Procedentes del frío

El frío no siempre es enemigo de la piel. De los climas más glaciales provienen activos y fórmulas que le proporcionan nutrientes indispensables para su regeneración y cuidado. Como la flor de nieve o edelweiss. Aparentemente frágil, es capaz de sobrevivir a más de 3.000 metros de altitud y soportar temperaturas extremas. Aunque es posible encontrarla en los Pirineos, abunda en los Alpes suizos y austriacos. Es una especie protegida, y las flores usadas en cosmética, recogidas a mano, proceden de cultivos realizados en Suiza. Además de soportar temperaturas bajo cero, la edelweiss debe luchar contra la extrema radiación solar, una presión atmosférica baja y grandes variaciones de humedad y viento. Por eso destaca su acción antienvejecimiento, porque contiene activos que protegen de las radiaciones de los rayos ultravioletas y combaten los radicales libres causantes del envejecimiento.
Árnica y rosa mosqueta
También el árnica es un potente antioxidante y además tiene propiedades antiinflamatorias, antiirritantes y antihematomas por las que ha sido utilizada desde siempre para tratar golpes y contusiones. Es una planta típica de montaña, y en España puede encontrarse en los Pirineos, aunque las utilizadas en cosmética suelen provenir de los Alpes suizos. El árnica también se usa para combatir eczemas y acné. Otro activo montañés es el aceite de rosa mosqueta, una rosa silvestre cuyos arbustos crecen en Europa Central y al sur de la cordillera de los Andes. En cosmética se utiliza el aceite de las semillas y suele provenir de los Andes chilenos. Es rico en ácidos grasos esenciales, básicos en la regeneración de tejidos y el crecimiento celular, así como en ácido transretinoico o vitamina A activa, que aumenta la capacidad de regeneración. Diversos estudios han demostrado que, además, el aceite de rosa mosqueta previene el fotoenvejecimiento cutáneo, combate la aparición de manchas, actúa contra las existentes y reduce las pequeñas arrugas, cicatrices y estrías, ya que devuelve elasticidad y firmeza a la piel. Está indicado para tratar cicatrices, estrías, marcas por quemaduras, secuelas de acné, enfermedades cutáneas como la psoriasis, la hiperqueratosis, la dermatitis, etcétera, así como para regenerar la piel después de intervenciones quirúrgicas y tratamientos radiológicos.
Pero no sólo las plantas de latitudes frías son beneficiosas para la piel. También el agua o la tierra son ricos en activos. En el volcán Copahue, en el bosque andino-patagónico (entre Argentina y Chile), existe un complejo volcánico-termal que utiliza el agua y los fangos del lugar por sus propiedades cosmetológicas. Este fango es descongestivo, regenerador, desintoxicante, antiséptico, tonificante e hidratante y produce un efecto lifting (tensor) natural.°






