04/05/2008

Memorias del este

Texto de Celia Traviesas
Fotos de Paco Elvira
Los inmigrantes procedentes de Europa del Este son recibidos con profusión de tópicos y prejuicios, como si perteneciesen a un difuso país común. Pero en realidad lo que más les une hoy por hoy es la experiencia de haber pertenecido a la Unión Soviética
Alma Stojanovic juega al ajedrez con sus hijos

Alma Stojanovic 39 años.
Bosnia

"En abril de 1992 estalló todo. Soy musulmana, y mi marido era mitad serbio y mitad croata. Vivíamos en Samac, al norte de Bosnia; yo trabajaba como economista, y teníamos un hijo de año y medio, Nebojsa. Los tanques llegaron de noche. Nos habíamos prometido que no dejaríamos que ocurriera lo que en el resto de Yugoslavia. Me quedé hasta el 17 de mayo, cuando me obligaron a salir con mi hijo. Mi esposo, Zeljko, se quedó defendiendo la ciudad y murió ese mismo día, aunque no me enteré hasta seis meses después. Estuvimos un año en un campo de refugiados en Istria, en el norte de Croacia, y luego en Alemania. En Istria conocí a Carles, voluntario de una ONG. Nos enamoramos, y en 1996 me vine a España y nos casamos. En el 2000 nació Damir. Ahora soy contable en una pequeña ONG, Setem. La historia de amor se desvaneció, y nos separamos. Todo lo que pasé me ha servido para ser más fuerte y apreciar mucho lo que tengo. Los españoles no valoran en absoluto todo lo que poseen. Pero tendrá que aprenderlo."

Una de las casas donde trabaja como empleada del hogar

Marija Tatarchuk
60 años. Ucrania

“Soy de la región Ivano-Frankivsk, en los Cárpatos. No tengo estudios y trabajé en lugares muy diversos. Tras la caída de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania, la situación empeoró mucho. En 1999 decidimos, con mis dos hijos y sus familias, que emigraría para intentar ayudarles. Estaba sola porque mi marido ya había muerto. Pagué 1.500 dólares a una agencia que organizaba el viaje y conseguía papeles y trabajo en España. Pero era falso; el responsable, un armenio, nos alojó a 28 personas en un piso de tres habitaciones durante dos meses. No podíamos salir porque nos dijo que, sin conocer el idioma y sin papeles, la policía nos extraditaría. A los dos meses, ya sin dinero, me echó a la calle. Sobreviví gracias a las monjas de una iglesia. Me consiguieron trabajo de limpieza y al cabo de un año, llegó mi hijo Iván, su mujer, Anna, y mis nietos Basil e Ivanna. Me levanto a las 6 y limpio unas oficinas de 7.30 a 9.30; luego, una casa de 10.30 a 14.30; otra, de 15.30 a 18, y otras oficinas, de 19 a 22. Con el dinero que le envío a mi hija en Ucrania, estamos arreglando una casa en mi pueblo, adonde espero volver.”
Claudia Cicur, en su trabajo


Claudia Circur
30 años. Rumanía

“Siempre he estado enamorada de Barcelona. Conocía la ciudad por guías y programas de televisión. Soy de una familia de clase media, tengo dos hermanas y vivíamos en Transilvania. El fin del comunismo hizo que unos pocos se enriquecieran y la mayoría se empobreciera. Llegué a Sabadell en 1999. Mis hermanas mayores ya estaban allí, y al principio fue muy duro. Yo tenía estudios de contabilidad, pero tuve que trabajar cuidando a una anciana, en una panadería y, después, limpiando y planchando en casa particulares. Al cabo de unos años, mi situación empezó a mejorar. Al mes de llegar entendía absolutamente todas las palabras –el rumano es una lengua latina–. Conocí al que ahora es mi marido, Jonatán, en una fiesta familiar rumana. Al poco, empecé a trabajar con él, en una financiera que se ocupa de temas inmobiliarios. Ya hablo catalán y dedico todo mi tiempo libre, como testigo de Jehová, a predicar las buenas nuevas sobre el reino de Dios en este mundo atribulado. Estoy muy a gusto aquí. Mi horizonte está abierto de par en par.”

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de: Carlos Mena | 25/11/2008
Parece un reportaje realizado por una periodista becaria sin capacidad de análisis y sin llegar al fondo de las cosas.
de: Sergeï Kopajti | 11/09/2008
Excelente artículo. Eso de que nunca el checo, el eslovaco y el polaco han utilizado el cirílico es incorrecto. Croacia, antes de independizarse de Yugoeslavia, hablaba el serbo-croata (el cual era latino y cirílico). Yo, que soy croata, entiendo perfectamente el polaco, el checo y el ruso. ¿Para pensar, no?
de: Sergeï Kopajti | 11/09/2008
Las tribus eslavas fueron creadas por la madre Rusia. Tanto polacos como serbios, croatas, eslovenos, búlgaros, ukranianos, checos, eslovacos, húngaros, rumanos, bielorrusos y rusos principalmente, son eslavos cuyas lenguas son casi iguales, a excepción de pequeñas variantes. Algunos hablan cirílico y otros lo reemplazaron por el latín, que en si es lo mismo. No mezclemos, por favor, cultura / tradición con políticas compartidas. Si bien Rusia y Ukrania compartieron la URSS, no significa que un desplazamiento de los demás. Tal vez las demás fueron mas inteligentes.
de: Sergeï Kopajti | 11/09/2008
No es más grato e inteligente pensar y dividir el régimen soviético de las distintas y a la vez similares culturas eslavas, cuyo asentamiento de tribus eslavas se remonta a los siglos IV-VI d. C., siendo éstas creadas por la madre Rusia. Es el caso de ex-Yugoslavia con Rusia. Algunos yugoeslavos mantienen lazos históricos con Rusia, ya sea por cultura, etc. Es tonto pensar que uno es eslavo y otro no, porque el latín proviene del cirilico.
de: Sergeï Kopajti | 11/09/2008
Acabo de leer el articulo, ahora es entendible lo que dice Oxana. La ideología socialista , tiene que ver con la cultura eslava. Cuando hablo de cultura, hablo de tradicion de cada país indoeuropeo. Por ejemplo: si el idioma es eslavo, sea latín o cirílico, no sigue siendo el mismo idioma, con pequeñas variantes, más allá de haber pertenecido a la Unión Soviética (o de haber compartido esa experiencia, como dice Oxana).
de: Frank Gorman | 05/06/2008
Hola Oxana, estoy contento de ver que usted es todavía el gran traductor que yo siempre decía que usted sería. Espero que viva una gran vida en España. ¡Cometí un enorme error! Su viejo amigo Frank.
de: Martina | 13/05/2008
Me parece muy triste que los "europeos" no tengan ni idea de las diferencias que hay entre todos los paises del este. Gracias a las chicas por corregir.
de: Maria Nemethova | 09/05/2008
Yo también leí el artículo de su revista y me gustaría corregir los siguientes errores: 1. “…la experiencia de haber pertenecido a la Unión Soviética.” la República Checa, Eslovaquia, Bulgaria, Polonia, etc. nunca han pertenecido a la Unión Soviética (fueron sus "países satélites", países miembros del llamado "bloque comunista"). 2. “...idioma..., el resto son lenguas eslavas y usan el alfabeto cirílico”. No es cierto (por ejemplo: el checo, el eslovaco, el polaco no usan el alfabeto cirílico).
de: Marta Kazimierczyk | 06/05/2008
Reportaje mediocre. Por un lado, buenas intenciones de mostrar otra cara de la gente de Europa del este, sin prejuicios, y con personajes variados; por otro, irónicamente, errores suficientemente relevantes como para crear nuevos prejuicios. A ver si ahora me van a preguntar si es dificil escribir en alfabeto latino. Soy polaca.
de: Marija Sroka | 05/05/2008
Excelente reportaje. Felicidades a los autores y al semanario. Dignifica y tina tópicos.
de: Oxana Surnina | 04/05/2008
Acabo de leer el artículo en la revista y me gustaría corregir algunos errores del autor. 1. “…en realidad lo que más les une hoy por hoy es la experiencia de haber pertenecido a la Unión Soviética” – en el artículo se habla de la gente de Republica Checa, Bulgaria, Polonia, etc. No son de la Unión Soviética. Ucrania sí. 2. “El idioma es un nexo de unión, porque, excepto rumano y húngaro, el resto son lenguas eslavas y usan el alfabeto cirílico” - no es así. Por ejemplo, ni checo ni polaco no usan alfabeto cirílico. 3. Moldavia desde hace tiempo se llama Moldova. P.S. Soy rusa
30 de noviembre
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