22/06/2008
Entre el cielo y la tierra
Jesuitas
Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto
Constituyen la orden religiosa masculina más numerosa del mundo. Tienen una formación exquisita y vocación de vivir en las fronteras sociales, culturales y religiosas. Con el nombramiento de su nuevo Papa negro, el español Adolfo Nicolás, los jesuitas empiezan una nueva etapa
en la que prevalecen sus objetivos de servir a la fe y promover la justicia.

Josep Maria Benítez, catedrático de Historia de la Religión, combina el rigor académico con las anécdotas que escuchan con interés sus alumnos, de todas las procedencias
Tras el nombramiento de Nicolás, el Papa dijo que la Iglesia necesita a los jesuitas en los límites
Los jóvenes del Gesù se conectan a internet, visten como cualquier persona de su edad y mantienen sus amistades fuera y dentro de la casa. Su rector, el mexicano Francisco López Rivera, asegura que los chicos que ahora se preparan para entrar en esta orden no son los idealistas de los tiempos en que surgió la teología de la liberación, cuando él se iniciaba. Dice que han nacido en un mundo desilusionado ante las expectativas de progreso, que son alérgicos a las grandes ideologías y no creen en utopías. Pero basta charlar con ellos, o con los novicios españoles que se preparan en el último noviciado que queda en nuestro país, en San Sebastián, en el que ahora hay 13 jóvenes, para ver que si han tomado esta opción religiosa en una época en que las vocaciones son cada vez más escasas, no es por casualidad o por inercia sino por una firme convicción.
Cristóbal y sus compañeros reconocen que no son como los misioneros emprendedores de otros tiempos, pero que tienen grandes retos. “Creo que una de las principales tareas para los jesuitas es fomentar el diálogo con los laicos, algo fundamental para que evolucionemos”, dice el mexicano Luis Arturo. Ese diálogo, junto con el interreligioso, son dos de los principales objetivos que se han aprobado en la última Congregación General jesuitica, de la que salió elegido hace unos meses el nuevo general, el español Adolfo Nicolás, con el que se inicia una nueva etapa para la Compañía.
Dicen que el nuevo Papa negro, como se conoce al máximo representante de la orden ignaciana, es un hombre sereno, inteligente y amable. Que su experiencia durante muchos años en Japón lo ha hecho tolerante y abierto. Que es un hombre tranquilo, objetivo, en paz consigo mismo.
Tras la visita al Gesù, que en el pasado fue la casa central de los jesuitas, visitamos la actual Curia General de la Compañía de Jesús, que se encuentra a unos centenares de metros del Vaticano. Es el día del 72.º cumpleaños de Nicolás y sabemos que él se encuentra en Roma, probablemente en la casa. Pasamos frente a la habitación del Papa negro, en los pasillos austeros, impolutos y silenciosos del viejo palacio que alberga la organización de la orden, donde un discreto cartel en cada puerta indica quién ocupa los dormitorios, con la vaga esperanza de encontrárnoslo. Nada de nada. No concede entrevistas porque se encuentra en el proceso de ponerse al día de los asuntos internos de la que muchos consideran, por su dimensión, una Iglesia paralela.
Cristóbal y sus compañeros reconocen que no son como los misioneros emprendedores de otros tiempos, pero que tienen grandes retos. “Creo que una de las principales tareas para los jesuitas es fomentar el diálogo con los laicos, algo fundamental para que evolucionemos”, dice el mexicano Luis Arturo. Ese diálogo, junto con el interreligioso, son dos de los principales objetivos que se han aprobado en la última Congregación General jesuitica, de la que salió elegido hace unos meses el nuevo general, el español Adolfo Nicolás, con el que se inicia una nueva etapa para la Compañía.
Dicen que el nuevo Papa negro, como se conoce al máximo representante de la orden ignaciana, es un hombre sereno, inteligente y amable. Que su experiencia durante muchos años en Japón lo ha hecho tolerante y abierto. Que es un hombre tranquilo, objetivo, en paz consigo mismo.
Tras la visita al Gesù, que en el pasado fue la casa central de los jesuitas, visitamos la actual Curia General de la Compañía de Jesús, que se encuentra a unos centenares de metros del Vaticano. Es el día del 72.º cumpleaños de Nicolás y sabemos que él se encuentra en Roma, probablemente en la casa. Pasamos frente a la habitación del Papa negro, en los pasillos austeros, impolutos y silenciosos del viejo palacio que alberga la organización de la orden, donde un discreto cartel en cada puerta indica quién ocupa los dormitorios, con la vaga esperanza de encontrárnoslo. Nada de nada. No concede entrevistas porque se encuentra en el proceso de ponerse al día de los asuntos internos de la que muchos consideran, por su dimensión, una Iglesia paralela.
de: Enrique Colón | 30/06/2008
La profundidad del artículo, considerando la amplitud del tema, cubriendo institucionales y criticos, me parece excelente y un gran reto para los seguidores de Jesús. Les felicito.
de: Elena Martinez | 22/06/2008
Gracias por este reportaje.








