15/06/2008

Sexo. Cuando ellas reparten juego

Texto de Mónica Artigas
Ilustraciones de Gallardo

La segunda revolución sexual, tras la de los anticonceptivos, es la que promueve el disfrute pleno. Y está liderada por las mujeres, que quieren algo más que unas relaciones basadas en estereotipos masculinos

Mira, este es ideal en la bañera.” Blanca, 39 años, busca cómo se activa un patito de goma de color lila vestido con una bufanda peluda y le cuenta a Marta, 42 años, de todo y más sobre las posibilidades del animalito. Primero, resuelve las dudas puramente anatómicas. Dónde y cómo se pone para que la vibración apunte de lleno a su objetivo. Después, se extiende con los fabulosos favores que el simpático nadador consigue para el placer femenino. Y repite aquello de “te lo digo yo que lo he probado”. Marta asiente. Al final, se lleva dos. Uno para ella, otro para regalar.
Es martes, es mediodía, y Blanca y Marta, compañeras de trabajo, están en una tienda erótica que recuerda más a una perfumería que a un
sex shop. Tiene puertas abiertas, escaparates, y todo se expone con tal gracia en los estantes que hasta los falos vibrantes de veintitantos centímetros se prestan a ser tocados como si fueran un souvenir. Son una nueva versión de comercio que rompe esquemas porque no tiene nada que ver con los sex shops tradicionales. Cualquier mayor de edad puede entrar y comprar, pero el rosa de su logo no engaña: el cliente potencial es la mujer. “Tienen entre 25 y 40 años y no sólo saben lo que quieren de su vida sexual, sino que además lo practican”, dice Daniel Gallardo, socio fundador de ­Sensuallove.
La marcha de esta cadena, cuya filosofía es la de abrir puertas y crear espacios donde comprar no dé pudor, es espectacular. En dos años se han inaugurado 10 tiendas en España. A finales de año, se pretende tener 20 activas, y en el 2009 empezará su expansión internacional. El hecho de dirigirse sobre todo a mujeres ha sido uno de los motivos de su éxito. “Es evidente: la mujer está cambiando la forma como hombres y mujeres viven la sexualidad”, explica Gallardo. “Ella hoy ve un terreno donde antes había tabú y represión. Ve que tiene herramientas, complementos para disfrutar en pareja o sola. Esto es nuevo.”
La marca Durex realiza cada año un estudio sobre hábitos y comportamiento sexual en todo el mundo. “En el 2002 vimos que comenzaba a haber un cambio en las relaciones sexuales y se atisbaba que era la mujer la que lo lideraba”, explica Alicia Ortega, responsable de marketing de Durex. Más adelante, en el 2004, y con la intención de lanzar al mercado una nueva línea de productos para potenciar el juego en pareja, se hizo un estudio exclusivamente entre mujeres. Quedó muy claro entonces que ella no quería un sexo únicamente genital, que deseaba disfrutar al máximo de sus relaciones sexuales y que estaba dispuesta a demandar todo esto. O sea, que había mercado. Según Ortega, en esos años salieron del armario deseos que hasta entonces estaban escondidos. Un factor importante en nuestro país fueron los programas de televisión que abordaban el tema del sexo. “Comenzaron a normalizar el hablar abiertamente de problemas, de experiencias, de productos, de juguetes... algo que hasta el momento había sido tabú.”

Juguetes en la farmacia
En el caso de Durex, comercializar esa línea de productos para el juego erótico en farmacias y parafarmacias fue también clave para la normalización. “Esta distribución hace que la gente reconozca el sexo como una fuente de salud y de beneficios emocionales y físicos. Se abordan los juguetes desde la perspectiva del bienestar, les quitamos las connotaciones sórdidas, los dulcificamos y los feminizamos”, comenta Ortega. Se calcula que Durex ha vendido en España más de dos millones de su juguete estrella: el anillo vibrador. Es el país europeo que mejor ha respondido a este lanzamiento. Y se sabe que, aunque también lo compran hombres, cuando lo hacen es con previo consentimiento de sus parejas.
“El placer femenino ha adquirido protagonismo, y tanto hombres como mujeres se preocupan de mejorarlo. Por otra parte, la mujer ha ido tomando conciencia de su cuerpo, su funcionamiento y su placer y se ha ido responsabilizando de ello buscando recursos para aprender más”, dice la psicóloga y terapeuta sexual Marina Castro. Castro dirige cada dos meses un peculiar taller: el Taller del Orgasmo. Este cursillo intensivo dura sólo un día y se celebra desde hace tres años en el Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja de Barcelona. En él se habla de todo: de deseos, de miedos, de orgasmos clitorianos o vaginales, de punto G, de técnicas de masturbación, de mitos infundados, de anatomía.

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de: Gunilla | 15/06/2008
Erika Lust acaba de estrenar una segunda película que parece muy interesante, Barcelona Sex Project (www.barcelonasexproject.com)
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