14/06/2007
Doce ideas para salvarse de las dietas
Texto de Magda Carlas
Ilustraciones de Mariona Cabassa
Llegan tiempos de menos ropa y mayor preocupación por la cintura. Algunos hábitos, fáciles de seguir, reducen ese par de kilos sobrantes sin someterse a dietas.

Algunas claves para controlar el peso son saber saciarse, comer con calma y mucho sentido común
2. Planificar la nevera
Para perder un poco de peso es muy efectivo dejar de comprar todo aquello que nos resulta irresistible o superß uo y, al mismo tiempo, tener siempre en la nevera los alimentos que realmente se necesitan. No olvidemos que muchas veces se recurre a la pizza, a la lata o al picoteo descontrolado porque en la nevera no hay nada. Sin una cierta planificación es muy difícil comer bien y mucho más aún comer ligero.Una simple lista de la compra puede hacer milagros.
3. El aceite, en cuchara
A menudo los platos más suaves y ligeros se convierten en pesados y energéticos por la condimentación. No se trata de tomar ensaladas sólo con zumo de limón ni de desterrar el aceite, sino de medirlo. Teniendo en cuenta que, aunque se trate del mejor aceite de oliva virgen, aporta energía de unas 90 a 100 kilocalorías cada cucharada sopera, lo más recomendable es no pasar de esa medida. La ensalada, el gazpa cho o cualquier plato que incluya aceite en su condimentación debe llevar una cucharada de aceite por persona. No más. Y otra aclaración: no porque se tome aceite en crudo es menos energético.
4. Beber sólo agua
No es porque el agua adelgace, como a veces se cree, sino porque es de las pocas bebidas que aportan realmente cero kilocalor ías y sin añadir un montón de colorantes y edulcorantes sintéticos, como ocurre con gran parte de los refrescos ligeros. Muchas personas pierden peso simplemente cambiando las múltiples bebidas refrescantes que toman a lo largo del día por agua. Así de sencillo. ¿Cantidad? La sed es la que una manda, nada más. No hace falta decir que hay que dejar las bebidas alcohólicas para días excepcionales.
5. Cambiar bollería por pan fresco
El croissant de la mañana, las galletas, las magdalenas y los bollos pueden sustituirse sin grandes pérdidas nutritivas por el pan, preferentemente integral. A pesar de su eterna mala fama, el pan es una mezcla de harina y agua que no conlleva grasa y que en general tiene muchas menos kilocalor ías que cualquier pieza de bollería. Un ejemplo: 100 gramos de croissant tienen 400 o 450 kilocalorías; 100 gramos de pan integral aportan entre 230 y 250, sin contar que la capacidad saciante del pan integral es mayor. También hay que tener en cuenta que el hecho de que la bollería sea integral, o "con grasas vegetales" no cambia gran cosa la ecuación.
Para perder un poco de peso es muy efectivo dejar de comprar todo aquello que nos resulta irresistible o superß uo y, al mismo tiempo, tener siempre en la nevera los alimentos que realmente se necesitan. No olvidemos que muchas veces se recurre a la pizza, a la lata o al picoteo descontrolado porque en la nevera no hay nada. Sin una cierta planificación es muy difícil comer bien y mucho más aún comer ligero.Una simple lista de la compra puede hacer milagros.
3. El aceite, en cuchara
A menudo los platos más suaves y ligeros se convierten en pesados y energéticos por la condimentación. No se trata de tomar ensaladas sólo con zumo de limón ni de desterrar el aceite, sino de medirlo. Teniendo en cuenta que, aunque se trate del mejor aceite de oliva virgen, aporta energía de unas 90 a 100 kilocalorías cada cucharada sopera, lo más recomendable es no pasar de esa medida. La ensalada, el gazpa cho o cualquier plato que incluya aceite en su condimentación debe llevar una cucharada de aceite por persona. No más. Y otra aclaración: no porque se tome aceite en crudo es menos energético.
4. Beber sólo agua
No es porque el agua adelgace, como a veces se cree, sino porque es de las pocas bebidas que aportan realmente cero kilocalor ías y sin añadir un montón de colorantes y edulcorantes sintéticos, como ocurre con gran parte de los refrescos ligeros. Muchas personas pierden peso simplemente cambiando las múltiples bebidas refrescantes que toman a lo largo del día por agua. Así de sencillo. ¿Cantidad? La sed es la que una manda, nada más. No hace falta decir que hay que dejar las bebidas alcohólicas para días excepcionales.
5. Cambiar bollería por pan fresco
El croissant de la mañana, las galletas, las magdalenas y los bollos pueden sustituirse sin grandes pérdidas nutritivas por el pan, preferentemente integral. A pesar de su eterna mala fama, el pan es una mezcla de harina y agua que no conlleva grasa y que en general tiene muchas menos kilocalor ías que cualquier pieza de bollería. Un ejemplo: 100 gramos de croissant tienen 400 o 450 kilocalorías; 100 gramos de pan integral aportan entre 230 y 250, sin contar que la capacidad saciante del pan integral es mayor. También hay que tener en cuenta que el hecho de que la bollería sea integral, o "con grasas vegetales" no cambia gran cosa la ecuación.
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