31/08/2008
Dubai y Abu Dabi
Gigantes de las arenas
Texto de David Dusster
Fotos de Xavier Cervera
Dubai y Abu Dabi crecen de forma vertiginosa como símbolos del nuevo poder del golfo Pérsico, que intenta con proyectos faraónicos preparar el futuro para cuando se acabe el petróleo. El emirato de Dubai lleva la delantera y marca tendencia en la arquitectura y las propuestas para atraer al turismo de lujo.

Nuevos rascacielos se levantan frente al opulento hotel Emirates Palace, en Abu Dabi, que en su época fue el de mayor coste de construcción del mundo
Falta más de una hora para que el sol culmine su ineludible y diario ocaso y desde las arenas de Dubai se le desafía. Hasta el ojo humano puede mirarlo fijamente sin miedo. La silueta del disco está difuminada, y el aire está enrarecido, preso de una calina polvorienta, como si se hubiera desatado una tormenta en el desierto, pero, en realidad, es culpa de la acumulación de partículas ante la magnitud descomunal de los movimientos de tierra de las obras que nunca cesan, ni de día ni de noche. Los bosques de rascacielos parecen un espejismo, gigantes surgidos entre las arenas como símbolo de poder del golfo Pérsico.
Alto, muy alto. Vertiginoso. Así crecen los Emiratos Árabes Unidos, con la capital, Abu Dabi, apresurándose para atrapar a Dubai, la gran metrópoli del desierto. Dubai y Abu Dabi, compatriotas y rivales, unidas por la alocada carrera hacia el futuro. Entre ambas utilizan el veinte por ciento de las grúas en funcionamiento del sector de la construcción en todo el mundo. Crecen y crecen bajo el lema de lo más grande, lo más innovador y lo mejor. No hay límites, como la torre Burj Dubai, cuya altura final sigue siendo un secreto aunque será la más alta del mundo y se especula con que llegará a los 850 metros. No hay problemas financieros: Abu Dabi se nutre del dinero que da ser el quinto productor mundial de petróleo, mientras que Dubai ya vive de ser un centro financiero y de servicios, el Singapur de Oriente Medio.
Dubai, que era un puerto de pescadores que exportaba perlas, mariscos y pescado seco, ha sabido reinventarse. Del pueblo antiguo alrededor de la ría ya quedan pocas casas tradicionales con las torres de viento, un sistema de ventilación típico de la zona, pero los escaparates del zoco del oro refulgen de nuevo, y por las callejuelas se escuchan conversaciones en ruso. El nuevo Dubai es como un Manhattan atravesado por una autopista de seis carriles por sentido. Más de siete millones de turistas llegan cada año para bañarse en las calmas aguas, y cerca de cuarenta millones de pasajeros pasan ya por el aeropuerto internacional, que cuenta con una aerolínea de bandera, Emirates Airlines, capaz de encargar de un plumazo 47 unidades del nuevo superjumbo del aire, el Airbus 380.
Alto, muy alto. Vertiginoso. Así crecen los Emiratos Árabes Unidos, con la capital, Abu Dabi, apresurándose para atrapar a Dubai, la gran metrópoli del desierto. Dubai y Abu Dabi, compatriotas y rivales, unidas por la alocada carrera hacia el futuro. Entre ambas utilizan el veinte por ciento de las grúas en funcionamiento del sector de la construcción en todo el mundo. Crecen y crecen bajo el lema de lo más grande, lo más innovador y lo mejor. No hay límites, como la torre Burj Dubai, cuya altura final sigue siendo un secreto aunque será la más alta del mundo y se especula con que llegará a los 850 metros. No hay problemas financieros: Abu Dabi se nutre del dinero que da ser el quinto productor mundial de petróleo, mientras que Dubai ya vive de ser un centro financiero y de servicios, el Singapur de Oriente Medio.
Dubai, que era un puerto de pescadores que exportaba perlas, mariscos y pescado seco, ha sabido reinventarse. Del pueblo antiguo alrededor de la ría ya quedan pocas casas tradicionales con las torres de viento, un sistema de ventilación típico de la zona, pero los escaparates del zoco del oro refulgen de nuevo, y por las callejuelas se escuchan conversaciones en ruso. El nuevo Dubai es como un Manhattan atravesado por una autopista de seis carriles por sentido. Más de siete millones de turistas llegan cada año para bañarse en las calmas aguas, y cerca de cuarenta millones de pasajeros pasan ya por el aeropuerto internacional, que cuenta con una aerolínea de bandera, Emirates Airlines, capaz de encargar de un plumazo 47 unidades del nuevo superjumbo del aire, el Airbus 380.
de: Dalamar | 01/05/2009
Yo vivo en Abu Dhabi, y me parece que tiene calidad de vida. Hay otros 40 españoles aquí y creo que estarán de acuerdo conmigo. Que yo sepa, todos estan encantadísimos. Creo que la gente habla demasiado sin saber y por envidia.
de: PepeLui | 03/12/2008
La ambición de esta gente está por encima de lo que puede admitir su medio natural circundante. No sería extraño ver caer esas torres ("más altas han caido"), de aquí a unos años, cuando lo que les falte sea algo tan simple como el agua potable. El petroleo no se puede beber. Por mi parte desearía no llegar a tener que vivir en un "país burbuja" como éste. Demasiado artificial, demasiado frágil. Sólo cuentan con tecnología. Pero la auténtica calidad de vida no está en los parques regados con agua destilada, ni en la nieve artificial ni en vivir encima de un amasijo de hierro y cemento, a doscientos metros de altura. En fin, sé que algunos entenderán de qué hablo.
de: Natalia | 17/11/2008
Espero que a todo el mundo esto le parezca una pasada de inhumano e insostenible. Yo no quiero un mundo dorado para unos y de esclavitud para otros. Y por supuesto no me gustaria vivir en Disneyland. Esto no es hacer las cosas bien. En España construimos un hotel a veinte metros del mar y nos parece mal. Está mal. Esta gente construye dentro del mar. Venga, va, yo no quiero un mundo en el que con dinero todo sea posible.. Tiempo al tiempo. De momento, cambio climático y crisis mundial, no está mal. Ni es una pasada, ni todo mágico, ni nada.
de: MARTA | 19/10/2008
ME PARECE UNA PASADA!
de: Irene | 03/09/2008
Desde hace unos año, vengo leyendo reportajes que tienen que ver con Dubai y Abu Dubai y me parece algo tan mágico, no por el dinero, sino por cómo se pueden hacer las cosas de bien. Claro está que cuentan con todo lo mejor para hacerlo, personas o materiales. Desafiándolo todo constantemente. Reconozco que me gusta todo lo que está bien hecho en la vida, sea de la índole que sea, porque no siempre es cuestión de dinero. Lo que pasa que cuando piensas en el hambre que hay en el mundo, pensar en esos lugares casi que es pecado, pero no puedo dejar de reconocer que es demasiado para mis ojos.
de: Alan Quiney | 01/09/2008
En los años 70 empezé oir hablar de Abu Dabi como un pueblo con futuro, pero me sedujo el oeste de Canadá. Si tuviera 40 años menos me marcharía para Dubai mañana. Un articulo muy equilibrado.
de: Albert | 01/09/2008
Com la foto de la moto acuàtica.












