22/03/2009

Historia vivida con modernidad

Oviedo

Texto de Javier Cuervo
Fotos deNavia
Ciudad de reyes en la alta edad media, Oviedo mantiene el aire señorial que desprende como Vetusta en La Regenta, pero ha logrado situar la historia en la modernidad. Hoy es una ciudad para perderse a pie y viajar de un pasado intacto a un futuro protagonizado por el dinamismo de sus ciudadanos.
El campo San Francisco, un antiguo bosque conventual, son 60.000 metros cuadrados sustraídos a la especulación, en pleno centro, que permiten un agradable atajo con árboles y paseos
Sigue el recorrido hasta la universidad que en 400 años ha dado la fama culta a Oviedo, posibilidades a Asturias, momentos de gloria intelectual y propiciado el surtido de buenas librerías. En el edificio original de la calle San Francisco queda el rectorado. Los 10.000 estudiantes están dispersos por los campus de la ciudad y de la región.

La calle del siglo XX, Uría, surgida del ensanche burgués que unió la ciudad del XIX con la estación de ferrocarril, y sus paralelas y perpendiculares tienen las tiendas en las que se reconocerá mejor la fama de capital pija que tiene Oviedo (y nadie desmiente). Si se mira más arriba de los bajos comerciales, es un catálogo de estilos arquitectónicos.

En todo su paseo, el visitante irá encontrando ejemplos de la más reciente decoración local: la estatuaria. A los Hugué, Botero y Úrculo (con un culo/falo a la puerta del templo musical del Campoamor) se une mucha pieza rememorativa, porque cuando Oviedo mira hacia atrás se convierte en estatua de bronce: donde estuvo la plaza del Pescado hay un pescadero; donde el mercado de la Leche, una lechera con burra, y así... En la calle Milicias, Woody Allen tiene una fotogénica estatua siempre con las gafas rotas, también redundante. Entre el premio Príncipe de las Artes, actuaciones y el rodaje de Vicky Cristina Barcelona hay ovetenses que se topan más con Allen que con su propio hermano.

Vistos los lugares comunes de Oviedo, vea algunos tópicos sobre los ovetenses o carbayones. Es útil traer leída La Regenta, novelón del XIX en el que Clarín levantó Vetusta, trasunto del ambiente y la mala leche de Oviedo. Aún se escruta si quedan vestigios de ese retrato literario en el humor y el rumor irónico, pero algo ha cambiado, porque los turistas de congresos dan a la ciudad un notable alto, y a los ovetenses, un sobresaliente. Los ovetenses sobresalen más que el pico de la catedral y la concha del edificio de Santiago Calatrava.

Oviedo presume de ciudad musical. Lo primero que oirá es el Asturias, patria querida que a las horas, 15 veces al día, toca el carillón de la Caja de Ahorros de Asturias en la plaza de la Escandalera. Un ovetense centrípeto con 40 años de residencia puede haber oído el himno de Asturias 215.000 veces. Pero la fama se debe a su centenaria sociedad Filarmónica, a la segunda temporada de ópera más antigua de España y, recientemente, a la concurrida zarzuela. La melomanía se representa en la ópera, que era un gueto para los que cabían en el teatro Campoamor. Ahora se ha llegado a la cuarta función por título y ya no son cuatro amigos o mil amigos de la ópera sino cuatro mil. La ópera se ve, se escucha, se viste y se tiene. Manolo es un mendigo célebre del centro con un conmovedor retrato en el Museo de Bellas Artes. Cuando una caritativa ovetense le afeó que desatendiera su aseo, le respondió: “Me ducho esta tarde, que tengo ópera”.

Como en la entrega de los premios Príncipe de Asturias, se oyen gaitas. En fin de semana y por el centro peatonal hacen pasacalles bandas de gaitas con trajes regionales. La gaita es lo más pujante del folklore, organizada en bandas por influencia de las tribus (urbanas) celtas de la segunda mitad de los setenta a hoy. En las calles Martínez-Vigil y La Vega hay cervecerías de ese ambiente no sólo musical.

Los norteños ovetenses son casi anfibios porque pasan bajo el agua uno de cada tres días. El dato de lluvias no incluye la que no moja pero cala (orbayu) ni la que no cae pero humedece el bigote (orpín). A cambio, no sufren ni mucho frío ni mucho calor.
“En Oviedo se viste muy bien” dice el tópico. En la palabra viste coinciden los verbos vestir y ver, dos acciones que cotizan. Si la percepción persiste pese a que las cadenas de la globalización están en todas partes, es porque en Oviedo se viste hasta para bajar la basura, y no tanto para lucir como para no deslucir.

“En Oviedo las mujeres van muy peinadas.” No hay explicación oficial, pero la oficiosa apunta a que no cabe esperar a que no llueva para ir a la peluquería porque “con esta humedad no puedo con el pelo”. La peluquería, donde la laca lucha contra la humedad, es un centro de integración en el ovetensismo.

A Oviedo, periférica pero conectada, conservadora que prefiere llamarse liberal, las tres últimas décadas la han llevado a un límite nuevo: se ha expandido por sus diferentes cotas, y las distancias empiezan a ser largas para el peatón y lentas y caras para el automovilista. A que las nubes anden por el suelo añade que el suelo ande por las nubes. En la intimidad, los ovetenses opinan de Oviedo entre la crítica y la autocomplacencia, porque en unas cosas tiene más de lo que le correspondería y en otras, menos de lo que cree merecer, lo que se puede simbolizar, respectivamente, en un campeón de fórmula 1 como Fernando Alonso y en un estadio de primera para un equipo de tercera, como el Real Oviedo. No se pierda ser un peatón perdido por Oviedo.
La calle de la Rúa esquina a Cimadevilla, corazón del Oviedo antiguo, fue la vía principal del siglo XIX, el centro en el que el escritor Leopoldo Alas, Clarín, desarrolló su Vetusta, la opresiva ciudad provinciana de La Regenta.
Entrada al edificio de Santiago Calatrava que contiene un centro comercial y, pronto, un palacio de congresos, además de oficinas de la Administración del Principado. Aunque está en uso, aún no han terminado las obras. Es un pulso entre el espacio preexistente y el edificio
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de: Richar | 18/04/2009
OK Claudia. ¿Y qué tipo de sentimientos te trasmiten a ti estas fotografías?
de: Claudia | 17/04/2009
La verdad es que las fotografías de Navia son magnifícas. Hay algunas movidas, no borrosas. Eevidentemente usa este recurso para dar sentimiento a las imágenes.
de: Juan Plaza | 01/04/2009
Susana, Marián, Maria Loli, Richar, Ricardo, ¿acaso no sobran ya tantas y tantas "postales" de Oviedo que aún piden más? ¿Realmente no existe el camino con barro por el que corre el perro hacia San Miguel de Lillo? ¿Han intentado alguna vez atrapar la luz del atardecer? ¿Les dice algo la palabra "plasticidad"? Y para acabar: Santa María del Naranco no es borrosa, a menos que se vaya a verla con alguna copa de más, pero una foto de Santa María del Naranco sí que puede ser borrosa. No por ello deja de ser hermosa.
de: Susana Fernández | 27/03/2009
Suscribo lo dicho por los anteriores comentarios. El reportaje está muy bien, tiene razón en como describe la ciudad de Oviedo, sus gentes y sus rincones, pero desde luego han perdido una magnífica oportunidad de que personas que no conocen nuestra maravillosa ciudad se hagan una idea de sus momunentos con la realidad que se merecen. ¿Por qué han puesto esas fotos distorsionadas? Si han querido ser originales lo han sido pero, repito, han perdido una magnifica oportunidad de dar a conocer rincones y monumentos de Oviedo preciosos. Una pena.
de: Marián Arias Ereña | 26/03/2009
Un puñal me han clavado Uds. en el corazón! ¿Qué ocurre? ¿No les quedan fotógrafos con rigor, profesionalidad y un ápice de sensibilidad? O la responsabilidad, de tal agravio, es de los maquetadores, de producción? ¿Nadie ha revisado antes de lanzar el documento a impresión? O es q quizás, en lugar de ensalzar tan Noble, Distinguida y Vetusta ciudad, joya entre joyas, regalo sensitivo toda ella, pretenden desvalorizarla? Q vergüenza para una publicación de su nivel y prestigio! Y si de verdad, tal y como se dice, una imagen vale por mil palabras, de verdad, les ruego hagan una rectificación. Una ovetense, amante de la fotografía, les saluda desconsoladamente.
de: Maria Loli Álvarez Álvarez | 24/03/2009
¿Cómo los lectores van ha apreciar la belleza de los monumentos con unas fotografías borrosas?
de: Richar | 23/03/2009
¿No os parece que alguna de las fotografías del reportaje están borrosas?
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 23/03/2009
¿Qué problema tiene el fotógrafo con los monumentos prerrománicos?... esta fotografía está también desenfocada.. Dios mío qué Horrorrr
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 23/03/2009
Por si consideran inoportuno mi comentario original... Permítanme decirles que la fotografía portada de este reportaje sobre Oviedo es cuando menos poco correcta técnicamente.
de: Ricardo Gonzalez Garcia | 22/03/2009
He visto hoy el reportaje en la revista Magazine distribuida junto con La Nueva España... soy de Oviedo y doy fe de que Santa Maria del Naranco no es BORROSA... No entiendo el "arte" de Navia en alguna de sus fotografías, me parece patético que en la revista hayan pagado dinero por una "fotografía" que describe la realidad de una forma tan burda... Un saludo

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portada 21 de marzo
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