11/05/2008

Educación

La escuela busca un nuevo lenguaje para la era global

Texto de Beatriz San Román
Fotos de Flavio Moraes
En un país donde los hijos ya no son exclusivamente blancos y con el ADN de sus padres, ¿cuál es el color carne? ¿Y la familia tipo? La escuela, donde se vive gran parte de la infancia, se enfrenta a una renovación de su lenguaje.
Contar la historia de sus primeros años de vida, como suelen pedir en el cole, supone para algunos niños un mal trago, porque muestra en público su pasado distinto

Resaltar lo que une
En la calle, en el recreo y en el aula, conviven estudiantes que viven en estructuras familiares variadas, con distintos bagajes culturales y también con rasgos físicos que denotan orígenes diversos. La convivencia con el que es diferente a uno mismo es de por sí enriquecedora, ya que les permite ampliar su visión y comprensión del mundo en el que vivimos. En este sentido, tanto los alumnos adoptados como los que llegaron con sus familias desde otros lugares aportan a la escuela una riqueza de referentes sobre los que los adultos de mañana pueden cuestionar los estereotipos y los prejuicios xenófobos. Sin embargo, cuando hablamos de integración de la diversidad, no podemos quedarnos solamente en la tolerancia cero ante las actitudes racistas y en celebrar la riqueza de lo que nos hace distintos.
Cuando se pone el énfasis en la variedad de músicas, formas de cocinar y vestir se olvida a veces el mensaje más importante: más allá de esas diferencias, todos somos iguales. Todos tenemos sentimientos, todos necesitamos encontrar nuestro lugar en la sociedad, todos somos únicos e irrepetibles y todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Sólo recalcando esta verdad esencial podremos normalizar las diferencias, es decir, asumirlas como normales dentro del grupo y no como algo que crea barreras irracionales e injustos resquemores.
Tanto en casa como en el colegio, el día a día ofrece múltiples ocasiones de explicar que lo que nos une es mucho más esencial que lo que nos diferencia. Al hablar de nutrición, podemos hacer referencia a cómo, dependiendo de los alimentos disponibles y de su historia, cada cultura trata de elaborar una dieta equilibrada. En unos lugares, los hidratos de carbono se aportan fundamentalmente a base de pan; en otros, de arroz o patatas. Los japoneses –que viven en una isla que apenas tuvo contacto con el resto del mundo durante mucho tiempo– sienten predilección por las proteínas que aporta el pescado; los argentinos, en cambio, prefieren la carne de vacuno. Del mismo modo, en las clases de Ciencias Sociales, al hablar de los movimientos migratorios, podemos explorar cuáles son los motivos que llevan a las personas a establecer su residencia lejos del lugar donde nacieron. Recordando cómo era España después de la Guerra Civil –o también después del medievo, cuando los españoles se lanzaron a la conquista de América– podemos hacer patente que, aunque hoy el nuestro sea un país receptor de inmigración, hubo un tiempo en que lo fue de emigrantes.
La democracia, la extensión de los derechos individuales y la globalización han hecho que esta sociedad sea cada vez más diversa y heterogénea: distintos estilos y opciones de vida, diferentes modelos de familia, ciudadanos provenientes de distintos lugares que traen consigo costumbres y culturas diversas…
Todos los niños –independientemente de cuál sea la composición de su familia o de su origen– tienen derecho a crecer en un ambiente libre de prejuicios en el que poder desarrollarse como los individuos únicos que son. Estos niños crecerán en una sociedad muy distinta a la que hasta ahora conocieron sus padres, una sociedad que ya se está construyendo entre todos y en la que queda por delante el desafío de conseguir que todos los ciudadanos de bien puedan convivir en armonía. Tanto padres como educadores tienen la responsabilidad de ayudarles a entender la realidad que les rodea y de educarlos en el respeto de los derechos individuales y de las normas de convivencia.°
Beatriz San Román es autora del libro
Adopción y escuela: guía para educadores y familias. www.postadopcion.org


El colegio escuela de convivencia

No cabe duda de que la escuela tiene un papel fundamental en la transmisión no sólo de conocimientos sino también de valores culturales. Los niños pasan en ella de lunes a viernes la mayor parte del tiempo en que están despiertos. No es sólo el lugar donde se les enseña aritmética o sintaxis. Es también una microsociedad donde desarrollan los aprendizajes necesarios para desenvolverse en la vida adulta. En ese entorno protegido, y bajo la supervisión del profesorado, aprenden a hacer valer sus derechos, a respetar los de los demás y a relacionarse con otros de un modo positivo.
Si lo que se pretende es que de ella salgan adultos capaces de manejarse en un mundo global, hay que empezar ya a revisar no sólo los temarios, sino también las actitudes y detalles cotidianos como los siguientes:

El día del Padre (o de la Madre). En algunos colegios, su celebración se ha sustituido ya por el día de la Familia o de las personas que nos cuidan. Son fórmulas más abiertas que permiten la inclusión de todos los niños.

Abolir el color carne o color piel. Con frecuencia se llama así al rosa anaranjado que los alumnos utilizan para colorear las figuras humanas. Cuando llamamos así a un color determinado, estamos transmitiendo que ese es el bueno o el de verdad.

Material didáctico que refleje la realidad. Buena parte de los libros de texto presenta únicamente familias tradicionales y personajes blancos del tipo llamado caucásico. Puesto que la sociedad ha cambiado, resulta necesario renovarlo de manera que los niños vean en él la realidad en la que viven. Tanto en casa como en el colegio, los libros y los cuentos deberían mostrar personajes de distintas etnias desarrollando distintos roles con los que los niños puedan identificarse. No se trata sólo de entender que en África hay mucha gente con la piel oscura, sino sobre todo que el color de la piel no determina el papel en el cuento –¡ni en la vida!–.

Enseñarles a cuestionar los estereotipos y sus efectos. ¿Qué son los estereotipos? ¿Cómo se transmiten? ¿Qué sentimos cuando los utilizan contra nosotros? ¿Qué sucede cuando los utilizamos? Sólo conociendo cuáles son y cómo funcionan los sutiles mecanismos del racismo y la discriminación podrán hacerles frente.

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de: Winston Smith | 10/06/2008
Diversidad implica diferencias que nacen de opciones y situaciones de los padres, no de la escuela. Ellos deben dar respuesta a sus hijos cuando éstos conozcan modos de vida diferentes. ¿Por qué papá no vive con mamá y conmigo como el de Fran? Tendrán que decirlo papá y mamá. Obviar la diferencia y construir un mundo virtual en el que lo diferente no existe porque no se habla de ello sería injusto con él y con los demás. Debe conocer su verdad y la de los otros, porque él también podrá elegir, como hicieron sus padres. Si algunas opciones son mejores para los hijos, deberá saberlo cuando sea padre. Ya le llegará el momento de dar prioridades en su vida, de escoger su opción conociendo las diferencias.
de: Maruxa | 30/05/2008
Admitir la existencia de familias que no son las convencionales no es incompatible con la elaboración de una genealogía, o si se quiere con una representación gráfica del parentesco. Hoy en día existen signos para representar los lazos sociales (adopción, ahijamiento, etc.) tanto como los biológicos. Sólo es cuestión de conocerlos.
de: Ximena Battista | 20/05/2008
Me ha parecido genial el artículo! El mundo cambia y nosotros lo tenemos que hacer con él y para bien. Aunque a muchos no les guste...
de: Jose Irlem | 18/05/2008
Para los niños, la escuela es un referente muy importante. El trato que a estos temas se le dé en la misma será una especie de semilla en sus conciencias que germinará en el mismo instante que el tema es tratado. De como se sienta el niño ante ello es, sin duda, responsable el educador. Gracias por este artículo. Ojalá la escuela fuese el referente de la igualdad dentro de la diferencia, pero mucho me temo que todavía son pocos los educadores lo suficientemente sensibles a estos y otros temas. Jose.
de: Teresa G | 17/05/2008
Me ha gustado tu artículo, sobre todo la definición que haces de lo que significa ser una familia, da igual quienes la componen, pero aún queda un largo camino por recorrer, gracias por hacer más fácil.
de: Ana González | 17/05/2008
Yo creo que no son "nuevas familias", todos sabemos que esas familias ya existían. Yo compartía clase en los años 60 y 70 con hijos de familias "raras": padres separados, madres solteras, hijos adoptivos, mujeres que vivían juntas y criaban a los hijos de las dos, abuelos que criaban a sus nietos, tíos que criaban como hijos a sus sobrinos. La torpe respuesta de la escuela a estas familias es hablar en los actos escolares y en las notas de actividades del AMPA de "los padres y las madres, tutores o tutoras". Podrían, en vez de nombrar a: "los padres y las madres de los niños y las niñas", hablar de "las familias de los alumnos" así de simple y así de cierto.
de: Alicia | 17/05/2008
De momento mi peque de ojos rasgados es muy pequeña, y en su escuela no es la única. La convivencia es buena, veremos que ocurre con el transcurrir de los años.
de: David de Ugarte | 14/05/2008
Fantástica reflexión. Nosotros fuimos educamos en una escuela "nacional", estudiamos historia y geografía de un cachito del mundo como si fuera un universo. Luego lo llamaron "conocimiento del medio" y fue aún más local y reducido de miras, pero hoy ya no vivimos en el mundo "nacional", ni el medio es el entorno geográfico inmediato. La diversidad vive en cada uno de nosotros y en nuestros amores. Nuestros valores no caben ya en las viejas definiciones. No podemos formar ya bajo el presupuesto de la homogeneidad ni con las palabras de un mundo pequeño, uniforme y territorial que afortunadamente cada vez tiene menos realidad.
de: Maki | 14/05/2008
No cabe duda de que estos pequeños cambios son muy importantes, la visión de la sociedad que nos da la escuela son los cimientos sobre los que construiremos nuestras relaciones sociales futuras. La educacíín es la mejor vacuna contra la intolerancia.
de: ANUSKA BLESA | 14/05/2008
Hace un tiempo, en un casal de verano, lugar donde los niños y niñas pasan unos días de juegos al finalizar las clases con la llegada del verano, una de las actividades era: dibuja tu casa y, claro, hubo un dibujo con "la casa de mamá" y "la casa de papá". Evidentemente, ni siquiera es necesario hablar de "cuando eras un bebé". El cambio de mentalidad y de currículum escolar debe ser adoptado por nuestras mentes porque ya ha nacido y, sin embargo, sigue huérfano.
de: Mercedes Egido | 14/05/2008
A muchos adultos les cuesta imaginar el alcance que tendrán estos cambios, pero la escuela es el mejor sitio donde visualizarlo. ¿Cómo será la realidad social en unos años? Si los niños tienen las herramientas necesarias para entender, mañana podrán construir.
de: María Rodríguez | 14/05/2008
Fantástico artículo. Ya es hora de que reaccionemos y hagamos reaccionar a los responsables de los materiales y actividades escolares. Si hay que homogeneizar, que sea en valores positivos. Lo que no podemos hacer es ignorar la diversidad y aún menos machacarla, cuando la diversidad es lo que nos enriquece y nos hace crecer. Espero que reflexiones como éstas sean el primer paso para un cambio positivo que empiece por los niños, que son los que más profundamente pueden sufrir esas sutiles patadas del sistema.
de: Natalia Fernández | 14/05/2008
Espléndido artículo. Nuestro lenguaje está lleno de cargas que implican que la normalidad sea muchas veces excluyente con la realidad social y lo más triste es que a veces ni nos damos cuenta. La renovación en la escuela es necesaria, pero no sólo. Desde los contenidos televisivios, la publicidad, todos los mensajes que recibimos a diario están mediados por ese lenguaje que no atiende al mundo en el que estamos. Como dice Carla en el mensaje anterior, muchas gracias por publicar este artículo.
de: Carla Bruna | 11/05/2008
No puedo menos que ponerlo en mayúsculas: GRACIAS. Tengo muy claro que mi pareja, nuestra preciosa hija de ojos rasgados y piel canela y yo formamos una familia, aunque muchos aún necesiten ponerle la coletilla no-tradicional para entenderlo. Día a día, año a año, chocamos una y otra vez con una escuela anclada en el pasado, insensible al paso del tiempo y la realidad actual de sus alumnos, fotos de bebé (o de tu madre cuando estaba embarazadad de ti), color piel y árboles genealógicos incluidos. GRACIAS por publicarlo. No duden que lo llevaré mañana al colegio de mi hija
31 de agosto
31 de agosto
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