Salud / Belleza 
21/09/2008

Labios jugosos

Texto Àngels Marín

Objeto de deseo e icono de sensualidad, los labios son una de las zonas más visibles y frágiles del cuerpo humano. Su piel es mucho más fina, están a menudo en movimiento y disponen de muy pocas glándulas sebáceas, lo que favorece la pérdida de agua y la sequedad.
Además, poseen muy poca melanina, por lo que son más proclives a sufrir la deshidratación y los daños provocados por los rayos ultravioleta. Al estar expuesta casi constantemente a las inclemencias del medio ambiente (sol, viento, frío, aire acondicionado, calefacción, contaminación...), la piel de los labios se seca con facilidad y es posible que aparecan descamación, irritaciones, grietas y otras alteraciones.
El daño en los labios puede desembocar en una queilitis, una inflamación labial producida por una alergia o hipersensibilidad. Puede ser irritativa (por presión, roce, traumas atmosféricos, dentaduras, babeo...), infecciosa (contacto, alimentos o cosméticos), nutricional o alérgica (cosméticos, alimentos, filtros solares, medicamentos o prótesis).
La piel de los labios, a diferencia de la piel de otras zonas del cuerpo, es igual en ambos sexos, pero los hombres suelen sufrir más problemas de sequedad y grietas, ya que no los hidratan a menudo, cosa que sí hacen las mujeres, que acostumbran a utilizar barras o brillos que ejercen de efecto barrera frente a las agresiones exteriores.
Para evitar la deshidratación sólo hay que utilizar a diario, y cada vez que los labios se noten resecos por el ambiente, una barra o crema de labios hidratante a base de cacao, vaselina, karité, urea o cualquier otro componente hidratante y protector que garantice la protección y mantenga la humedad. Hay que evitar especialmente pasar la lengua sobre los labios cuando se notan resecos. Lo único que se consigue es favorecer la pérdida de agua.
En caso de que presenten descamación o grietas después de la temporada de verano, hay que tratarlos para que recuperen su tersura. Lo más indicado es exfoliar suavemente la zona con un cosmético específico para labios o con la misma exfoliante del rostro si se trata de una textura  suave. Aplicar después un tratamiento reparador intensivo, que puede encontrarse en la farmacia o la perfumería, y reaplicar con frecuencia.
Una práctica muy recomendable es aplicar el tratamiento labial o una crema nutritiva generosamente antes de acostarse para que actúe durante toda la noche.

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30 de noviembre
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