14/06/2009
Una escuela para todos
Texto de David Dusster
Fotos de Xavier Cervera
La inclusión es lo contrario de la segregación, y en el mundo escolar supone que todos los niños caben para desarrollarse juntos tal como son. La experiencia funciona, aunque falten medios y aún dependa demasiado de la buena voluntad.

UN GRAN SALTO
Pese a las gafas de lentes gruesos, la mirada de Carlos es vivaracha, centellea cuando entra en el aula de P4 del colegio Jesús María de Sant Andreu en Barcelona. Echa una ojeada a todos lados rápidamente, como si no quisiera perderse ningún detalle. Luego se desabrocha y se quita la chaqueta y la cuelga en el perchero correspondiente. A la hora del patio, Carlos coge su bocadillo y desenvuelve el papel de aluminio protector. Son hábitos que ya han aprendido con facilidad los niños de cinco años. En el caso de Carlos, afectado de un trastorno general del desarrollo (TDG), ha sido un reto superado con mucho esfuerzo y gracias a que asiste a una escuela ordinaria junto a los otros niños sin discapacidad. Es uno más de clase, aunque sea distinto. Un ejemplo de que la inclusión escolar da sus frutos, aunque sea poco a poco.
Y, sin embargo, la inclusión escolar es uno de los retos pendientes del sistema educativo español. Las atenciones a los alumnos con necesidades educativas especiales, y sobre todo a los discapacitados, dependen en buena medida de la voluntad de los centros docentes, del volumen de recursos que destina cada comunidad autónoma, de la presión inagotable que ejerzan padres y profesores para poder contar con ayudantes y materiales adecuados, y del soporte externo que brindan escuelas especializadas. Porque la alternativa a la inclusión es la segregación, y ese concepto va en contra de la Constitución, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de las convenciones aprobadas por la Unesco. Y aunque las leyes vigentes beben de estos principios y amparan la inclusión escolar, el apoyo a este colectivo permanece al margen de los debates previos a la aprobación de nuevas ordenanzas educativas, como ocurre actualmente en la comunidad catalana. La inclusión de los niños y las niñas con discapacidades visuales y auditivas es prácticamente plena, pero sigue siendo deficiente en las otras minusvalías.
Y, sin embargo, la inclusión escolar es uno de los retos pendientes del sistema educativo español. Las atenciones a los alumnos con necesidades educativas especiales, y sobre todo a los discapacitados, dependen en buena medida de la voluntad de los centros docentes, del volumen de recursos que destina cada comunidad autónoma, de la presión inagotable que ejerzan padres y profesores para poder contar con ayudantes y materiales adecuados, y del soporte externo que brindan escuelas especializadas. Porque la alternativa a la inclusión es la segregación, y ese concepto va en contra de la Constitución, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de las convenciones aprobadas por la Unesco. Y aunque las leyes vigentes beben de estos principios y amparan la inclusión escolar, el apoyo a este colectivo permanece al margen de los debates previos a la aprobación de nuevas ordenanzas educativas, como ocurre actualmente en la comunidad catalana. La inclusión de los niños y las niñas con discapacidades visuales y auditivas es prácticamente plena, pero sigue siendo deficiente en las otras minusvalías.
de: Dolors | 18/06/2009
Completamente de acuerdo con este artículo. Es una lucha constante de los padres el tener un hijo con necesidades, pero necesitamos también el apoyo de las administraciones y la implicación del colegio, de lo contrario el niño cuesta mucho sacarlo adelante. Muchas gracias a esta fundación por preocuparse de las necesidades de estos niños. Si queréis información sobre discapacidades hay un foro muy interesante llamado retrasomadurativo y otras discapacidades, os aconsejo que lo busquéis, os servirá de ayuda.
de: Maite | 18/06/2009
Cecilia, ve sin falta al psicólogo. Es urgente. No es nada grave pero lo tienen que tratar y ya verás que le irà muy bien. Diràs después que por qué no fuiste antes.
de: Alexia Pedrerol Sánchez | 17/06/2009
Conozco el caso de Laura Mitjans y debo decir que es una niña maravillosa. Es afectiva y educada, con una sensibilidad y unos razonamientos que sorprenden. Se nota que detrás hay una familia como la copa de un pino. Hay que alabar su tenacidad y su entrega. La sociedad tiene mucho que aprender de este ejemplo.
de: Marta Gutierrez | 17/06/2009
Hola. Muchos ánimos a todos los padres que padecen hijos con alguna deficiencia. Todo mi apoyo. Por supuesto que estos chicos y chicas pueden y deben progresar. Un beso.
de: Teresa Bermudez | 15/06/2009
Cecilia, yo, de ti, lo llevaría a un psicólogo, porque está claro que el niño tiene un problema, ya que no es normal que no se haya adaptado en tanto tiempo. Al mío, también le costó mucho, cuando empezó con dos años y medio en la guardería, porque es un niño muy tímido y lo pasó muy mal. Yo también sufría muchísimo al verlo así, sin embargo se adaptó y ahora va feliz. Hay niños que les cuesta mucho más que a otros, pero en tu caso, tanto tiempo no me parece normal. Acude a un profesional, seguro que él podrá ayudarte. Simplemente con un poco de ayuda se solucionará, ya verás. Ánimo Cecilia.
de: Carlos L. Marco Ortega | 15/06/2009
Estamos muy orgullosos de María, pues está siendo un ejemplo para toda la familia. Gracias a su fortaleza y a la tenazidad de sus padres, María es ahora una niña encantadora y feliz. Esperamos que siga evolucionando del mismo modo que lo está haciendo hasta ahora. Un abrazo.
de: Cecilia Osuna | 14/06/2009
Tengo un niño de 7 años, y desde que fue a la guardería con 2 años siempre ha llorado, a día de hoy sigue igual y todo esto le trae muchos problemas en el aprendizaje. Por lo que yo veo día a día, le tiene pánico a algo a ir al cole y no hemos conseguido saber por qué. Por parte del profesorado tampoco, en la última reunión con su señorita y la señorita que los saca dos veces por semana para hacer clases en pequeño grupo, me han comentado que se no ha adelantado nada en este curso y me han aconsejado que lo lleve a un psicólogo. Necesito ayuda, ya no sé qué hacer, yo veo que a mi hijo le pasa algo y no sé qué es.







