17/08/2008

Corte de pelo para subir el ánimo

Texto de Àngels Marín
Ilustraciones de Meritxell Duran
¿Por qué muchas mujeres, cuando están tristes o deprimidas, van a la peluquería? La imagen propia es un puntal de la autoestima, pero en el caso de la mayoría de las mujeres cualquier cambio de imagen puede elevarlas o hundirlas en la miseria. ¿Es un mal recurso que sobredimensiona la imagen por encima de valores más importantes como la inteligencia?
No se puede considerar el cuerpo un simple envoltorio. Hay que desterrar conceptos arraigados como el de la culpa por destinar tiempo a uno mismo

Opciones de cuidado personal como cortarse el pelo, pintarse las uñas de los pies, darse un baño de esencias o reservar hora para depilarse puede convertirse en un placer íntimo que proporciona seguridad, reafirma la personalidad y hace que muchas personas se sientan más a gusto consigo mismas. ¿Son pequeños placeres que reconcilian al cuerpo con el yo más íntimo y potencian los aspectos positivos de la imagen externa o, por el contrario, se trata de recursos que priman la imagen por encima de valores más importantes, como la inteligencia?
La barrera entre ambas opciones es fina y difícil de trazar, pero la mayor parte de los psicólogos especializados en imagen corporal asegura que una de las mejores maneras de estabilizar la autoestima y ganar seguridad es precisamente dedicar de manera regular dos actividades a la semana a cuidarse uno mismo. Aunque, evidentemente, “cuidarse uno mismo” tiene significados diferentes según las personas. Así, para algunos puede ser darse un masaje, pero para otros puede ser leer un libro. ¿Es una opción mejor que otra? Para la mayoría de las mujeres consultadas, una opción es tan buena como la otra, no consideran que el cuidado del cuerpo sea preferible al de la mente o viceversa, sino que ambos dan el mismo resultado: desconectar y relajarse.
Rosa María Raich, directora del departamento de Psicología de la Salud y Psicología Social de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y especialista en temas de autoestima, asegura que cuando realizas algún ritual de belleza para cuidarte, “si te sientes insatisfecha con algo, en tu trabajo, en tu vida social, con tu pareja, puedes compensarlo de una forma que te gustará, te dará placer, te cuidará. Y así acaban las mujeres pensando que una manera de relajarse es ir a depilarse, cuando precisamente la depilación es dolorosa. Lo que sucede es que en esta situación de cuidarte va implícito el beneficio que obtendrás a continuación” (en el caso de la depilación, unas piernas libres de vello). Por tanto, asegura, “el hecho de sentirte guapa realmente te compensa y te hace sentirte más segura de ti misma, pisas con más fuerza, te da un plus”.
¿Esta búsqueda de la reafirmación personal a través de un buen corte de pelo o un cambio de look es real y afecta a muchas mujeres o, por el contrario, es un mito más, y la mujer acude a la peluquería como una rutina dentro de su cuidado personal? “Vienen a buscar esto, una inyección de autoestima”, coinciden en afirmar Cristian Blanco y Paola Cáceres, peluqueros y dueños de la peluquería Hair Club (Barcelona). “El hecho de verte guapa te sube la autoestima. Y las clientas nos lo dicen: hoy vengo a que me mimen, a que me cuiden...”, explica Paola, que añade: “Generalmente, cuando una mujer está con bajón, con esta necesidad de reafirmación, quiere cambiar. Y a veces tienes que aconsejarla para que el cambio no sea drástico, ya que a menudo los cambios de humor hacen que se tomen decisiones muy extremas y luego se arrepientan. Por ejemplo, te dicen: ‘Quiero teñirme de morena’, y es rubia. Entonces, aconsejamos que se haga algún cambio, unas mechas, un corte, un color quizá más oscuro, pero no cambios de look drásticos con los que luego quizá no se reconozca”.
Pero ¿hasta qué punto influyen la belleza y la apariencia física en la autoestima femenina y la sensación de bienestar? Según el estudio Por la belleza real, realizado por la marca de cosmética Dove, cuatro de cada diez españolas (42%) están completamente de acuerdo en que “cuando me siento menos guapa, me siento peor acerca de mí misma en general”. En el mismo sentido, al estudiar qué aspectos de la vida hacen sentir realmente guapas a las mujeres, las españolas destacaron más que en otros países “que te guste cómo te ves en el espejo” (77% en España frente al 66% del resto de los países), aunque, por el contrario, son menos propensas a tomar la iniciativa y preocuparse o cuidar de sí mismas para sentirse guapas (67% frente al 82%). Hay que destacar, sin embargo, que lo que más hace sentir “guapas” a las españolas es, según declaran y por este orden, “ser amada” (86%), “hacer algo que realmente me gusta” (83%) y “tener una relación de pareja o un matrimonio sólidos” (79%).
Rosa María Raich afirma que, en general, “una cuarta parte de la autoestima viene dada por la imagen personal”, aunque, según como evalúe cada persona su imagen externa, esta parte será mayor y la autoestima dependerá en gran medida de la imagen física. “En las mujeres –asegura– hay más presión para ser bonita, atractiva, perfecta. Se han realizado diversos estudios y se demuestra que el 90% de las mujeres está insatisfecho con su imagen personal. Porque puede que estés de acuerdo y te guste una parte de tu cuerpo, pero no el resto.”
Según la doctora Raich, el placer que encuentra la mujer en cuidar su imagen a través de un corte de pelo, una manicura o una depilación no es más que un reflejo de la educación recibida y de la actual imagen social, que presenta una mujer perfecta físicamente y con unos cánones de belleza claros (delgada, piel cuidada, manos y pies impecables, etcétera). Asimismo, cree que los mensajes publicitarios y de los medios de comunicación que inciden en el cuidado personal tienen también parte de responsabilidad, ya que auguran un supuesto placer en la búsqueda de la belleza con frases como “cuídate” o “ten cuidado de ti misma”, “tómate un tiempo para ti”... “Hay quien opina –explica la psicóloga– que las mujeres hemos avanzado consiguiendo puestos de mayor responsabilidad social pero aún caemos en la telaraña de tener que cuidar del cuerpo, una idea que está muy integrada dentro del hecho de ser mujer. Aunque los hombres tampoco se libran, ya que muchos de ellos también hacen lo que sea por mantener su cabello cuando tienen problemas de alopecia, por ejemplo. Además, hay estudios que demuestran que los hombres que tienen puestos de trabajo más importantes y ganan más son también más guapos.”
Así, ¿ir a la pelu refuerza la autoestima o es caer en la búsqueda de la belleza perfecta? Dolors, doctora en Historia, escritora, de formas redondeadas y estatura baja, lo tiene claro: “Voy a la peluquería para estar más guapa. No estaré más delgada, no creceré, no seré más inteligente, pero me miro al espejo y me veo más guapa bien peinada, y eso me gusta”.
Y es que hay, además, un elemento clave en esta situación de cuidar el cuerpo que a menudo no se tiene en cuenta y, por ello, parece que sea un acto menor o de menos valor que cuidar la mente. Cuidar el cuerpo es cuidarse uno mismo, porque el cuerpo eres tú. Parece de Perogrullo, pero no lo es, y menos en el caso de la mujer. Cuidar el propio cuerpo, mimarlo incluso, no para responder a un ideal de belleza sino porque apetece, para ese “desconectar y relajarse”, para “verse guapa”, para estar bien con una misma, es, en el fondo, una forma de demostrarse amor, es quererse uno mismo, algo absolutamente imprescindible para ser una persona centrada y con una buena autoestima. Como hacemos con las personas a las que queremos, a quienes cuidamos, debemos hacer con nosotros mismos. No se puede considerar el cuerpo un simple envoltorio, sino que hay que escucharlo, sentir sus necesidades y hacerle caso. Y desterrar conceptos arraigados en nuestra sociedad como el de la culpa por destinar tiempo a uno mismo o por buscar el propio placer. El hedonismo es importante. El gusto por la estética, por los placeres sensoriales, es enriquecedor para la persona, proporciona paz y estabilidad y no tiene nada que ver con seguir unas determinadas normas estéticas. Cuidarse es quererse, no pretender modificar el cuerpo, sino disfrutar con él, aceptarlo y engalanarlo. Y si uno acepta, quiere y cuida su cuerpo, obtiene una mayor autoestima y consigue que también quienes le rodean lo valoren y respeten.
Según Rosa María Raich, “el mito de la mujer guapa es eso, un mito. Pero todas hacemos cosas para estar guapas y bailamos a su compás. Y si te hacen un cambio de imagen y te dejan más juvenil, es fantástico”. Y concluye: “La autoestima está relacionada con cómo piensas. Si piensas que cuanto más guapa seas, más feliz serás, pues lo serás. E irás a la peluquería”.

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