08/06/2008

Educación sentimental

Soledad maldición o refugio

Texto José Antonio Marina
Ilustraciones de Meritxell Duran
Buscada intensamente por unos, ahuyentada a cualquier precio por otros, la soledad, como todos los  sentimientos, tiene geografía e historia y no es lo mismo en el Japón de hoy que en la España medieval.


Sentimientos exóticos
Catherine Lutz es una de mis antropólogas preferidas. Vivió durante dos años en un atolón perdido en el Pacífico, con el pueblo de los ilongots, y despues nos contó el mundo afectivo de esa comunidad en un famoso libro titulado Unnatural Emotions. Los ilongots viven en grandes cabañas comunitarias, lo que resultaba muy incómodo a Lutz, acostumbrada a la privacidad de nuestras sociedades. Por ello pidió que le cedieran una pequeña cabaña para ocuparla ella sola. Con ello se granjeó una reputación de demente, porque nadie en su sano juicio, pensaban, podía preferir vivir solo a disfrutar de la cercanía y el contacto con otras personas.
La necesidad de vinculación troquela las costumbres. Cuando los ingleses introdujeron el fútbol, los tangu de Nueva Guinea se negaron a jugar si no se cambiaban antes las reglas del juego. A los tangu no les gusta que haya ganadores y perdedores, por lo que hubo que cambiar la finalidad del partido. Lo importante era empatar, y jugaban hasta que lo conseguían. A veces, hasta varios días.


Una opción personal
Leo en L’Express: “En Francia hay diez millones de célibataires”, de personas que deciden vivir solas, en una soltería buscada. Parece que ha calado la pesimista frase de Sartre: “El infierno son los otros”. Sin embargo, las encuestas dicen que los solistas disfrutan más de la amistad. Tienen 3,1 amigos de media, mientras que las parejas sólo 1,8. La única condición que ponen es que la amistad no exija compromiso ni altere la independencia o la libertad. Muchos sociólogos se alarman ante la expansión de un individualismo feroz, que no acaba de reconocer la necesidad de vinculación. La soledad se ha convertido en la fortaleza. “Mi soledad es mi castillo”, piensa mucha gente, y desde ella hace excursiones al exterior, para volver siempre al refugio. La reconstrucción del vínculo social, la invención de nuevos sistemas afectivos para la convivencia, aparece así como una de nuestras prioridades culturales.

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de: Pablo Fajardo Montaña | 04/09/2008
Es muy grato encontrar escritos claros y profundos sobre este tema definitivo en la cultura actual. Cada vez tenemos mayor urgencia de llenar nuestra soledad, siempre ansiosa de contenidos y justificaciones como lo enuncia el artículo: buenos amigos y cero compromisos para seguir viajando. La transparencia de G. Simmel es perentoria. Tal vez así logremos más cambios en lo político, en lo ambiental, en lo económico, que con las movilizaciones masivas, comprometidas, partidistas, ruidosas. Esta indiferencia aparente es más evidente y hace más presión que la indiferencia intencionada de los medios de comunicación. ¡R. Bradbury vive!
de: Teresa San Francisco Andrés | 13/08/2008
Mi felicitación por este ártículo, de D. José Antonio Marina, recuperado a través de internet, ya que habitualmente los leo en la revista semanal con muchísimo interés. Mi gratitud a D. José Antonio por la dedicación a la tarea educativa desde los diversos ámbitos .

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29 de agosto
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