20/01/2008

¿Por qué te enfadas?

Texto de Isabel S. Larraburu
Ilustraciones de Gallardo
La ira es un sentimiento que avergüenza y se suele disfrazar de ironía o rotundidad. Se alimenta y se justifica de mil maneras. También se puede controlar.

Cambiar a los demás
La idea en este caso es que nos figuramos que tenemos control sobre la conducta de otros. Si bien es cierto que a veces las personas cambian si se les pide, en este caso la creencia es que podemos hacer cambiar a los otros si aplicamos la presión suficiente.
Existe un hecho muy básico relativo al comportamiento humano: las personas cambian sólo cuando:
1. El cambio les es gratificante y estimulante.
2. Y, además, deciden cambiar por sí mismas.
La queja constante y las presiones de todo tipo (broncas, chantajes, enfados y morros) inducen una aversión al cambio. Promueven una mayor reticencia a modificar las conductas. Esperar que el otro cambie lleva a la frustración y a la desilusión, es una batalla perdida. A no ser que el otro vea las ventajas de un cambio y alguna gratificación por realizarlo.

La falsa liberación de la ira
En este caso pensamos que los que nos causan dolor deberían ser castigados. Suponemos que expresar la ira es algo positivo porque ayuda a descargar el dolor y nos da la oportunidad de una revancha ante la injusticia.
Esto es creer que no somos responsables de nuestro dolor, que el dolor lo causó el otro. Se comportó mal y quiso hacer daño, por eso se merece toda la ira para que aprenda a no hacerme más daño.
No deberíamos olvidar que somos nosotros mismos los verdaderos responsables de nuestros sentimientos. El dolor y el placer son experiencias privadas. Sólo nosotros sentimos el dolor y la alegría. Nadie puede considerarse responsable de esta experiencia, sólo yo. Si alguien nos está frustrando o causándonos dolor, es nuestra la tarea de negociar nuestras necesidades o bien liberarnos de la relación.
Además, es bueno recordar que lanzar la ira puede destruir las relaciones. Cuando el objeto de nuestra ira es causar al otro el mismo grado de dolor que estamos sintiendo nosotros, este empieza a erigir barreras psicológicas para protegerse de  nuestros arrebatos. El tejido de una relación se hace más tupido y cicatrizado, haciéndonos insensibles al dolor y al placer.
Por eso la ira mata el amor, endureciendo la piel. Imposible sentir el calor y las caricias. La razón principal por la que la liberación de la ira no es buena es que esta raramente lleva a conseguir lo que deseamos, como ser escuchado, valorado, atendido. La ira trae consigo la frialdad, el alejamiento y más ira a cambio.
La respuesta es negociar con eficacia y de un modo constructivo o bien alejarse de una relación destructiva.

Creencias tóxicas de un airado

• Piensa que son los demás los que le hacen enfadar.
• Cree que alguien está actuando injustamente. Percibe maldad e intencionalidad.
• Considera que sus conceptos de verdad, justicia y equidad deben ser compartidos por todos. Olvida que los otros tienen su propia visión de la justicia y de la moralidad. No sabe ponerse en lugar del otro.
• No sabe que los demás no creen merecer sus lecciones. Entiende que sus rabietas van a enseñar a sus semejantes.
• No tolera la crítica ni que estén en desacuerdo con él. Siempre está a la defensiva.
• Tiene expectativas no realistas sobre los demás. Está inspirado por los “debería”:

1. Merezco las cosas que deseo (amor, felicidad, éxito profesional).
2. Si me esfuerzo, debería tener éxito.
3. Los demás deberían ser como yo y tener mis ideas sobre lo que está bien.
4. Debería ser capaz de resolver cualquier problema con rapidez y facilidad.
5. Si soy buena persona, la gente debería apreciarme.
6. Si soy amable y atento con alguien, debería tratarme igual.

El monje budista vietnamita  Thich Nhat Hanh dedica una parte de sus enseñanzas a la aplicación de la conciencia para la superación de la ira y la violencia. Estas son sus palabras: “Todo necesita alimento para vivir y crecer, incluidos nuestro amor y nuestro odio. El amor es algo vivo, al igual que el odio. Si no nutrimos nuestro amor, este puede morir. Si cortamos el alimento a nuestra  violencia, ella también morirá”.

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de: Irene | 05/08/2010
Me parece muy acertado el artículo y explica muy bien cómo una persona se comporta con los síntomas daninos que produce la ira, porque son exactamente como los explica en el artículo. Gracias por aclararme las dudas. Yo conozco una persona cercana que padece de stress y conlleva todo esto.
de: Javier | 01/12/2009
Eh, Marcos, te falta un poco de capacidad de entendimiento. Este escrito no dice que te aguantes, sino que no reacciones con ira. Hay otras muchas reacciones productivas y no problemáticas como la ira. ¿Te has parado a pensar un poquito?
de: Carla Avenia | 30/08/2009
Este artículo me vino perfecto. Después de otra pelea con un ser querido, comencé a analizarme y a considerar que tenía un problema de ira. Ahora estoy segura. Pero quisiera saber cómo arreglarlo..:! O pasos que podría seguir para dejar de alimentar mi ira.
de: JULIE PERZ | 16/04/2008
Me parece un muy buen artículo, pero mi pregunta también es ¿que hacer? ¿Realmente es mejor huir de esa persona porque no hay manera de ayudarla? ¿Tan productivos son los tratamientos que he oido como el pensar antes de hablar, tómate tu tiempo si estas enojado? Porque en el momento en que la persona se deja llevar por la ira, el controlarse es lo mínimo en lo que está pensando.
de: Carmen | 29/01/2008
Ante cualquier cambio de conducta, hay que intentar reflexionar juntos. Está pasando algo y cuanto antes se acuda al especialista,mejor. Dejar claro que para solucionar tendrán todo nuestro apoyo. De lo contrario se quedará solo/la. No podemos quedarnos contemplando cómo la persona que queremos destroza nuestras vidas. Si no hay motivo de preocupación, perfecto. Pero cuántos casos han acabado de forma trágica por no haber buscado ayuda. Otro problema es ¿dónde hay que acudir para recibir esa ayuda y que de verdad lo sea?
de: ALEX PEREZ | 27/01/2008
ME PARECE MUY PERO MUY ACERTADA SU REVISTA. ES UNA PUBLICACIÓN SIN DESPERDICIO.
de: Marcos | 27/01/2008
Este escrito me parece una soberana estupidez (con perdón). ¿Acaso no existe la injusticia y el egoismo de los otros? parece que la moraleja del escrito sea: despréndete de tus necesidades, si te dan algo bien, si resulta que tu siempre adoptas el rol de dar y el otro de recibir, pues te aguantas. Si te pisan, te aguantas y no manifiestes ninguna reacción negativa, porque el otro tiene todo el derecho del mundo a pisarte y claro, la sensación de sufrimiento por ser pisoteado, ¿sabes? pues en realidad no es así, son imaginaciones tuyas. Tú aguanta y calla. Anda que no!
de: Nieves Gonzalez | 24/01/2008
Me ha parecido muy bueno el artículo, muy claro y bien explicado, pero me surge una duda tremenda, ¿la única solución ante una persona con este problema es huir de ella?. ¿No hay otra forma de hacerle ver que "tiene" un problema? ¿Y qué ocurre con tantos otros que no lo ven como problema sino como rasgo de fuerza de carácter? ¿Y llaman "blanditos" a los que no muestran su ira?
de: Anónimo | 22/01/2008
Sí, pero ¿cómo transmitir a esta persona que principalmente es víctima de su propia ira?
de: Carmen Rius Ordaz | 21/01/2008
EXPLOSIVO INTERMITENTE. Sí, totalmente de acuerdo. Especialmente en lo de una enfermedad poco estudiada. Tan poco que ni siquiera tiene nombre. Diagnosticar con una manifestación, no es decirle al paciente la enfermedad que padece. Si me duele la pierna, no quiero que el médico me diagnostique "dolor de pierna". ¿Qué me produce dolor en la pierna?. Si dan respuesta, tendré diagnóstico. Leyendo el artículo, me pareció que estaban hablando de Adicción. Sí, adicción. Enfermedad neuronal crónica, así catalogada por la OMS, y de la que tan poco se sabe.

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