20/04/2008
Belleza de última generación
Texto de Àngels Marín
Fotos de Montse Bernal
Ilustración de Fausti Llucià
Cremas que intentan mantener vivas las células que envejecen y favorecer la regeneración natural, ultrasonidos de baja frecuencia para combatirlos excesos de la celulitis, maquillajes inspirados en el mar, colonias con todos los aromas frescos son la invitación al placer de cuidarse en esta nueva temporada.

1. Con vestido. Perfume de mujer con diferentes vestidos para la botella, para costumizar el perfume. Diesel Fuel for Life.
50 ml, 53,60 €.
2. Calmante. Aceite esencial de camomila, lavanda y almendra dulce para pieles sensibles. Soin d’Arôme a la Camomille de Darphin.
15 ml, 52 €.
3. Refrescante. Espuma de ducha limpiadora refrescante y calmante con extracto de arroz. Mousse de Riz Nettoyant de L’Occitane en Provence. 200 ml, 14 €.
4. De masaje. Aceite de masaje e hidratación corporal con aceite de jojoba y manzanilla de cultivo biológico. Massage Oil de Origins Organics. 100 ml, 37 €.
5. Con humor. Loción tratante para granos, con nombres de producto y empaquetado basados en el buen humor
y los guiños cómplices al consumidor. Boo Boo Zap! de Benefit. 6 ml, 21,50 €.
6. Tonificante. Agua perfumada de hombre
para el cuerpo enriquecida con aceites esenciales tonificantes. Eau de Matin Monsieur de Jean Paul Gaultier. 100 ml, 40 € (aproximadamente).
7. En rosa. Vaselina perfumada para los labios que protege, calma y repara las grietas y la sequedad. Beso Beauté des Lèvres de Agata Ruiz de la Prada. 15 ml de regalo con la colonia del mismo nombre. 50 ml, 16 €.
8. Bálsamo.Tratamiento reparador de la piel que suaviza las irritaciones, repara las pieles agrietadas por el sol y el frío y combate los labios cortados. Eight Hour Baume Apaisant Reparateur de Elizabeth Arden. 30 ml, 21 €.
9. De cerezo. Loción corporal ligera y gustosa con aroma a cerezo de Japón, para pieles normales. Japanese Cherry Blossom de The Body Shop. 250 ml, 12,50 €. Edición limitada.
10. Bio. Agua antienvejecimiento 100% natural con agua de melisa
y un cóctel de aceites esenciales y aguas florales. Aqua Melisae de Sanoflore. 100 ml, 25 €.
50 ml, 53,60 €.
2. Calmante. Aceite esencial de camomila, lavanda y almendra dulce para pieles sensibles. Soin d’Arôme a la Camomille de Darphin.
15 ml, 52 €.
3. Refrescante. Espuma de ducha limpiadora refrescante y calmante con extracto de arroz. Mousse de Riz Nettoyant de L’Occitane en Provence. 200 ml, 14 €.
4. De masaje. Aceite de masaje e hidratación corporal con aceite de jojoba y manzanilla de cultivo biológico. Massage Oil de Origins Organics. 100 ml, 37 €.
5. Con humor. Loción tratante para granos, con nombres de producto y empaquetado basados en el buen humor
y los guiños cómplices al consumidor. Boo Boo Zap! de Benefit. 6 ml, 21,50 €.
6. Tonificante. Agua perfumada de hombre
para el cuerpo enriquecida con aceites esenciales tonificantes. Eau de Matin Monsieur de Jean Paul Gaultier. 100 ml, 40 € (aproximadamente).
7. En rosa. Vaselina perfumada para los labios que protege, calma y repara las grietas y la sequedad. Beso Beauté des Lèvres de Agata Ruiz de la Prada. 15 ml de regalo con la colonia del mismo nombre. 50 ml, 16 €.
8. Bálsamo.Tratamiento reparador de la piel que suaviza las irritaciones, repara las pieles agrietadas por el sol y el frío y combate los labios cortados. Eight Hour Baume Apaisant Reparateur de Elizabeth Arden. 30 ml, 21 €.
9. De cerezo. Loción corporal ligera y gustosa con aroma a cerezo de Japón, para pieles normales. Japanese Cherry Blossom de The Body Shop. 250 ml, 12,50 €. Edición limitada.
10. Bio. Agua antienvejecimiento 100% natural con agua de melisa
y un cóctel de aceites esenciales y aguas florales. Aqua Melisae de Sanoflore. 100 ml, 25 €.
A las pieles grasas les gusta el gel, y a las secas, las cremas. En verano se prefieren aromas florales y cítricos, y en invierno, especiados
Placer sensorial
La cosmética basa gran parte de su éxito en el placer que produce a los sentidos, y todos ellos se estimulan con la textura, el aroma, el color y, muy especialmente, el aspecto externo de los productos de belleza.
El placer que provoca una textura tiene mucho que ver con el tipo de piel. Está demostrado que a las pieles grasas les apetece más una textura de tipo gel, refrescante y de rápida absorción, y que una crema aterciopelada es recibida mucho mejor por una piel seca y tirante a la que esta sirve de cobertura. Los hombres, de piel grasa en general, también prefieren los geles y las lociones tónicas a las leches o las cremas. Pero si alguna textura está viviendo una segunda juventud son los aceites, que ya no dejan la piel pringosa, sino que al contrario se absorben y la dejan seca y perfumada con un aroma muy natural.
Si alguno de los sentidos es tan determinante como irracional es el olfato. Los aromas de los cosméticos son decisivos para disfrutar de una crema. En verano apetecen los aromas frescos, florales y cítricos, compuestos de notas muy volátiles que dan esta sensación de frescor inmediato y dejan la piel tonificada y agradablemente perfumada. En cambio, en invierno gustan aromas más especiados y orientales, con notas más persistentes, que abrigan y reactivan la circulación cutánea potenciando el calor corporal.
También los colores son un código que tener en cuenta. El verde, por ejemplo, remite a la calma, pero en una crema cuesta aceptarlo a la primera. El azul sugiere frescor, y por esta razón muchos geles son azulados, o transparentes, muy del gusto de los hombres. El rosa es símbolo de feminidad, y muchas cremas faciales y corporales ricas y nutritivas tienen este color. El blanco, el más común, es símbolo de pureza y limpieza.
Y, a la hora de elaborar un producto, los laboratorios cosméticos suelen tener muy en cuenta el envoltorio, a veces casi tanto como la fórmula. La caja o el frasco es lo único que el consumidor podrá ver antes de probar la crema en casa. Es por ello que algunas compañías hacen de la diferencia su enseña, como es el caso de Benefit, una marca de origen norteamericano que ha desembarcado recientemente en España y que intenta con los nombres de sus productos y su packaging hacer un guiño humorístico al consumidor. También Fuel for Life, la última colonia de Diesel, ha conseguido fans incondicionales entre los jóvenes gracias a su imagen transgresora y su costumización de los frascos. Los aceites esenciales suelen venderse en frascos de cristal, más apetecibles que el plástico. Y lo mismo sucede con las cremas de alta gama, porque el cristal resulta un material mucho más noble, más agradable al tacto y, en el fondo, más lujoso. Todos estos signos externos inciden directamente en nuestros sentidos para hacernos más deseable un determinado producto.
La cosmética basa gran parte de su éxito en el placer que produce a los sentidos, y todos ellos se estimulan con la textura, el aroma, el color y, muy especialmente, el aspecto externo de los productos de belleza.
El placer que provoca una textura tiene mucho que ver con el tipo de piel. Está demostrado que a las pieles grasas les apetece más una textura de tipo gel, refrescante y de rápida absorción, y que una crema aterciopelada es recibida mucho mejor por una piel seca y tirante a la que esta sirve de cobertura. Los hombres, de piel grasa en general, también prefieren los geles y las lociones tónicas a las leches o las cremas. Pero si alguna textura está viviendo una segunda juventud son los aceites, que ya no dejan la piel pringosa, sino que al contrario se absorben y la dejan seca y perfumada con un aroma muy natural.
Si alguno de los sentidos es tan determinante como irracional es el olfato. Los aromas de los cosméticos son decisivos para disfrutar de una crema. En verano apetecen los aromas frescos, florales y cítricos, compuestos de notas muy volátiles que dan esta sensación de frescor inmediato y dejan la piel tonificada y agradablemente perfumada. En cambio, en invierno gustan aromas más especiados y orientales, con notas más persistentes, que abrigan y reactivan la circulación cutánea potenciando el calor corporal.
También los colores son un código que tener en cuenta. El verde, por ejemplo, remite a la calma, pero en una crema cuesta aceptarlo a la primera. El azul sugiere frescor, y por esta razón muchos geles son azulados, o transparentes, muy del gusto de los hombres. El rosa es símbolo de feminidad, y muchas cremas faciales y corporales ricas y nutritivas tienen este color. El blanco, el más común, es símbolo de pureza y limpieza.
Y, a la hora de elaborar un producto, los laboratorios cosméticos suelen tener muy en cuenta el envoltorio, a veces casi tanto como la fórmula. La caja o el frasco es lo único que el consumidor podrá ver antes de probar la crema en casa. Es por ello que algunas compañías hacen de la diferencia su enseña, como es el caso de Benefit, una marca de origen norteamericano que ha desembarcado recientemente en España y que intenta con los nombres de sus productos y su packaging hacer un guiño humorístico al consumidor. También Fuel for Life, la última colonia de Diesel, ha conseguido fans incondicionales entre los jóvenes gracias a su imagen transgresora y su costumización de los frascos. Los aceites esenciales suelen venderse en frascos de cristal, más apetecibles que el plástico. Y lo mismo sucede con las cremas de alta gama, porque el cristal resulta un material mucho más noble, más agradable al tacto y, en el fondo, más lujoso. Todos estos signos externos inciden directamente en nuestros sentidos para hacernos más deseable un determinado producto.
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