al mercado del Fontán. La plaza, como se la conoce, con terrazas en su interior, se anima los días de mercado, jueves y sábados, con productos de la huerta de los alrededores. Los domingos es rastro. Fue construida en 1792 y reconstruida como réplica 200 años después sin que dejara de ser uno los rincones preferidos de los ovetenses.
Patio de la Universidad de Oviedo, en la calle San Francisco, que ha celebrado sus 400 años. Hoy alberga el rectorado de una institución con campus dispersos en la capital, en Gijón y en Mieres

La catedral de San Salvador, con su retablo mayor al fondo

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de: Richar | 18/04/2009
OK Claudia. ¿Y qué tipo de sentimientos te trasmiten a ti estas fotografías?
de: Claudia | 17/04/2009
La verdad es que las fotografías de Navia son magnifícas. Hay algunas movidas, no borrosas. Eevidentemente usa este recurso para dar sentimiento a las imágenes.
de: Juan Plaza | 01/04/2009
Susana, Marián, Maria Loli, Richar, Ricardo, ¿acaso no sobran ya tantas y tantas "postales" de Oviedo que aún piden más? ¿Realmente no existe el camino con barro por el que corre el perro hacia San Miguel de Lillo? ¿Han intentado alguna vez atrapar la luz del atardecer? ¿Les dice algo la palabra "plasticidad"? Y para acabar: Santa María del Naranco no es borrosa, a menos que se vaya a verla con alguna copa de más, pero una foto de Santa María del Naranco sí que puede ser borrosa. No por ello deja de ser hermosa.
de: Susana Fernández | 27/03/2009
Suscribo lo dicho por los anteriores comentarios. El reportaje está muy bien, tiene razón en como describe la ciudad de Oviedo, sus gentes y sus rincones, pero desde luego han perdido una magnífica oportunidad de que personas que no conocen nuestra maravillosa ciudad se hagan una idea de sus momunentos con la realidad que se merecen. ¿Por qué han puesto esas fotos distorsionadas? Si han querido ser originales lo han sido pero, repito, han perdido una magnifica oportunidad de dar a conocer rincones y monumentos de Oviedo preciosos. Una pena.
de: Marián Arias Ereña | 26/03/2009
Un puñal me han clavado Uds. en el corazón! ¿Qué ocurre? ¿No les quedan fotógrafos con rigor, profesionalidad y un ápice de sensibilidad? O la responsabilidad, de tal agravio, es de los maquetadores, de producción? ¿Nadie ha revisado antes de lanzar el documento a impresión? O es q quizás, en lugar de ensalzar tan Noble, Distinguida y Vetusta ciudad, joya entre joyas, regalo sensitivo toda ella, pretenden desvalorizarla? Q vergüenza para una publicación de su nivel y prestigio! Y si de verdad, tal y como se dice, una imagen vale por mil palabras, de verdad, les ruego hagan una rectificación. Una ovetense, amante de la fotografía, les saluda desconsoladamente.
de: Maria Loli Álvarez Álvarez | 24/03/2009
¿Cómo los lectores van ha apreciar la belleza de los monumentos con unas fotografías borrosas?
de: Richar | 23/03/2009
¿No os parece que alguna de las fotografías del reportaje están borrosas?
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 23/03/2009
¿Qué problema tiene el fotógrafo con los monumentos prerrománicos?... esta fotografía está también desenfocada.. Dios mío qué Horrorrr
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 23/03/2009
Por si consideran inoportuno mi comentario original... Permítanme decirles que la fotografía portada de este reportaje sobre Oviedo es cuando menos poco correcta técnicamente.
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 22/03/2009
He visto hoy el reportaje en la revista Magazine distribuida junto con La Nueva España... soy de Oviedo y doy fe de que Santa Maria del Naranco no es BORROSA... No entiendo el "arte" de Navia en alguna de sus fotografías, me parece patético que en la revista hayan pagado dinero por una "fotografía" que describe la realidad de una forma tan burda... Un saludo

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