Sexo. Cuando ellas reparten juego
La segunda revolución sexual, tras la de los anticonceptivos, es la que promueve el disfrute pleno. Y está liderada por las mujeres, que quieren algo más que unas relaciones basadas en estereotipos masculinos
Lecturas de placer
El expositor de las novedades editoriales está que arde. En los últimos tiempos se ha llenado de libros para saber más de sexo. Antimanual de sexo, de Valerie Tasso (Temas de Hoy, 2008), Verdades y mentiras en el sexo, de Eva Roy (Ediciones B, 2008) o el compendio de relatos capitaneado por Lucía Etxebarria Lo que los hombres no saben. El sexo contado por mujeres (Martínez Roca, 2008) se suman a los ya editados Sexualmente, de Nuria Roca (Espasa, 2007), Mujeres, juguetes y confidencias, de Eva Moreno (Planeta, 2007), Lo que debes saber sobre el sexo, de Anita Naik (Amat Editorial, 2006) u Orgasmo, de Nicci Talbot (Grijalbo 2007). Como se observa, y aunque hay excepciones, la mayoría los firman mujeres y casi todas nacidas o residentes en España. Parece que se ha descubierto algo. O quizás lo que se ha descubierto es que no hay que callarse.
También crece el interés de las editoriales por publicar novelas de contenido erótico. Entre otras, la editora Booket, del Grupo Planeta, ha lanzado en el 2008 la colección La Erótica, dirigida a mujeres. “En los últimos cinco o seis años las mujeres españolas han demostrado por todos los medios que el sexo y el erotismo en general les interesan mucho. Proliferan los programas de televisión en los que las chicas hablan de sexo, muestran cómo sacar partido a sus juguetes eróticos, hablan de sus experiencias, cuentan confidencias... Han surgido nuevos negocios en torno al sexo y las mujeres que destilan una cultura del sexo como algo lúdico y espontáneo, accesible, cotidiano y divertido”, cuenta Juan José Boya, editor de Booket. Y añade: “Yo soy editor, ni sociólogo ni sexólogo, pero si me fijo en lo que pasa a mi alrededor me atrevería a decir que las mujeres son las principales dinamizadoras de la vida sexual, las más activas, las que hablan de ello y quieren experimentar, probar, jugar... Las mujeres quieren disfrutar de su sexualidad en todos los frentes, sin más”.
¿Y ellos?
¿Cómo llevan los hombres el hecho de que haya cada vez más mujeres que quieran disfrutar del sexo por tierra, mar y aire? Hay de todo. Por una parte, están aquellos que aplauden que ellas se preocupen de su placer porque ello repercute en la salud sexual de la pareja. Por otra parte, sin embargo, hay otros que reaccionan fatal ante esta actividad e interés. “Ellos están readaptándose a un nuevo rol que todavía no está definido. Los desajustes de este rol están provocando dificultades en los hombres: pueden creer que son responsables del placer de su pareja, que deben tener siempre ganas, es posible que vivan de manera violenta la expresión erótica de su pareja o que se sientan presionados por ser buenos amantes y tener que conocer todos los puntos y técnicas posibles”, explica la psicóloga y terapeuta sexual Marina Castro.
En el universo masculino, además, se viven los problemas de forma distinta. Para empezar, la comunicación entre iguales es distinta. “Tienen más facilidad para hablar de sus prácticas sexuales, pero en cambio muestran más dificultades a la hora de expresar cómo viven su sexualidad. Muchas veces el discurso utilizado para compartir experiencias sexuales adquiere un matiz burlesco e incluso comparativo”, dice Castro. Además, así como la mujer busca ayuda fácilmente cuando tiene algún problema o quiere saber más, el caso de los hombres es distinto. “Ellos se sienten presionados por tener que parecer que saben de todo, y esto dificulta que muchos hombres acudan a cursos de sexualidad, ya que les da miedo ser juzgados como ineptos. Todas estas creen







