El timo de la conciliación

Todo el mundo sabe que un superman es un superhéroe cachitas y que nunca se despeina. En cambio, una superwoman… responde más bien a una mujer multitarea, que hace malabarismos para que no se le caigan todas las bolas que hace girar con sus manos: el trabajo, los niños, el marido, la casa, las actividades extraescolares de los niños, la reunión para negociar un importante contrato, los recados, el supermercado, los e-mails de la BlackBerry, la cita con la depiladora... Y que no tiene superpoderes que le ayuden. Cuando se mira en el espejo, a veces sólo ve un gremlin chamuscado. La mayoría de las veces anda agotada. Y todavía tiene que aguantar que algunos le digan: “Ay, estas mamás que queréis llegar a todo...”.
La presencia de la mujer en el mercado laboral es un debate superado. Pero el 76% de las mujeres trabajadoras españolas de menos de 35 años considera que la maternidad es un obstáculo para su vida profesional, según un estudio realizado en el 2006 entre casi 10.000 mujeres por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Sapienza de Roma y cuyos resultados se analizaron durante dos años.
Si hay tantas mujeres en las universidades, en las empresas, incluso en mandos intermedios, ¿por qué todavía hay tan pocas ocupando altos cargos de responsabilidad?
Muchas veces se da por sentado que las (pocas) mujeres que están en los puestos más visibles lo han conseguido porque tienen más ayuda, más recursos, o incluso porque descuidan otras obligaciones. Cuando se les pregunta, reconocen que junto a sus éxitos hay renuncias, desgastes y limitaciones.
“Hace años yo también convocaba reuniones a las 20 horas. Pero después te das cuenta de que puedes ponerlas en horario razonable”, explica Rosa Cullell, directora general de la radiotelevisión catalana (CCRTV). Y añade: “Uno de mis compañeros solía repetir: ‘Un directivo es un directivo’. Y yo he tenido discusiones por este concepto: un directivo es lo que nosotros queramos que sea”.
Glòria Bosch, máxima ejecutiva de Mattel España, considera que “a veces no es la empresa la que pone trabas, sino que somos las propias mujeres las que no nos creemos que podamos salir adelante”.
Rosa Clará, diseñadora y empresaria de moda nupcial, recuerda que se hizo emprendedora cuando, después de quedarse embarazada, la echaron de la empresa en la que trabajaba: “Yo quería parar un año, trabajar a media jornada, para luego volver; pero entonces mi jefe no lo entendió”.
La cocinera Carme Ruscalleda, única mujer en el mundo con tres estrellas Michelin, explica: “Mis hijos han jugado y correteado siempre por la cocina. Ha sido la ventaja de tener el trabajo en casa”. Y añade: “Nunca he renunciado a hacer de madre. ¿Es que un hombre que trabaja no se preocupa de que sus hijos estén bien atendidos mientras él no está?”.
Entendimiento empresarial
Bettina Farreras, publicista y consejera delegada de la agencia Bassat, considera que “la vida laboral es muy larga, y te tiene que acompañar tu vida personal. Hay que irse adaptando: las personas y las empresas se tienen que escuchar y entender”. Laura González Molero, presidenta de la farmacéutica Merck España, reconoce que “las mujeres somos tímidas para pedir la recompensa al esfuerzo que estamos haciendo, para obtener la consideración que merecemos”. Mercedes de Pablo, directora general de Port Aventura, añade: “Las mujeres lo hacemos todo, pero hemos renunciado a tejer esa red social, por un problema de tiempo”.
La realidad es que todavía muchas mujeres abandonan a medio camino su ambición profesional, porque consideran que tanto esfuerzo y mal recompensado (el diferencial salarial entre hombres y mujeres es aún del 25%) no vale la pena. “Eso es un enorme despilfarro de talento”, alerta Alfons Cornella, experto en innovación y presidente de la red Infonomia. “Tradicionalmente –agrega– se ha pensado que es para formar una familia. Pero hay otros elementos, las mujeres profesionales son, por lo general, poco dadas a las estrategias masculinas de pavo real que dominan los procesos de promoción en las empresas. Las mujeres reclaman que su trabajo sea evaluado con criterios basados en el mérito, la productividad o la competencia, más que en el trabajo de aparentar y de politiqueo organizacional.”

El día a día de la mujer trabajadora y las diferentes caras de la conciliación son analizados en clave de humor en el libro El timo de la superwoman (Editorial Planeta), escrito por Esther Casademont, psicóloga y empresaria que dirige la consultora de recursos humanos Hunivers, y Mar Galtés , periodista de economía de La Vanguardia.
Para todos, los trenes profesionales pasan en la vida una vez, o dos, o quizá no vuelven a pasar. Por eso nadie –ni hombres ni mujeres– quiere dejarlos escapar. Pero cada vez hay más profesionales que pisan fuerte en su carrera laboral y que al mismo tiempo no están dispuestos a dejar pasar los otros trenes, los de la vida: los niños sólo son niños una vez, los mayores se hacen mayores y un día ya es demasiado tarde, los amigos pasan, el tiempo necesario para uno mismo… Conseguir este equilibrio, la conciliación entendida en su sentido más amplio (y no sólo para las madres con hijos pequeños), no es fácil.
La conciliación es un término que todavía se plantea casi exclusivamente en femenino, y eso, para las mujeres, se convierte en un timo. La presión social todavía exige más a los hombres que tengan éxito profesional, y a las mujeres (además de trabajar), que sean protectoras de la unidad familiar –pero no al revés: un hombre que cuida de su familia es un marujito, y su pareja, una afortunada, y una mujer poco apegada a la casa es una fresca, y su marido, un calzonazos–.
“Las empresas, las organizaciones en general, deberán cambiar su modo de funcionar si quieren sacar el máximo provecho del talento; deben entender que hay otros modelos de carrera profesional posibles, alternativos al actual, que ha sido construido exclusivamente a partir de la visión masculina de la cuestión”, añade Cornella. “Tanto hombres como mujeres sólo podremos tener una carrera profesional plena, a la vez que una vida personal y familiar feliz, si racionalizamos nuestros horarios. La conciliación de la vida personal, familiar y laboral no es sólo un asunto de mujeres, ni la natalidad sólo de las madres”, no se cansa de repetir Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios.
“El hombre debe recorrer en el hogar el camino que la mujer ha recorrido en el ámbito laboral”, añade. Y entonces la palabra superwoman ya no tendrá connotaciones extrañas, ya sólo se referirá a la pareja del superman cachitas, una mujer con tipazo y que nunca se despeina…°






