20/12/2009

Adopciones en la encrucijada

Texto Beatrís San Román
La adopción internacional está en un punto de inflexión. El número de familias que quieren adoptar un niño pequeño y sano supera el de menores adoptables de esas características. Crecen las voces que piden una reforma del sistema y alertan de que esa demanda alienta en algunos países que personas sin escrúpulos conviertan la adopción en un negocio.

Niños del grupo que la organización francesa El Arca de Zoé preveía que fueran adoptados en Francia suben a un autobús en Chad en el 2008, tras pasar varios meses en un orfanato a la espera de que se aclarara su situación. La mayoría de ellos fueron devueltos a sus familias

REFORMAR EL SISTEMA
En ámbitos relacionados con los derechos y la protección de la infancia crece el clamor por una reforma urgente del sistema de adopción internacional alegando que, aunque suene duro tratándose de seres humanos, la lógica de las leyes del mercado hace insostenible la situación: la demanda de hijos ha desbordado la oferta de niños adoptables. Dado que la adopción internacional mueve dinero, surgen por doquier intermediarios sin escrúpulos que centran su negocio en encontrar niños para satisfacerla.

Vietnam es un ejemplo. Tras una investigación conjunta llevada a cabo este año, Unicef y Servicios Sociales Internacionales afirman que en aquel país el sistema funciona esencialmente bajo demanda. “Las circunstancias por las que los bebés son declarados adoptables son invariablemente turbias y preocupantes”, señalan en un informe de 68 páginas que resalta la preocupante falta de compromiso de las autoridades de los países de recepción con los principios del convenio de La Haya (que vela por garantizar los derechos del niño en la adopción).

David Smolin, director del Centro para la Biotecnología, el Derecho y la Ética de la Universidad de Samford (EE.UU.), sostiene que si el sistema no se reforma, los países con familias adoptantes seguirán ante la disyuntiva de ir tachando de la lista e imponiendo moratorias a distintos países a medida que afloran las irregularidades o cerrar los ojos al tráfico de niños. Smolin y su mujer adoptaron dos niñas en India, que más tarde descubrieron que habían sido secuestradas de su familia biológica.

“Incluso cuando se trata de niños legítimamente adoptados, el dinero que se mueve es demasiado y existe una enorme falta de transparencia sobre a qué se destina”, asegura. Justificados con enunciados ambiguos como gastos en el país, donativos obligatorios o contribución a proyectos de cooperación, las familias adoptantes son obligadas a desembolsar cantidades que con frecuencia superan lo que gana un trabajador local en diez años. “Las tarifas y los donativos son el lubricante y el incentivo del tráfico de niños”, afirma Smolin.

Quienes como él piden una reforma del sistema creen que, si de verdad se cumpliera el convenio de La Haya y no se permitieran los lucros indebidos, el número de niños sanos adoptables caería en picado. Lo ocurrido en Camboya parece darles la razón. Entre 1998 y el 2003, se realizaron en ese país tres mil adopciones. La evidencia de tráfico de niños llevó a la mayoría de los países occidentales a detener sus programas de adopción allí. Muchas voces señalaron que se condenaría a miles de niños a crecer en orfanatos, pero, tres años después, de los 8.720 menores que vivían en los centros que habían participado antes en la adopción, el 75% tenía más de nueve años, y sólo 132 eran menores de un año. Tres años antes, más de 60 bebés eran adoptados cada mes.°
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de: Merche | 10/01/2011
Totalmente de acuerdo con el texto. Porque no se exige que el numero de menores adoptables sanos,sea paralelo a los que su salud no esta bien. Traemos al primer mundo los niños perfectos y dejamos en otros paises con sanidad limitada o inesistente a los que aqui tendrian una vida por delante y solo queda mirar a otro lado y venga los jodidillos que se queden y mueran alli y venga mandarnos los sanos!!! PERFECTO deprimenteeeeeee deprimenteeeeee
de: Dimitry Kostyor | 04/05/2010
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. Mirad lo que he encontrado en otro sitio: http://foro.casarusia.com/viewtopic.php?f=15&t=6499
de: Arístides Caup | 30/12/2009
A Gemma García, veo que conoce la investigación del gobierno etíope que descubrió que niños declarados huérfanos no lo eran, reconoció no poder garantizar el origen de los niños y constató irregularidades en bastantes ecais. No entiendo que pase por alto esos "detalles". Beatriz SR denunció estas cosas mucho antes de la plantá de las ecais y eso fue el motivo de que hicieran semejante estupidez. Parece que les pone nerviosas que alguien diga verdades que hagan peligrar su negocio.
de: Pili Salvado | 28/12/2009
En los países pobres todo funciona de otra forma, de la misma forma que hace 20 años. Tráfico seguro que hay, y las autoridades españolas lo consienten, si no cerrarían las ecais que se aprovechan. Lo que pasa es que ahora se han dado cuenta que en España tenemos un problema que crece: los menores que se quedan en nuestros centros. Creo que tendríamos que dejar de mirar hacia afuera y ver qué podemos arreglar en nuestro país para que los niños que han nacido aquí no se queden sin famíla.
de: Gemma García | 28/12/2009
Y para J.V.L, perdone, pero creo sinceramente que usted no ha entendido en absoluto lo que significa adoptar a un menor. Los padres adoptantes no adoptamos para hacer un bien a la humanidad, para eso están las ONG. Con el hecho concreto de la adopción no buscamos socorrer a la familia de nuestro hijo ni mejorar la calidad de vida de su país, porque sencillamente es una finalidad que no nos pertoca. En todo caso, muchos trabajamos para mejorar la calidad de vida de los países de origen de nuestros hijos colaborando con ONG, no con el acto concreto de la adopción. Tampoco es así si la adopción es nacional. Al adoptar, sencillamente nos convertimos en padres y madres, no en salvadores del mundo.
de: Gemma García | 28/12/2009
Estimado Arístedes: entiendo perfectamente el problema que se plantea. Soy la primera en exigir absoluta claridad en lo que a los orígenes de nuestros hijos se refiere. Lo que denuncio es este reportaje maniqueo, en el que no aparece alusión alguna a las investigaciones llevadas a cabo por el gobierno etíope a mediados de año para asegurar la claridad del proceso en ese país. Denuncio el abuso de influencias de la Sra. San Román, no sólo periodista, sino también vocal de Cora en plena campaña de desacreditación de ECAIS ante la plantá que le prodigaron recientemente. Denuncio la falta de objetividad y la falta de ética de esta persona al utilizar un medio serio para su campaña particular.
de: Patricia Garcia | 26/12/2009
Los padres que adoptan no son culpables del problema, ellos desean un hijo para satisfacer sus necesidades primero y las del niño después (exactamente igual que las del padre biológico, no es una acusación), y el tercer mundo se los da. La culpa es de los gobiernos, que permiten que los niños se vayan o vengan (es tan cómplice el que da como el que acoje) y no luchan por mejorar las condiciones en su país. ¿Qué opinamos de aquellos españoles que se fueron a Rusia, se separaron de sus familias, etc, etc...?? está claro que fueron muy bien tratados, recibieron formación, pero a lo mejor hubiesen preferido quedarse con sus familias.
de: J.L.V. | 26/12/2009
Por fin un periódico se atreve a hablar claro del negocio que hay montado en torno a la adopción. Es verdad que hay niños que pasan hambre, pero la solución de hacerlos nuestros hijos (siempre que sean pequeños y estén sanos) y abandonar a su suerte al resto de su familia, a sus padres, a sus hermanos mayores... eso no es generosidad, eso es egoísmo que sólo se sostiene porque los ricos queremos ser padres. Por mucho que lo disfracemos de altruismo.
de: Arístides Caup | 22/12/2009
A Gemma García. Parece que usted no ha entendido el problema. Lo malo no es que una madre dé su hijo en adopción. Lo malo es que lo haga engañada, pensando que va un tiempo para estudiar y regresar convertido en un próspero abogado, médico, empresario... Los niños que pasan hambre necesitan comida, no que se les arranque de su familia para darlos a otra.
de: Raimundo García | 22/12/2009
Gema Garcia. Si tanto amáramos a esos niños, les ayudaríamos a ser felices con sus famílias. Los separamos a miles de kilómetros de sus gentes, de su cultura de su raza, en nombre de la generosidad y del amor. Entiendo que se quiera dar una vida mejor a un ser humano, pero de la manera que se está haciendo, no es lo mejor. La adopción internacional debe cambiar, por el bien de los niños de los padres biológicos y de los adoptantes.
de: Amanda Codina | 22/12/2009
Totalmente de acuerdo. He vivido dos años en centro-Asia. La adopción, allí, es un negocio lucrativo. Los directores de orfanato, gente rica. Y muchos niños, cuyo expediente era de hijo sin padres, los tenía,n y eran amantes de sus hijos, pero extremadamente pobres. Gracias por escribir esta realidad, dolorosa para todos, pero que conviene que sepamos.
de: Daniel Montes | 21/12/2009
A Enrique Sánchez: muchas familias son engañadas para que entreguen a sus hijos, no los entregan por amor ni mucho menos. En ese sentido, el artículo de la señora San Román está bien documentado y da en el clavo. La Administración no garantiza nada desde el momento mismo en que se desentienden de las denuncias de los adoptantes, que cada vez son más numerosas. Ojalá CORA logre poner sobre la mesa la urgente reforma que necesita el sistema de adopciones internacionales en nuestro país.
de: Daniel Montes | 21/12/2009
A David Rodríguez le diré que, para salvar a esos 10 millones de niños que mueren de hambre, hay que hacer programas de ayuda y cooperación, no adopciones. Mezclar adopción y solidaridad sí es demagógico. Nadie ha nombrado a Ana Picazo, excepto usted. Es posible que esta señora y otros tengan buena intención en su labor, pero es el sistema desde su base el que está corrupto respecto a la adopción en Etiopía: se buscan bebés sanos para padres, no padres para los niños que lo necesitan. Por eso, da igual que los adoptantes sean americanos o españoles: la corrupción parte de los propios etíopes que se enriquecen con el engaño. Esto lo saben las Ecai y la Administración, y lo consienten.
de: Julio Barranco | 21/12/2009
Sin comentarios.
de: Gemma García | 21/12/2009
(continuación) Por desgracia vivimos en el mundo en que vivimos. Trataremos de lograr un mundo mejor, pero eso, lamentable. No dará un futuro a los niños que en estos momentos, aunque no sean huérfanos, viven en situación de desamparo. Los padres adoptantes lo único que ofrecemos a nuestros hijos es el calor de una familia y un futuro, ese que lamentablemente no pueden ofrecer sus familias biológicas. Llámelo como quiera, pero yo sólo veo un acto de amor por parte de unas madres, que no pudiendo tener a sus hijos, los entregan en adopción, y de nosotros, padres adoptantes, que tomamos su relevo para hacernos cargo y amar a ese bien tan preciado: sus hijos biológicos, nuestros hijos del corazón.
de: Gemma García | 21/12/2009
Efectivamente, en un mundo ideal propio de Disney, la madre biológica de mi hijo (porque mi hijo al igual que otros muchos no es huérfano, sino que tiene familia biológica que por desgracia no puede hacerse cargo de él) no habría tenido que darlo en adopción, porque ella podría hacerse cargo de él y de sus otros hijos, con menos de un euro diario. Tiene razón, seguramente mi hijo habría sido mucho más feliz trabajando a los cinco años para poder comer. Y eso, si hubiera llegado a superar los tres años, porque no he visto en su reportaje ningún tipo de referencia a los datos de mortalidad infantil en los países, que menciona en menores de tres años. (Sigue)
de: Juan G. | 21/12/2009
Lo que dice Beatriz San Román es la mejor descripción de la realidad actual de la adopción. Los gobiernos occidentales tienen mucha culpa de lo que pasa por no tomar cartas en el asunto y mirar para otro lado ante las denuncias. Lo dice un padre adoptivo que hace meses ha denunciado y documentado irregularidades graves y aún está esperando a que la Administración simplemente acuse recibo de las denuncias.
de: Enrique Sánchez | 21/12/2009
La Administración garantiza la adoptabilidad. No la edad, la salud, los plazos. Te aconsejan países que cumplen normativas internacionales, agencias que siguen la vía legal. Después de años de espera, un proceso muy duro, ¿estamos engrasando el tráfico de niños al adoptarlos? Esta corriente ideológica en contra de las adopciones las ven como una expoliación. Pero hay algo más importante que las naciones, idiomas y culturas. La vida digna. La felicidad de mis hijos, y el día que marchen espero que sean felices y libres. Si tuviese que darles en adopción para salvarles lo haría. La gente entrega a sus hijos por amor, no por dinero.
de: David Rodríguez | 20/12/2009
(cont.) Conozco personalmente a Ana Picazo, dudar veladamente de su honorabilidad y su honestidad es vergonzoso. Ella es clara y trata de buscar una vía de solución a niños que de otra manera no tendrían ninguna posibilidad. Ya que utiliza tantos datos confusos de niños adoptables, le daré uno que no lo es. Al año mueren en el mundo 10 millones de niños, según la organización Save de Children. Sólo piense que alguno de ellos ha tenido una oportunidad.
de: David Rodríguez | 20/12/2009
Me parece demagógica la forma y el uso que se hace de la información. Un trabajo serio de investigación debería haber contemplado los mecanismos y medios que cada comunidad autónoma pone para que no se produzcan irregularidades. Estos mecanismos dotan de garantía al sistema. En otros países con sistemas de adopción completamente diferentes al de España, como en EE.UU., se producen situaciones de sobra conocidas por todos, pero no sólo en el ambito de las adopciones. (sigue)

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