18/05/2008

¿Quién cuida de nuestros hijos?

Texto de Carmen Giró
Fotos de Miguel Gallardo
¿Abuelos? ¿Canguro? ¿Guardería? Los niños, con quien mejor están, es en su casa y con sus padres, dicen los especialistas. Pero cuando ha pasado el periodo de maternidad se impone tomar una decisión. Es importante evaluar pros y contras para que sea la mejor para todos.
Primera frase contundente: “Donde mejor está un niño hasta que tenga un año es en su casa y con sus padres; los primeros seis meses, con su madre, para que pueda darle de mamar”.
Segunda frase rotunda: “Las guarderías existen porque los padres trabajan y no porque el niño lo necesite. No es obligatorio llevar a un niño pequeño a un jardín de ­infancia”.
Quien pronuncia estas frases no es un guardián de las buenas costumbres ni un político en soflamas electorales. Es el doctor Santiago García-Tornel, jefe clínico de pediatría del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, que acaba de publicar el libro Trabajamos, ¿quién cuidará de nuestros hijos?, conjuntamente con el pediatra Josep Gaspá.
Organizarse con los hijos cuando hay que regresar al trabajo es una de las cuestiones más difíciles y delicadas para cualquier pareja. Es importante tener un conocimiento global de qué es lo deseable en cada momento de la vida de los pequeños, para poder escoger lo mejor, en la medida que lo permita la vida laboral de cada uno. El doctor Gaspá lo resume así: “Las diferentes posibilidades de dónde dejar al niño surgen de la necesidad, al trabajar los dos. El primer año el niño estaría muy bien con sus padres, y seguro que la madre desearía estar con su hijo, pero la necesidad manda”.
Dejando de lado cuestiones más intangibles, como el estilo de vida que cada uno y cada familia quieran llevar, en términos estrictamente de salud, el doctor García-Tornel es rotundo: “Si dejáramos de lado el tema económico y laboral, el ideal es que el niño, en su primer año de vida, esté con sus padres. Así el niño va conociendo a sus padres, se va conociendo a sí mismo y al mundo, y establece un vínculo afectivo y familiar. Y su sistema inmunológico se va haciendo fuerte. Con el sistema actual de volver al trabajo a las 16 semanas ni siquiera se puede respetar la lactancia materna durante seis meses que defiende la Organización Mundial de la Salud”.
García-Tornel sabe que se trata de  un tema casi tabú. “El que no lleva al niño a la guardería se encuentra con muchas críticas. Le dicen que irá más atrasado que los otros. No es verdad. Hay jardines de infancia muy buenos, hay cuidadores muy buenos, pero parece que los padres tienen que ver a sus hijos como una carga que dificulta su vuelta a la producción. Hay que borrar ese estigma: es una suerte que la madre tenga un tiempo para el bebé. A partir de esa premisa, cada familia tendrá que hacer su planteamiento, y toda decisión personal es no criticable. Pero hay que saber los pros y contras de cada opción para decidir bien. Es una pena que antes de que nazca el bebé los padres ya estén pensando dónde van a dejarlo después.”
¿Qué hacer con el bebé cuando se acaba la baja maternal? Sin culpabilizarse, hay que encontrar respuestas. ¿Es adecuado dejarlo desde pequeño en una guardería, o es mejor alargar el periodo de baja del trabajo, con excedencias, jornada reducida o dejando de trabajar? ¿Es mejor tener un canguro o que lo cuiden los abuelos? El libro plantea las principales alternativas que las familias suelen barajar para cuidar a sus hijos cuando ellas vuelven al trabajo: abuelos, canguros y jardín de infancia, que se conoce también popularmente como guardería, aunque la palabra no agrada a los profesionales que trabajan educando y cuidando a los niños de las primeras franjas de edad.
Muchos abuelos se convierten en cuidadores temporales del bebé mientras los padres trabajan. Para García-Tornel, los abuelos pueden ser los mejores cuidadores de un niño después de sus padres siempre que lo hagan de manera voluntaria y sin que les altere o limite totalmente su vida privada. También aconseja conocer el tipo de abuelos que son, para saber si la responsabilidad de cuidar un nieto encajará  o no con su estilo de vida.

Abuelos cuidadores
Hay abuelos activos, con buena salud y vida social, a los que cuidar a un nieto a dedicación total les puede trastocar, pero que en cambio pueden hacerlo en días y horas concretos. Hay abuelos más pasivos, con pocas amistades y actividades, que se sienten útiles cuando cuidan a los nietos. Hay superabuelos que hacen pasar al nieto por delante de todo y además ayudarán con las tareas de la casa o la compra. Aunque su dedicación sea absoluta y voluntaria, se debe favorecer su vida privada y su descanso, y no abusar convirtiendo la colaboración en una obligación. Cuando los nietos crezcan, los abuelos se sentirán muy solos y ello repercutirá en su salud.
Una cuestión que se debe tener muy presente, según los autores del libro, es que los abuelos no tienen que suplir a los padres. “Los responsables de la educación de los hijos son los padres. No todos los abuelos son capaces de asumir su papel, porque son muy sufridores o muy autoritarios, por ejemplo”, explica Gaspá. Los padres tienen que pactar con los abuelos los límites que se le marcarán al niño y tener pautas comunes en cuanto a castigos, premios y cosas que consienten o no. Pero tampoco deben olvidar que el papel de los abuelos es malcriar un poco a sus nietos. Si se les quita la parte más gratificante del personaje, se resentirán tarde o temprano.
Hay que intentar facilitarles el trabajo al máximo. Una buena idea es prepararles un cronograma, un esquema horario con las actividades que normalmente el niño lleva a cabo a lo largo del tiempo que estará con ellos, y las necesidades del niño. También dejar por escrito los menús y las direcciones y teléfonos que van a poder necesitar (trabajo de los padres, urgencias, etcétera). Pero, por encima de todo, “hay que recordar que es una responsabilidad que ellos han de tomar voluntariamente y no hay que imponerles obligaciones”, añade el doctor Gaspá.

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de: Eva Fargas | 05/06/2008
Por fin he podido oir de boca de un médico que llevar al niño a la guardería no es la mejor opción del mundo. Estoy cansada de "casi tener que esconderme" cuando digo que mi hijo no va a la guardería: que si es necesario para sociabilizarse, que le enseñan a hacer cosas, que así "lo cogerá todo ahora y de mayor estará más sano"...
12 de octubre
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