29/03/2009

Zapatos con mensaje

Texto de Aurora Segura
Fotos de Carlos González Armesto
Creada en 1975 por Llorenç Fluxà, Camper sigue poniendo alma en los zapatos que crea. Hoy son sus hijos quienes dan la cara y le ayudan a llevar las riendas de un negocio muy lucrativo, que sigue siendo familiar y muy arraigado en la tierra mallorquina, donde nació.

Los hermanos Miquel y Llorenç Fluxà Ortí, vicepresidentes de Camper e hijos de su fundador, encaramados a un árbol en Son Fortesa (Alaró) con algunos de los zapatos de su colección, colgados expresamente para la foto

Entender que los momentos de cambio que vivía el mundo, y especialmente la España posfranquista de mediados de los 70, estaban creando un nuevo consumidor, un nuevo estilo de vida, que pronto exigiría también una forma innovadora de vestir los pies. Si se centró en el calzado fue porque pertenecía a la tercera generación de una estirpe de zapateros iniciada por su abuelo, Antoni Fluxà, que en 1877 trajo a España la primera máquina para fabricar calzado de forma industrializada. “Nuestro padre había estudiado Empresariales en San Sebastián y decidió viajar un poco para conocer lo que pasaba por el mundo antes de volver a Mallorca. Llegó con ganas de innovar y de conectar con los jóvenes españoles que, como en el resto del mundo, se encontraban en plena etapa de cambio social, y que, sobre todo, tenían ganas de dejar atrás la dictadura.”

Así resumen Llorenç y Miquel Fluxà, de 35 y 33 años, vicepresidentes de la empresa que sigue dirigiendo el cabeza de familia, la aventura que llevó a su padre a desmarcarse de una firma familiar que ya tenía un icono de éxito –los famosos mocasines de Lottusse– y crear la suya propia. “Veníamos de un momento en que se vivía en blanco y negro, y él puso color en los pies. Fue toda una revolución en el mundo del calzado. Su idea era que no basta con un buen producto, sino que hay que darle vida, acompañarlo de unos valores, de una filosofía.” Si hoy siguen teniendo éxito esos zapatos con mensaje que son en definitiva los Camper –unas ventas de cuatro millones de pares el último año lo corroboran– es, dicen, “porque esos valores siguen estando vigentes”.

Sin olvidar el diseño o la comodidad exigibles a un par de zapatos, lo que verdaderamente hacen bien en Camper, afirman Llorenç y Miquel Fluxà, es crear conceptos. El primero fue convertir las porqueres, el calzado tradicional del campo mallorquín, en un zapato urbano. “Así nació el Camaleón, que fue nuestro primer modelo y sigue formando parte de nuestras colecciones.”

Mensajes con imaginación

Ejemplos de algunas de las originales campañas publicitarias de Camper, en las que colaboraron prestigiosos profesionales de distintos campos, como Joaquim Lorente, Javier Mariscal, Sybilla, Carlos Rolando, Mariné, Martí Guixé, entre otros muchos. Salvo excepciones, se centraban más en crear y dar a conocer una imagen de marca que en vender productos concretos. "Además de los valores de la compañía intentamos, ya desde los comienzos, no sólo transmitir conceptos, sino dotarlos de ironía y sentido del humor."
De hecho, de ese arraigo con la tierra surgió el nombre de la nueva empresa: camper, poniendo el énfasis en la e y no en la a como se hace habitualmente, significa campesino en el catalán que se habla en la isla. Más tarde surgirían otras ideas sorprendentes y acertadas, como los Pelotas, los más conocidos y récord de ventas, basados en los deportes retro y que acabarían creando una tendencia aún vigente; los originales Twins que proponen un zapato distinto para cada pie, algo que nadie se había atrevido a hacer, o los Wabi, sostenibles y reciclables.

Una vez puesto en marcha el negocio, y constatado que podía funcionar, Fluxà padre se encontró con otro problema. “En aquella época las zapaterías eran muy conservadoras, las opciones eran los mocasines o los zapatos de cordones, el negro y el marrón y poco más. Cierto que, gracias al prestigio de Lottusse, los comerciantes abrían las puertas a los vendedores cuando llegaban con los Camper, pero al ver el producto ponían muchos inconvenientes. Las primeras temporadas fueron duras, pero poco a poco fueron viendo que existía un público de jóvenes progresistas –universitarios, artistas, diseñadores, arquitectos– que querían sentirse distintos.” Abrir sus propias tiendas (la primera, en Barcelona, en 1981) fue el siguiente paso. Hacia mediados de los 80 empezaron a tener notoriedad en los mercados más influyentes, “pero el despegue hay que situarlo en el 92, cuando gracias a los Juegos Olímpicos empezó a cambiar la idea que tenían de España en el exterior. Cuando decidimos abrirnos al mundo, elegimos los mejores lugares de las mejores ciudades”. Londres, Milán y París, tres fortalezas de la moda, vieron nacer las primeras tiendas de Camper más allá de los Pirineos. Ahora existen 130, muchas de ellas de su propiedad, y cerca de 4.000 puntos de venta en todo el mundo.

Tampoco fueron ajenas a su éxito las innovadoras campañas de publicidad. “Además de los valores de la compañía intentamos transmitir los conceptos con ironía y sentido del humor. Tenemos la suerte de haber contado, y seguir colaborando, con los mejores, Mariscal, Fernando Amat, Carlos Rolando, Pablo Martín.” O incluso Jaime Hayón, un diseñador industrial que ha realizado los primeros modelos de un nuevo proyecto de zapatos más exclusivos denominado Together. “En realidad, nos consideramos más próximos al diseño industrial que a la moda.” Tal vez por eso no aceptan la dictadura de las tendencias. “Vamos a nuestro aire, pero con un ojo siempre puesto en el mercado. Tal como están las cosas, hay que reinventarse cada día y estar muy atento a las necesidades de los países emergentes.” El objetivo, aseguran, “no es hacer la revolución como hizo nuestro padre. Queremos seguir siendo una empresa familiar con la mirada puesta en el futuro y que controla el producto que hace. No nos interesa crecer a toda costa, sino hacerlo tira tira (paso a paso), como decimos aquí”. Pero sin dejar de evolucionar con ideas tan innovadoras como el hotel Casa Camper, que ya está en Barcelona y a final de año abrirá su segundo establecimiento en Berlín.

El primero

El Camaleón, basado en las alpargatas campesinas
de: Bàrbara | 04/07/2009
Malauradament m'agrada molt el disseny Camper, però la seva comoditat no sempre està a l'alçada. M'ha passat en més d'un parell, el més incòmode és una sabata esportiva que es tanca amb cremallera i té molts forats (mida d'euro), que es venia en color blanc i negre, i em vaig comprar els dos models, no es poden portar de lo incòmodes que són. Us animo amb el disseny i sobretot en la comoditat, és bàsic.
de: Katharina K. | 19/05/2009
AlVicens B. siempre le gustaban vuestros zapatos y me convencía también de la calidad y buen diseño. Me alegro que tenga cinco pares. Obviamente se lo puede permitir. Saludos del norte.
de: Gloria M. R. | 04/04/2009
Malhauradament, fa escassament dos dies, les sabates Camper que vaig regalar a una amiga es van convertir en uns patins de gel, en ploure 4 gotes. No es va trencar una cama de pur miracle.
de: Vicenç Boncompte i Beltrà | 03/04/2009
Sóc usuari de les vostres sabates des dels inicis. Actualment en tinc cinc parells diferents i ja tinc ganes d'anar a una de les vostres tendes habituals per comprar el nou parell per aquest estiu- Seguiu amb aqueste feina de tants anys i tan ben feta. Per cert, som un illenc no de naixement peró si de conviccions, llàstima que ahir, a Miami, perdés en Rafa. Molts de petons.

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14 de marzo
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