Por qué fallan las dietas

Algo personal
Se insiste en la necesidad de que la dieta está adaptada a cada persona; sin embargo, hay muchísima gente que sigue a rajatabla las dietas de revistas, de amigos o simplemente de su confección propia. Es importante que una pauta alimentaria se adapte a los horarios de cada uno, al tipo de vida, a sus hábitos culinarios. Una persona que va cada día a comer un menú de restaurante no puede seguir la misma pauta que otra que come en casa, de la misma manera que no es lo mismo una persona que viaje constantemente que la que tiene una vida regular. Además influyen la edad, la actividad física, las características fisiológicas... No hay fórmulas universales para todos.
Fácil de seguir
Algunas de las soluciones al sobrepeso que circulan de boca en boca exigen tanto tiempo y dedicación que se acaban abandonando. Un ejemplo son las que incluyen alimentos que no se encuentran en los mercados normales, o las que requieren un proceso culinario complejo o la adquisición de suplementos extraños. Para que sea efectiva, una dieta no tiene que suponer un trabajo añadido. La simplicidad es esencial. Hay que tener en cuenta si le gusta o no cocinar, dónde va a comprar habitualmente, qué tiempo tiene para dedicarse a la alimentación. Difícilmente puede servir una pauta alimentaria de otra persona. Y si resulta un gasto excesivo, será también un obstáculo insalvable. Una buena dieta de adelgazamiento es la que permite seguirla sin tener que hacer horas extras en clases de cocina ni estar más tiempo en ella. Hasta un bocadillo puede formar parte de una pauta adelgazante.
Cambio de hábitos
De nada sirve que todo el proceso de adelgazamiento sea correcto si paralelamente no se ha aprendido a cambiar hábitos. Muchas veces se culpa a la dieta de la recuperación de peso posterior cuando quizá era correcta, pero no ha ido acompañada de una reeducación alimentaria paralela. Quien ha perdido una cantidad considerable de peso no puede, una vez alcanza su objetivo, volver a comer exactamente como antes. Hay unas normas de comportamiento alimentario, de cocina y de actividad física que deben adoptarse para siempre. En caso contrario, se sucederán las inevitables oscilaciones de peso que van alterando el organismo.
La dosis justa
No basta con cambiar el tipo de alimentos para perder peso: hay también que tener en cuenta las cantidades. Hay quien se pasa a la ensalada, pero no controla la cantidad de aceite de oliva con la que la condimenta; quien utiliza quesos con poca grasa, pero a dosis libres, o quien bebe zumo de frutas a voluntad. Para perder peso hay que controlar el tipo de alimento, pero también la cantidad de cada alimento, aunque sea sano o incluso light. Estos últimos, por cierto, a menudo son protagonistas de grandes errores porque se les atribuye una energía de 0 kcal cuando en realidad tienen un 30% menos de energía que sus homólogos convencionales. Y no hay que engañarse, un 30% menos de un alimento muy energético sigue siendo una dosis de energía considerable. Otro tipo de alimentos que también pueden ser objeto de confusión son los llamados integrales, que en realidad no aportan menos energía que los no integrales, pero sí más nutrientes.
Recordemos, pues, que, como aderezo para ensaladas y verduras, una cucharada de aceite o de mayonesa es suficiente; que las verduras y ensaladas pueden ser consumidas a dosis libres y que hay que controlar más de cerca la dosis de farináceos, alimentos proteínicos y grasas. Y sumar siempre un par de piezas de fruta. Y un último dato: el único ingrediente que podemos tomar en cantidades realmente libres es el agua.
Hacer ejercicio
Hacer ejercicio es recomendable siempre, pero cuando se quiere peder peso es esencial. Sobre todo, aquellos que ya han probado muchos tipos de dieta o las que tienden a hacer grandes oscilaciones de peso deben tener el ejercicio muy en cuenta. Las personas de más edad, las que tienden al sobrepeso y las que para adelgazar tengan que hacer dietas muy hipocalóricas son casos para los que el ejercicio puede ser la clave para que la pérdida de peso sea efectiva sin sacrificios innecesarios. La actividad física no sólo quema calorías sino que además regula el apetito, calma la ansiedad y mantiene la musculatura en forma. Es importante mantener los músculos del cuerpo tonificados, no sólo porque es más estético sino porque también son un tejido muy activo metabólicamente o, dicho de otra manera, consumen mucha energía.
En caso de ser antiejercicio, no olvidemos que prescindir del ascensor y caminar cada día una hora es una muy buena manera de hacerlo sin ir al gimnasio.
El peso normal
Hay muchas personas que tienen problemas para perder peso simplemente porque su peso es el correcto. Este es el caso de muchas mujeres que quieren adelgazarse por razones meramente estéticas cuando en realidad su peso es normal y hasta en el límite bajo de la normalidad. En estos casos, perder peso es complicado incluso con una dieta adecuada. Jamás debe plantearse una pérdida de peso cuando el IMC –índice de masa corporal, que se calcula dividiendo el peso por el cuadrado de la altura (IMC = peso / altura2)– es igual o menor de 20. Puede ser peligroso y totalmente contraproducente. Quizá lo primero que deberíamos plantearse es si realmente es necesario perder peso. Recordemos que un IMC entre 20 y 25 es un peso totalmente normal y que esa corrección no tiene nada que ver con tener un peso estético.






