Desodorantes sin sospecha

1. Antimanchas
Spray que minimiza la aparición de manchas blancas en la piel y la ropa. Action 3 Control. 200 ml, 3,20 €. Adidas
2. Natural
Piedra de alumbre que desodoriza, cicatriza, con propiedades astringentes y suavizantes. Unos 6 €. En herbolarios
3. perfumado
Antitranspirante en roll-on con un intenso aroma. Aromatics Elixir Antiperspirant Deodorant. 75 ml,
15 €. Clinique
4. con aloe
Antitranspirante en roll-on hidratante, calmante y sin alcohol. Women aloe vera. 50 ml, 2,29 €. Rexona
5. antiedad
Roll-on con crema hidratante y activos antiedad, sin alcohol. Pro-age. 50 ml, 2,99 €. Dove
6. termal
Spray con sales minerales termales, sin alcohol, no cierra los poros y protege 24 horas. Frescor Termal. 200 ml, 2,99 €. Kinesia
7. masculino
Spray con sales minerales, sin alcohol. Desodorante con Sales Minerales Hidrotermal. 200 ml, 3,50 €. La Toja
8. sin alcohol
En barra, para hombre. Deodorant Stick L’Eau d’Issey pour Homme. 75 g, 30 €. Issey Miyake
9. doble función
Roll-on que retrasa la aparición del vello. Silk & Smooth Roll-on Deodorant. 50 ml, 6 €. Venta directa en www.oriflame.es. Oriflame
10. Sin excesos
Loción antitranspirante para el sudor excesivo de manos y pies. 100 ml, 14 €. En farmacias y parafarmacias. PerspireX
Los desodorantes se encuentran entre los cosméticos más utilizados tanto por hombres como por mujeres por su necesaria función de mantenimiento de la higiene corporal. Tal vez por ese motivo, han estado a menudo en el punto de mira de grupos críticos con el uso de alguno de sus componentes. El último efecto negativo que se achaca a los desodorantes es la posibilidad de que el aluminio que contienen sea un factor desencadenante de la enfermedad de Alzheimer. En otras ocasiones se sugirió que podía ser causante de cáncer de mama, extremo que se desmintió en su momento.
No existe tampoco ninguna evidencia científica que confirme la relación de los desodorantes y el alzheimer, como han ratificado muchos expertos y organizaciones especializadas en esa enfermedad. Además, en el año 2003 la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) publicó un estudio que llegó a la conclusión de que los antitranspirantes y las sales de aluminio que estos contienen no son perjudiciales para la salud.
El poder del aluminio
Toda la controversia sobre los desodorantes proviene de su función antitranspirante, es decir, la que impide en parte la emisión de sudor, que se consigue gracias a la acción de sales de aluminio en diversas presentaciones. Habitualmente, las sales utilizadas son el clorhidrato de aluminio (ACH) en los aerosoles y roll-on y el tetraclorohidroxiglicinato de aluminio y zirconio (AZAG) en las barras y geles. Actúan disolviendo el sudor y dejando una fina e imperceptible capa de gel sobre las glándulas sudoríparas que reduce durante unas horas la cantidad de líquido emitido. Además de las sales, los desodorantes contienen otras sustancias, entre las que destacan el perfume, que evita el mal olor, y las cremas suavizantes, que hacen que el producto sea suave y respetuoso con la piel. Así, se suele emplear glicerina o aceites emolientes de procedencia natural como hidratantes. La mayor parte de los desodorantes contiene también alcohol, que favorece la sensación de frescor. Otro mineral empleado en los antitranspirantes es el sílice, que evita la sensación grasienta provocada por el sudor. Además, todos estos ingredientes necesitan un soporte sobre el que asentarse, líquido en caso de los aerosoles y roll-on y sólido en las barras, y un agente o vehículo de expansión en el caso de los aerosoles, como el butano, isobutano y propano. Estos son ingredientes habituales en cosmética y está comprobada su acción y riesgos, que se limitan a posibles reacciones alérgicas.






