Educación sentimental
El generoso placer de la admiración
Las emociones universales
¿Hay sentimientos universales o todos son culturales? Los expertos están de acuerdo en reconocer unas emociones básicas universales que se manifiestan con expresiones comprensibles en todas las latitudes. El rostro de furia de un esquimal es comprendido por un bosquimano. Las admitidas por todos los investigadores son: sorpresa, alegría, tristeza, furia, miedo, asco. En mi plano del corazón humano distingo el reino de los deseos y el reino de los sentimientos. El amor es un deseo; los celos, un sentimiento. El ansia de propiedad es un deseo; la envidia, un sentimiento. Los sentimientos nos informan de la marcha de nuestros deseos. Si se cumplen, estamos satisfechos o alegres; si no se cumplen, decepcionados. Por eso he tenido que hacer la cartografía de estos dominios en dos libros distintos: Las arquitecturas del deseo y El laberinto sentimental.
El admirado
Hace muchos años me impresionó una costumbre navideña de la Provenza. En el belén colocan una personaje que se llama el admirado. Es un pobre hombre, que llega con las manos vacías porque está demasiado ocupado admirando todo lo que ve, cautivado por la belleza de las cosas. Un villancico cuenta la historia:
Y el cautivado alzaba los brazos
diciendo: ¡Dios mío,
qué cosa tan hermosa;
un hombre que era desgraciado
y ya no lo es!
Sus compañeros se burlan de él, le llaman vago, le acusan de no haber hecho nunca nada:
¿Cómo que no hice nada?
Miré a los demás y les animé.
Les dije que eran buenas personas
Y que hacían cosas hermosas.
Los demás siguen burlándose, hasta que interviene la Virgen:
No les hagas caso, cautivado.
Tú viniste a la tierra para admirar:
Cumpliste tu misión y tendrás tu recompensa.
El mundo será maravilloso,
mientras haya gentes capaces de admirar.













