Calzado para sentirse descalzo

Lo natural, lo más adecuado para el buen funcionamiento del aparato locomotor, seguramente sería andar descalzo. Pero ni es lo usual ni parece compatible con la mayoría de los entornos, aunque en Estados Unidos, se puso de moda entre aficionados a correr el hacerlo descalzos. En los avances en el calzado, se nota la creciente preocupación por lo natural y lo saludable. Podría decirse que, en un equivalente a los alimentos funcionales en la dieta, se ha buscado dotar al calzado de propiedades que ayuden a la buena salud.
De esta filosofía hace bandera el calzado de suela convexa, con forma de balancín o barca, popularizado como tipo masái, que reivindica el permitir el movimiento natural del pie. Busca así beneficios para personas que llevan una vida sedentaria y andan casi siempre por el asfalto.
La manera de andar con este calzado y sus efectos se han comparado a caminar descalzo por superficies blandas, como la arena o la hierba. Se comercializan zapatos, zapatillas, botas, sandalias, que tienen una estructura basada en una suela inestable para el pie (curva, con una parte con almohadillas), que obliga a andar de forma distinta: la presión del pie se reparte de manera diferente (por todo el pie) a con otro calzado, sea con o sin tacón.
Esta pisada flotante ejercita más todos los músculos de pies, tobillos y piernas; amortigua el impacto de la pisada, y la inestabilidad obliga a andar más erguido, explica Abel Galindo, fisioterapeuta y director de la academia MBT.
MBT es el fabricante pionero de este tipo de calzado. La idea surgió del ingeniero suizo Karl Müller, que trabajó en Asia y constató que quienes andaban por los arrozales sufrían menos dolores de espalda o de articulaciones como los que él padecía. Con biomecánicos y fisioterapeutas ideó un calzado que facilitara ese movimiento de pies. Así nació Masai Barefoot Technology (MBT), porque Müller se inspiró también en los masáis. La firma comercializa su calzado desde 1996 y tiene presencia en numerosos países. En los últimos años, la idea de la suela curva ha sido adoptada por una decena de marcas –como Clarks o Geox, entre otras–, aunque varíen la suela, la tecnología, el producto…
“Las personas tenemos –explica Galindo– la capacidad de adaptarnos al terreno, pero si no se ejercitan las capacidades, se pierden. Usando el calzado MBT se obliga a trabajar más toda la musculatura de pies y piernas, lo que la refuerza; andar más erguidos repercute en menor dolor de espalda y caderas; y la amortiguación de la pisada hace que se resienten menos las rodillas y las caderas”.
Este calzado no es ortopédico –aunque los modelos MBT están reconocidos como producto médico–, lo puede usar cualquier persona, aunque también puede tener un uso más terapeútico para personas con problemas musculares u osteoarticulares. “Todas las ventajas de nuestro calzado están probadas y son medibles, tenemos unos 40 estudios que las avalan”, precisa Galindo –la academia MBT que dirige se dedica a la formación de personal de la marca o a resolver consultas sobre este calzado–. Se estudió, en Alemania, como personas con problemas de cadera, al usar este calzado decían ver reducido su dolor. O un reconocido equipo de biomecánica de Canadá constató que incluso estando la persona parada de pie, el efecto balancín de la suela comporta un entrenamiento muscular. Se analizó si este calzado aportaba beneficios a personas con artrosis… Quedan aspectos en qué ahondar, como si al suponer más actividad muscular, este calzado favorece la circulación sanguínea. Según MBT, se ha comprobado que al andar con este calzado se consume incluso más oxígeno.
El fisioterapeuta y osteópata Àlex Delgado, profesor de fisioterapia en reumatología en la escuela Blanquerna-Universitat Ramon Llull de Barcelona, señala que “es difícil precisar e imposible generalizar sobre la incidencia del calzado y de la forma de andar en las lesiones musculares y de articulaciones, pero está claro que afectan y cuanto más se puedan limitar los efectos negativos, mejor”.
Sobre el calzado de suela curva, apunta que, “aparte de ser agradable de usar, hace una aportación muy interesante: rentabiliza mejor que cualquier otro calzado el ejercicio que se haga; si se usa para caminar 15 minutos al día, por ejemplo, ese rato rinde más. Es un buen elemento si se lucha contra el sedentarismo”.
José Santos, secretario general del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, subraya que “la idea de amortiguar el impacto de la marcha en articulaciones y cartílagos es muy positiva, porque puede retrasar la aparición de la artrosis y aliviar a quien padece de estas articulaciones”. Delgado atribuye este beneficio “a la estructura de la suela”.
“Que este calzado incentiva la actividad muscular parece evidente; al principio de usarlo, se nota un dolor en los gemelos como las agujetas tras el ejercicio”, añade Santos. Con todo, opina que el efecto de contribuir a un mayor gasto energético, que algunos le atribuyen, “debe analizarse bien, habría que comprobar cuánto ejercicio se debe hacer para que resulte significativo”.
Santos advierte que “sería erróneo pensar que el uso de este calzado una vez cada varias semanas ya tendrá un efecto, ni tampoco que puede sustituir la actividad física o a tratamientos terapéuticos”. “Debe verse como una ayuda para quien quiera cuidarse –dice–. De hecho, hay centros de fisioterapia que así lo emplean, lo recomiendan a sus pacientes. Se valora mucho, por ejemplo, que ayude a mantener una buena postura al andar”.
El uso del calzado de suela inestable se aconseja que sea progresivo los primeros días. También, consultar con algún experto antes de usarlo si se padecen problemas de equilibrio, pies valgos o varos o se han sufrido lesiones repetidas de tobillo.
En cuanto a la utilización de este calzado para la práctica deportiva, entre profesionales y en los foros de usuarios hay quien la defiende y quien la desaconseja. Galindo especifica que el calzado MBT, en concreto, no se concibió para correr el maratón, pero se ha probado con deportistas profesionales de varias disciplinas y se constató que ayuda en los ejercicios de recuperación postesfuerzo y de rehabilitación tras lesiones y para entrenar algunas facultades físicas, como el salto.
De la estética a la salud
“Los pies se sacrifican a la estética por encima de lo que la razón indica que es más saludable”, opina el podólogo madrileño Ángel González de la Rubia, presidente de la Asociación Española de Podología Deportiva. “En Estados Unidos, donde se tiene menos complejos al vestir –añade–, se usa más calzado deportivo que aquí, pese a que en España cada vez a más personas les gusta hacer ejercicio para mantenerse en forma y andar es lo más común”.
CARACTERÍSTICAS
Este podólogo destaca que, para andar sin que se resientan los pies, y tanto para niños como para adultos –y, sobre todo, personas de más edad que suelen sufrir dolor en la planta del pie, en los dedos–, “un buen calzado es el que está bien estructurado, que sujeta bien el pie (al contrario que unas chanclas, por ejemplo) y que la suela amortigua el impulso (o sea que no sea muy delgada y plana) y, si facilita que el pie no sude, aún mejor”.






