17/01/2010
Guerreros de fin de semana
Texto de Carmen Giró
Ilustraciones de Flavio Morais
Partidillo con los amigos, salida en bici... son la cita semanal con la actividad física de muchos hombres. Su reto para mantenerse en forma. ¿Es beneficioso para la salud? Sí y no. Mejor eso que nada, aunque sería más útil sudar menos la camiseta, pero hacerlo cada día.

Pedro, Juan, Carlos y Asier quedan cada miércoles para jugar un partido de fútbol con otros amigos. Todos pasan de los 40 años y cuando regresan a casa se sienten muy orgullosos de mantener el ritmo de cada semana. Definitivamente, están en forma.
¿Es cierto? Aparte de pasárselo bien –eso ya es muy importante–, ¿es realmente beneficioso para su salud el partidillo semanal? La respuesta es sí y no. Les ayuda a mantener un cierto nivel de forma física, pero para que fuera realmente efectivo sería preferible que hicieran un tipo de ejercicio continuado y regular, a ser posible cada día. Especialmente, si presentan algún factor de riesgo de dolencia cardiovascular, como hipertensión, colesterol elevado o sobrepeso. Pero, al menos, lo suyo es mejor que lo de sus esposas, que se han borrado del gimnasio por falta de tiempo.
Un estudio estadounidense publicado en el American Journal of Epidemiology analizó el fenómeno que en inglés se ha bautizado como weekend warriors, los guerreros de fin de semana. Son hombres de mediana edad que cada fin de semana o un día por semana quedan para hacer una ruta en bicicleta de 60 kilómetros o un partido de fútbol. Es un fenómeno muy usual en la población española actual. El estudio siguió a casi 8.500 hombres de mediana edad durante varios años. Se les clasificó como sedentarios (con un gasto energético inferior a 500 kcal/semana), insuficientemente activos (gasto de 500-999 kcal/semana), guerreros de fin de semana (gasto de 1.000 kcal/semana o más si realizaban actividad física una o dos veces por semana) y regularmente activos (actividad casi a diario). La actividad física incluía tanto deporte como subir escaleras o tareas de jardinería entre otras. Se excluyó a las personas con problemas cardiovasculares, cáncer o diabetes. Y se analizaron los factores de riesgo: peso, dieta, tabaquismo, hipertensión, colesterol y antecedentes familiares de muerte temprana (antes de los 65 años).
La conclusión del estudio fue que el riesgo de mortalidad era más bajo para los regularmente activos, tanto si tenían alguno de los factores de riesgo como si no. Pero, en cambio, en el grupo de los guerreros de fin de semana, el hecho de contar con algún factor de riesgo les igualaba en el riesgo de mortalidad con el grupo de los sedentarios. Es decir, es mucho más efectivo para una buena salud el ejercicio continuado, cotidiano, que un ejercicio quizás más intenso, pero concentrado en el tiempo. A las personas sin factor de riesgo cardiovascular, el ejercicio les aportará beneficios aunque sea uno o dos días por semana. Las que sí tienen factores de riesgo, es mejor que cambien el calendario de los partidillos.
Roberto Elosúa, investigador de epidemiología y genética cardiovascular del Institut de Recerca Mèdica de Barcelona (IMIM), explica que en España no hay cifras sobre qué porcentaje de población realiza actividad física con este patrón de tiempo de un día por semana, pero que es muy común jugar un partido de fútbol (o de tenis, pádel u otros) cada semana o hacer una ruta ciclista o de montaña el sábado o el domingo. Para hacerlo bien, Elosúa aconseja: “Que no eliminen el partido o la ruta, porque son actividades beneficiosas, pero que las completen el resto de la semana con alguna actividad más corta, y por tanto más fácil de incluir en la agenda diaria. Por ejemplo, caminar a paso rápido, o subir escaleras”.
“Los hombres con factores de riesgo cardiovascular pueden no beneficiarse de la actividad física esporádica porque algunos efectos de la actividad son de corta vida”, señala Elosúa. Por ejemplo, las personas con hipertensión experimentan bajadas en la tensión arterial inmediatamente después del ejercicio, pero ese descenso se mantiene sólo unas tres horas. O las personas con un elevado nivel de triglicéridos tienen niveles más bajos la mañana siguiente de haber hecho ejercicio. En cambio, se comprobó que en un periodo de cuatro días en que esas personas caminaban diariamente, el nivel de triglicéridos descendía progresivamente.
“Toda actividad física intensa es considerada por el cuerpo como una agresión –asegura Elosúa– porque se le somete a estrés, el cuerpo consume más oxígeno y aumentan los radicales libres y la oxidación interna. Pero si esa actividad se hace de manera regular, el cuerpo se acostumbra y pone en marcha mecanismos de defensa que a la larga producen efectos beneficiosos para la salud.” Entre estos mecanismos figuran la mayor capacidad de vasodilatación de las arterias, lo que mejora la presión arterial; la mejora del metabolismo de absorción de las grasas, los hidratos de carbono y el azúcar, con lo que disminuye el riesgo de diabetes y de exceso de colesterol y triglicéridos, y una mayor defensa antioxidante, gracias a unas enzimas que produce el cuerpo.
En el último Congreso Europeo de Cardiología, celebrado en Barcelona el pasado mes de septiembre, se habló también de los beneficios para una buena salud de la actividad física regular. Según muchos estudios, reduce a la mitad el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un ictus, incluso en pacientes que ya han sufrido alguna enfermedad cardiovascular, recuerda Elosúa. Media hora de actividad física diaria en los adultos (una hora en el caso de los niños) es la receta que se considera beneficiosa a efectos cardiovasculares y evitaría los problemas derivados de practicar deporte siguiendo solamente la pauta de los guerreros de fin de semana.
Pero si estos deberían reconducir su potencia, más aún deberían hacerlo las mujeres, que no se apuntan tanto a la práctica deportiva esporádica y que abandonan la práctica deportiva regular a edad más temprana que los hombres: un 60% de las mujeres a partir de 16 años asegura no hacer ejercicio en su tiempo libre, cuando entre los hombres este porcentaje se da cuando ya han cumplido los 35 años, según datos de una Encuesta Nacional de Salud que hizo el Ministerio de Sanidad en el 2003.
Un estudio sobre hábitos de salud de la mujer, elaborado en el 2009 por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la empresa Ausonia, apuntaba que un 40% de las españolas de entre los 20 y los 29 años no hace ejercicio alguno. Otro 30% de las mujeres de esa edad señala que camina al menos 45 minutos al día, y un 21% practica deporte dos o más veces a la semana, especialmente con clases dirigidas tipo aerobic y natación.
La frontera de los 20 años parece establecer un cambio de actitud de las mujeres frente a la actividad física: sólo un 21% de las adolescentes de entre 12 y 19 años no practica ningún tipo de ejercicio físico, frente al 40% en el grupo de edad de las veinteañeras. Entre las preferencias de las adolescentes están el baloncesto, el voleibol, la danza y las artes marciales. El estudio muestra que las mujeres, especialmente a partir de los 30 años, cuidan especialmente el tema de la alimentación, intentando seguir una dieta sana y equilibrada, pero no les preocupa por igual el ejercicio físico.
En la mujer el ejercicio regular tiene efectos también sobre problemas específicos de salud, como el cáncer de mama. Se calcula que practicar ejercicio físico al menos 45 minutos cinco veces a la semana reduce hasta un 25% el riesgo de este tipo de tumores. Asimismo, mantenerse en un peso adecuado, con una dieta saludable sin grasas ni alcohol, reduce la probabilidad de tener esta enfermedad. El cambio en el estilo de vida debería empezar a edades tempranas.
El Instituto Catalán de Oncología y el Instituto de Investigación Biomédica del hospital Josep Trueta de Girona realizan una investigación que trata de encontrar una explicación en el metabolismo de las grasas para la incidencia del cáncer de mama. El estudio quiere analizar cómo el tumor utiliza la energía de las grasas para crecer y formarse y tratará de descubrir cómo cortarle el suministro de energía y frenar así el desarrollo del cáncer. Recientes investigaciones apuntan que una mujer que haya ganado 30 kilos a lo largo de su vida duplica el riesgo de tener un cáncer de mama en la menopausia.
¿Es cierto? Aparte de pasárselo bien –eso ya es muy importante–, ¿es realmente beneficioso para su salud el partidillo semanal? La respuesta es sí y no. Les ayuda a mantener un cierto nivel de forma física, pero para que fuera realmente efectivo sería preferible que hicieran un tipo de ejercicio continuado y regular, a ser posible cada día. Especialmente, si presentan algún factor de riesgo de dolencia cardiovascular, como hipertensión, colesterol elevado o sobrepeso. Pero, al menos, lo suyo es mejor que lo de sus esposas, que se han borrado del gimnasio por falta de tiempo.
Un estudio estadounidense publicado en el American Journal of Epidemiology analizó el fenómeno que en inglés se ha bautizado como weekend warriors, los guerreros de fin de semana. Son hombres de mediana edad que cada fin de semana o un día por semana quedan para hacer una ruta en bicicleta de 60 kilómetros o un partido de fútbol. Es un fenómeno muy usual en la población española actual. El estudio siguió a casi 8.500 hombres de mediana edad durante varios años. Se les clasificó como sedentarios (con un gasto energético inferior a 500 kcal/semana), insuficientemente activos (gasto de 500-999 kcal/semana), guerreros de fin de semana (gasto de 1.000 kcal/semana o más si realizaban actividad física una o dos veces por semana) y regularmente activos (actividad casi a diario). La actividad física incluía tanto deporte como subir escaleras o tareas de jardinería entre otras. Se excluyó a las personas con problemas cardiovasculares, cáncer o diabetes. Y se analizaron los factores de riesgo: peso, dieta, tabaquismo, hipertensión, colesterol y antecedentes familiares de muerte temprana (antes de los 65 años).
La conclusión del estudio fue que el riesgo de mortalidad era más bajo para los regularmente activos, tanto si tenían alguno de los factores de riesgo como si no. Pero, en cambio, en el grupo de los guerreros de fin de semana, el hecho de contar con algún factor de riesgo les igualaba en el riesgo de mortalidad con el grupo de los sedentarios. Es decir, es mucho más efectivo para una buena salud el ejercicio continuado, cotidiano, que un ejercicio quizás más intenso, pero concentrado en el tiempo. A las personas sin factor de riesgo cardiovascular, el ejercicio les aportará beneficios aunque sea uno o dos días por semana. Las que sí tienen factores de riesgo, es mejor que cambien el calendario de los partidillos.
Roberto Elosúa, investigador de epidemiología y genética cardiovascular del Institut de Recerca Mèdica de Barcelona (IMIM), explica que en España no hay cifras sobre qué porcentaje de población realiza actividad física con este patrón de tiempo de un día por semana, pero que es muy común jugar un partido de fútbol (o de tenis, pádel u otros) cada semana o hacer una ruta ciclista o de montaña el sábado o el domingo. Para hacerlo bien, Elosúa aconseja: “Que no eliminen el partido o la ruta, porque son actividades beneficiosas, pero que las completen el resto de la semana con alguna actividad más corta, y por tanto más fácil de incluir en la agenda diaria. Por ejemplo, caminar a paso rápido, o subir escaleras”.
“Los hombres con factores de riesgo cardiovascular pueden no beneficiarse de la actividad física esporádica porque algunos efectos de la actividad son de corta vida”, señala Elosúa. Por ejemplo, las personas con hipertensión experimentan bajadas en la tensión arterial inmediatamente después del ejercicio, pero ese descenso se mantiene sólo unas tres horas. O las personas con un elevado nivel de triglicéridos tienen niveles más bajos la mañana siguiente de haber hecho ejercicio. En cambio, se comprobó que en un periodo de cuatro días en que esas personas caminaban diariamente, el nivel de triglicéridos descendía progresivamente.
“Toda actividad física intensa es considerada por el cuerpo como una agresión –asegura Elosúa– porque se le somete a estrés, el cuerpo consume más oxígeno y aumentan los radicales libres y la oxidación interna. Pero si esa actividad se hace de manera regular, el cuerpo se acostumbra y pone en marcha mecanismos de defensa que a la larga producen efectos beneficiosos para la salud.” Entre estos mecanismos figuran la mayor capacidad de vasodilatación de las arterias, lo que mejora la presión arterial; la mejora del metabolismo de absorción de las grasas, los hidratos de carbono y el azúcar, con lo que disminuye el riesgo de diabetes y de exceso de colesterol y triglicéridos, y una mayor defensa antioxidante, gracias a unas enzimas que produce el cuerpo.
En el último Congreso Europeo de Cardiología, celebrado en Barcelona el pasado mes de septiembre, se habló también de los beneficios para una buena salud de la actividad física regular. Según muchos estudios, reduce a la mitad el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un ictus, incluso en pacientes que ya han sufrido alguna enfermedad cardiovascular, recuerda Elosúa. Media hora de actividad física diaria en los adultos (una hora en el caso de los niños) es la receta que se considera beneficiosa a efectos cardiovasculares y evitaría los problemas derivados de practicar deporte siguiendo solamente la pauta de los guerreros de fin de semana.
Pero si estos deberían reconducir su potencia, más aún deberían hacerlo las mujeres, que no se apuntan tanto a la práctica deportiva esporádica y que abandonan la práctica deportiva regular a edad más temprana que los hombres: un 60% de las mujeres a partir de 16 años asegura no hacer ejercicio en su tiempo libre, cuando entre los hombres este porcentaje se da cuando ya han cumplido los 35 años, según datos de una Encuesta Nacional de Salud que hizo el Ministerio de Sanidad en el 2003.
Un estudio sobre hábitos de salud de la mujer, elaborado en el 2009 por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la empresa Ausonia, apuntaba que un 40% de las españolas de entre los 20 y los 29 años no hace ejercicio alguno. Otro 30% de las mujeres de esa edad señala que camina al menos 45 minutos al día, y un 21% practica deporte dos o más veces a la semana, especialmente con clases dirigidas tipo aerobic y natación.
La frontera de los 20 años parece establecer un cambio de actitud de las mujeres frente a la actividad física: sólo un 21% de las adolescentes de entre 12 y 19 años no practica ningún tipo de ejercicio físico, frente al 40% en el grupo de edad de las veinteañeras. Entre las preferencias de las adolescentes están el baloncesto, el voleibol, la danza y las artes marciales. El estudio muestra que las mujeres, especialmente a partir de los 30 años, cuidan especialmente el tema de la alimentación, intentando seguir una dieta sana y equilibrada, pero no les preocupa por igual el ejercicio físico.
En la mujer el ejercicio regular tiene efectos también sobre problemas específicos de salud, como el cáncer de mama. Se calcula que practicar ejercicio físico al menos 45 minutos cinco veces a la semana reduce hasta un 25% el riesgo de este tipo de tumores. Asimismo, mantenerse en un peso adecuado, con una dieta saludable sin grasas ni alcohol, reduce la probabilidad de tener esta enfermedad. El cambio en el estilo de vida debería empezar a edades tempranas.
El Instituto Catalán de Oncología y el Instituto de Investigación Biomédica del hospital Josep Trueta de Girona realizan una investigación que trata de encontrar una explicación en el metabolismo de las grasas para la incidencia del cáncer de mama. El estudio quiere analizar cómo el tumor utiliza la energía de las grasas para crecer y formarse y tratará de descubrir cómo cortarle el suministro de energía y frenar así el desarrollo del cáncer. Recientes investigaciones apuntan que una mujer que haya ganado 30 kilos a lo largo de su vida duplica el riesgo de tener un cáncer de mama en la menopausia.
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