22/06/2008

¿Por qué somos racistas?

Texto de Beatriz San Román
Ilustraciones de Alma Larroca
El racismo genera injusticia, y la injusticia genera violencia. Es, por tanto, una amenaza en toda regla para la estabilidad social. No basta con estar en contra. Conocer cómo funciona y de qué forma se transmite es el primer paso para poder combatirlo.
En guardia contra el racismo
Los medios de comunicación están teniendo un papel importante en la creación y la propagación de estereotipos negativos hacia la inmigración. Titulares como “Avalancha de inmigrantes ilegales” distorsionan la información y apelan a nuestros miedos más atávicos. ¿Es realmente una avalancha la llegada de unas decenas de personas? ¿Por qué no hablamos de avalancha cada vez que llega un avión de turistas buscando el sol en nuestras playas?
Incumpliendo códigos deontológicos de la profesión, en las noticias sobre violencia o delincuencia se menciona la nacionalidad del sospechoso cuando no es español. Pocas veces, en cambio, la televisión o la prensa reflejan las historias positivas de los centenares de miles de inmigrantes que viven pacíficamente. Las mujeres latinas se quejan con razón de que únicamente salen en los medios en noticias ligadas a las redes de prostitución, aunque un 24% de las que trabajan en España lo hace en profesiones que exigen cualificaciones altas o medias (médicos, profesoras, etcétera). Son invisibles para los medios, que perpetúan un estereotipo negativo basado en unos cuantos hechos noticiables.
Incluso aquellos que se sienten comprometidos en la lucha contra el racismo tienen interiorizados estereotipos y prejuicios. Prueba de ello es la facilidad con que estas etiquetas predefinitorias invaden el lenguaje coloquial con expresiones como “trabajar como un negro”, “engañado como a un chino”, “qué gitano eres” y otras por el estilo. Lo que en apariencia se ve como inocentes formas de hablar contribuye a que asumamos sin darnos cuenta que marroquíes y rumanos
(o las mujeres y los homosexuales) son de una determinada manera.
La lucha contra el racismo exige más que un posicionamiento personal. Requiere, en primer lugar, asumir el compromiso ético de permanecer alerta contra los propios mecanismos mentales. Sólo reconociendo que el racismo está también dentro de nosotros es posible combatirlo con éxito. No creer en el racismo no nos vacuna contra él. Es necesario desarrollar estrategias que activen el sentido crítico. Para defenderse de su influjo se necesita un sano escepticismo que permita cuestionar las imágenes abrumadoramente estereotipadas que llegan.
Combatir la injusticia del racismo no es un acto de altruismo, es un imperativo ético y un deber cívico. La injusticia genera violencia, por lo que combatirla es también una cuestión de pragmatismo. A todos nos corresponde construir esta nueva sociedad global en la que desde el respeto conseguir una convivencia armónica y enriquecedora para todos.


Las adopciones internacionales ronpen el tabú
Una de las mayores dificultades para combatir el racismo en España está en que nuestra sociedad lo niega. No sólo somos incapaces de aceptar que somos racistas, sino que también nos negamos a hablar de ello. Evitamos la palabra "raza" y nos refugiamos en los términos "cultura" o "etnicidad" para hablar de lo que la mayor parte de las veces no son más que diferencias físicas. Este juego de selección y omisión de palabras se ha podido mantener, porque hasta la actualidad se ha asumido que las diferencias visibles iban siempre acompañadas de diferencias culturales, lo que permitía hablar de cultura cuando en realidad se hablaba de raza.

El fenómeno de la adopción internacional nos ha proporcionado una nueva perspectiva. Gracias a ella, han llegado a España bebés, niños y niñas de los mismos lugares de los que proviene la mayor parte de los inmigrantes. Sus rasgos físicos se parecen más a estos que a los de sus padres, pero se crían en un ámbito culturalmente español, lo que plantea por primera vez en nuestro país la existencia de personas

Asumir cuanto antes que aún no podemos repetir con el Principito que "lo esencial es invisible a los ojos" nos permitirá empezar a hacer los cambios necesarios. ¿Por qué no comenzar reflexionando sobre el hecho de que, mientras los bancos de sangre u órganos (esenciales e

visiblemente –racialmente– diferentes, pero culturalmente –étnicamente– similares.invisibles a los ojos) no están organizados por razas, los bancos de semen, óvulos y embriones (igualmente esenciales pero visibles a los ojos) sí lo están?

Diana Marre

Doctora en Antropología Social. Investigadora Ramón y Cajal. Universitat Autònoma de Barcelona.
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de: OSANE SANCHEZ | 26/11/2011
No puedo estar ni mucho menos de acuerdo contigo, que el racismo es por cuestión práctica, anda por Dios! Si no hubiera racismo, el mundo sería mucho mejor
de: tony rodolfo | 17/10/2011
El racismo es satánico, porque no hay nada de amoroso en ello y Dios es amor. Los racistas piensan que pertenecen a una elite superior con todo tipo de privilegios es por eso que avasallan a otras personas. Por otra parte, el racista puede ser de cualquier color o cultura. Finalmente el racista, por no ser amoroso, le es fácil menospreciar a las personas de otro sexo e inclusive a las personas que sufren de algún tipo de enfermedad.
de: susana gigorro rodriguez | 23/03/2011
mi marido es nigeriano, llevamos juntos 8 años, tenemos un hijo de 6 años , me he sentido discrimiada por ser madre de un niño mulato , al igual que mi hijo en su clase . Estoy muy orgullosa de mi hijo, y de mi marido, pero algunos convencionalismos de esta sociedad estan obsoletos. Mi familia jamás me ha discriminado ,. daríaan la vida por mi hijo, y eso que mi padre era racista y de derechas pero a su nieto lo adoraba, independientemente de su color..Lucho por la igualdad , a la gente no hay que mirarla por la portada , si no por el contenido. gracias susy
de: Benjamín Lisartzky Gomez | 06/08/2010
Deje de criticar solamente el racismo por parte de los blancos y haga un análisis completo de todos los racismos, si no es mucho pedir.
de: Miguel García Fernández | 26/10/2009
Es verdad. ¿Por qué hay tanto racismo? No lo entiendo. Ayúdenme.

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