Salud / Belleza 
10/08/2008

Cambio de textura

Texto de Àngels Marín
1. Agua. Suero facial hidratante, bifásico, refrescante para pieles deshidratadas, libre de aceites, con un complejo mineral marino. Oasis Hydrating Booster Serum. 25 ml, 36 €. H2O+.
2. Solar. Para todas las pieles, con acción reafirmante, antiarrugas y antimanchas. Fluide Peaux Réactives Multi-Protection 50+. 30 m, 22 €. Biotherm.
3. Mousse. Tratamiento facial en textura espuma y difusión en aerosol, sin sensación grasa. Nutri Reserve. 50 ml, 13,99 €. Astor.
4. Con color. Con extractos de arándano, grosella y frambuesa, efecto buena cara inmediato. Cuidado Frescor Coloreado con bayas salvajes. 40 ml, 22,50 €. Galénic. En farmacias y parafarmacias.
5. Sin cansancio. Tratamiento antifatiga con siliconas volátiles que dan un acabado mate. Monsieur Fluide Energisant Visage. 50 ml, 38 €. Jean Paul Gaultier.
6. Antirrojeces. Crema facial para pieles con tendencia a la cuperosis o rojeces instaladas. Sensiphase A-Derma Antirrojeces. 40 ml, 12,70 €. Ducray. En farmacias y parafarmacias.
7. Sin brillos.  Tratamiento hidratante facial de hombre para pieles grasas que previene la aparición de brillos. Shine Control Skin. 50 ml, 39,50 €. Hugo Boss.
8. Glaciar.Tratamiento equilibrante para pieles mixtas de hombre con agua de los glaciares de Zermatt (Suiza) y un complejo mineral que elimina brillos e hidrata la piel. Matt IQ. 50 ml, 29 €. Dr. Grandel Men.
La exposición al sol, las comidas condimentadas, los cambios bruscos de temperatura, incluso las emociones intensas que pueden vivirse en verano son factores que alteran la piel y pueden hacerla reaccionar de forma imprevisible y desagradable. Las alteraciones más comunes son la tirantez por pérdida de agua (deshidratación), las rojeces, descamaciones, quemazón, calor, irritación y picor. En estas condiciones, a menudo la piel no acepta bien la hidratante habitual, ya que su textura no suele estar adaptada a las condiciones climáticas del verano. Es preferible elegir cosméticos de texturas más suaves y altamente hidratantes, como geles, aguas, fluidos, bálsamos o espumas.

La reactividad e hipersensibilidad de la piel es un problema frecuente que ha aumentado en los últimos años. Cada vez más personas afirman tener la piel sensible, y se calcula que una de cada dos mujeres se ve afectada por esta hipersensibilidad en algún momento. Las causas son diversas. La sensibilidad afecta a todo tipo de pieles y a ambos sexos. Factores internos hacen que la piel se vuelva sensible, como los antecedentes alérgicos o atópicos, alteraciones de la piel (cuperosis, dermatitis seborreica...), cambios hormonales (ciclo menstrual, menopausia) o incluso factores afectivos como hiperemotividad. También influyen las variaciones climáticas, la contaminación ambiental, aguas muy calcáreas, el estrés, el abuso de excitantes (café, té, alcohol), productos de higiene agresivos, cosméticos no adecuados y ciertos fármacos.

El problema de las pieles sensibles es que, si no se tratan adecuadamente, con el tiempo la reactividad cutánea aumenta, y, con ella, los episodios de rojeces pasajeras (flushes), calor, irritación... En personas de fototipo claro y en las zonas más expuestas al sol puede aparecer rosácea: enrojecimiento de la piel de las mejillas y nariz y pequeñas venitas epidérmicas, algo que afecta a entre el 3% y el 10% de la población adulta, sobre todo mujeres. Los flushes repetidos pueden causar pérdida de tono vascular y vasodilatación permanente en mejillas, aletas de la nariz e incluso el resto del rostro: la eritrosis. En personas de piel sensible, clara y fina pueden aparecer edemas y una dilatación de los vasos sanguíneos de la superficie del rostro. Es la aparición de la cuperosis, el estadio 2 de la rosácea. Varias causas favorecen la aparición de la rosácea: factores climáticos, alimentarios y hormonales. Además, se calcula que en el 60% de las personas la rosácea se agrava tras la exposición solar.

Para prevenir estas situaciones hay que observar el estado de la piel y sus necesidades, así como recordar cuál ha sido su reacción en la misma época en años anteriores. Si la piel sufre incomodidades en verano, antes de iniciar la temporada hay que prevenir con cosméticos destinados a equilibrar la piel, disminuir su sensibilidad y reconstruir la barrera cutánea. Cambiar las texturas es importante, igual que evitar activos que pueden reaccionar con el sol, como los blanqueantes o algunos retinoles. En general, hay que escoger texturas ligeras, sin aceites y con protección solar 15 como mínimo si no va a usarse un fotoprotector.
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30 de noviembre
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