21/09/2008

En busca de una segunda oportunidad en internet

Texto de Marfisa Bradamante
Ilustraciones de Gallardo
Muchas mujeres y hombres prueban la búsqueda de pareja por internet. No es ni mejor ni peor que otros intentos de encontrarse. Este es el relato de las divertidas experiencias de una cincuentona divorciada.

¿Qué puede hacer una mujer de 50 años, al borde de la menopausia, con ojeras, celulitis en los muslos, michelines en la cintura y arrugas en el alma cuando después de 25 años de convivencia con un hombre, durante los cuales ha habido claroscuros de todo tipo, se encuentra sola?
Puede hacer muchas cosas, entre otras suicidarse, ir al médico del seguro y atiborrarse de pastillas para no sentir el dolor de la pérdida, atracar una herboristería y superar el duelo de una manera, digamos, natural; hacer una terapia psicológica durante quince años para llegar al fondo de sí misma; acudir a Corporación Dermoestética para hacerse unos retoques en el cuerpo, aunque cuando te den los precios quizá se te quiten las ganas.
Cualquiera de las opciones que elijas te aliviará –la primera de ellas, de manera irreversible y permanente–, aunque el dolor que te produce el encontrarte de pronto descompuesta y sin novio, eso no te lo va a evitar ni dios, por más rosarios que reces ni más misas a las que asistas, caso de que seas creyente o estés en vías de serlo.
Existe una sexta opción, más barata que todas las anteriores, cómoda, limpia, sencilla y, por lo que te han comentado, incluso eficaz.
–¿Dónde, dónde? Que me apunto.
Pues en una página de contactos por internet, so antigua, que eres una antigua.

Bajitos, calvos y gordos
Todos en mi círculo familiar y de amistad me aconsejaban que tuviera prudencia, y me advertían de que en internet había gente muy rara. Pero es lo que yo digo, ¿quién va a tener ganas de descuartizar a una mujer menopáusica y con dos cartucheras repletas de celulitis? En esta vida hay que arriesgarse un poco.
Esto es lo que yo hice. Me dediqué a ver qué páginas existían y cuál me interesaba más. Hay muchas, pero mi experiencia se ha reducido a dos: Parship durante seis meses, y Match.com durante un año. Las cuotas están alrededor de los 30 euros mensuales, y a partir de que crees tu perfil y te des de alta puedes intercambiar mensajes con aquellos caballeros de tu interés. Crear un perfil es como venderse en la lonja del pescado, así que hay que dedicarle un tiempo para conseguir destacar por encima de tus competidoras. En cuadro aparte podéis ver el perfil que me creé y que me ha dado no pocos dividendos.
Parship me envió un informe muy interesante, gratuito, en el que me decía que la estructura de mi personalidad era en el 62% racional, 36% emocional y 2% intuitivo.
Lo sé, lo sé. Soy un marmolillo. Tengo la patente de los marmolillos. Por eso decidí activar mi 2% de intuición y arriesgarme a dar el primer paso. Eso de estar esperando que los caballeros sean siempre los primeros es de la época de nuestras abuelas, y la que más y la que menos ya hace tiempo que cría malvas.
Una vez que tu perfil esté activo empezarás a recibir invitaciones: en Parship se llaman rompehielos, y en Match.com, guiños. Tanto en un caso como en el otro es una manera simpática y sencilla de entablar un primer contacto. Si te apetece contestar a la persona que te envía el rompehielos o el guiño, lo haces. Si no, respondes que no te interesa y ya está. Yo, como soy una persona chapada a la antigua, siempre he contestado amablemente, pero hay muchas personas que no lo hacen y que desaparecen de pronto, como las caravanas que se forman en las autopistas. Hay que estar un poquito curtida para no hundirse con los caballeros que, después de declararte su amor y su devoción, cogen las de Villadiego sin decir adiós. A mí me ha pasado con bastantes de los hombres con los que he intercambiado mensajes, algunos de los cuales he decidido pensar que fueron abducidos por los extraterrestres o que murieron de repente, actitud más piadosa que considerarles directamente unos impresentables.
También es importante tener iniciativa para enviar guiños o rompehielos a aquellos caballeros que despierten tu interés. Ya pasó la época en que el buen paño se vendía en el arca.
Mi experiencia en las páginas de contactos me ha llevado a elaborar dos hipótesis que tengo en fase de investigación empírica.
Una: la mayoría de los hombres que se anuncian en las páginas de contactos tiene problemas capilares.
Y dos: la mayoría de los hombres son bajitos. Aún no he podido establecer si existe una tercera sub-hipótesis que relacione las dos anteriores, a saber: si la mayoría de los hombres que se anuncian en internet, además de bajitos, son calvos. O dicho de otra manera: a más altura y más pelo, menos necesidad de buscar pareja por internet. Cosa que está en perfecta sintonía con los tiempos modernos: la altura y el pelo se cotizan al alza, lo cual repercute en una menor presencia de hombres solos con estas características en el mercado sentimental.
Considerando lo anterior, yo no lo tenía nada bien, porque a mí siempre me han gustado los hombres altos, con pelo, guapos y bien dotados… ya me entienden. Raro, ¿verdad? Pero visto el panorama, pensé que había llegado la hora de revisar mis criterios estéticos: total, siempre se ha dicho que los hombres perdían el pelo para compensar su exceso de virilidad, que la altura produce vértigo y que, es verdad, hay que rendirse a la evidencia: el tamaño no importa.

Casados, no
El primer mandamiento que me impuse en esta búsqueda es que no deseaba entrar en contacto con hombres casados. Ni siquiera en aquellos casos en que aseguraban que su matrimonio “no funcionaba”. Yo no soy psicóloga y no tengo ningún interés en arreglarles la vida, pero mucho menos en que me la desarreglen a mí, que ya estoy bien servida. Hombres casados que buscan ampliar sus horizontes los hay a cientos. Algunos lo dicen, y otros no, aunque tarde o temprano acabas sabiéndolo.
Por ejemplo, mirad este correo que recibí:
“Hola, estoy casado, necesito aire fresco para avanzar en mi vida. Un beso”.
Yo le respondí: “Si necesitas aire nuevo, ten el valor de separarte y ya verás qué bocanada de aire fresco te entra. Un huracán”.
Él me respondió que no necesitaba separarse, porque estaba “felizmente casado”. Y añadía: “Claro, eres de las que piensan que lo que los hombres buscan es poner cuernos a la mujer y engañar a esas desconsoladas solteronas o divorciadas que lo único que pretenden es encontrar un novio formal con el que poder casarse, es eso ¿no?”.
A lo que le respondí: “Pues si tan felizmente casado estás, ¿por qué necesitas aire fresco en tu vida? Una vieja solterona amargada de la vida como yo cree que si las relaciones son difíciles a dos, imagínate a tres. Saludos”.
El caballero me respondió educadamente que estaba de acuerdo conmigo, pero que quería conocer gente y creía que internet era un buen medio para ello.
Y tiene toda la razón. En internet se puede conocer rápidamente a mucha gente. Yo en un año y medio he conocido personalmente a unos 30 hombres, e intercambiado mensajes electrónicos, o chateado, con más de cien. Con los que me he visto en persona, en la mayoría de los casos, ha sido sólo una vez. Con unos cuantos he repetido dos o tres citas. Y con muy pocos he continuado manteniendo contacto personal.

Psicología 1 | 2 | 3 | siguiente
de: Jacaranda Way | 26/11/2008
Pues yo a lo de ser calvo no le doy mayor importancia, por una parte porque no depende de la voluntad y por otra, porque hay calvas dingnísimas de lo más seductoras e interesantes (peor seria un peluquín que se guarda en la mesilla de noche o un peinado de guitarra). Lo que sí tiene delito es la panza –consecuencia del abandono y la glotonería- que no le permite ver ni su propio ‘pirulí’. Y ya se sabe, a más panza, más galga; es decir, que se necesita más longitud para llegar al mismo sitio. Luego está lo del tabaco. Porque con 25 años no pasa nada, pero un fumador de más de 45 tiene un aliento que asusta a un gorila, y a ver quien es la guapa a la que le apetece besar una perla como esta.
de: Claudia Valencia | 15/10/2008
Marfisa, te acabo de descubrir leyendo este reportaje tan fresco y divertido. Para nada me he sentido identificada con tus experiencias porque soy una mujer lesbiana de 30 años con una pareja maravillosa que sí salió de un chat. Si es difícil para una mujer encontrar un tío que valga la pena, imagínate lo mismo pero en otra mujer y que además entienda. Es muy complicado y la verdad es que el chat nos ayuda un poco, porque en el día a día estamos todas un poco escondidas. Espero ansiosa tu libro porque, aunque no tengamos nada en común, me encanta tu forma de contar las cosas.
de: Cruz Martí­nez | 02/10/2008
Este artí­culo me ha venido como anillo al dedo. Justo hace cuatro meses conocí­ a alguien maravilloso en un chat y lo mejor fue que me sentí­ completamente correspondida. Compartimos cosas increíbles y llegamos a vernos. Hicimos planes de futuro y empezamos una historia preciosa. Ahora me siento ridícula al pensar que le creí­ el amor de mi vida, pues a los tres meses desapareció sin dar ninguna explicación. Aún estoy pagando las consecuencias por enamorarme de un completo desconocido. Lo mejor: que tengo nuestra relación plasmada en "word·. No es romanticismo, es precaución, para recordarme que es la última vez que confí­o en alguien a través de internet.
de: Daniel | 02/10/2008
No entiendo ese empeño que pones tú y el resto del mundo en que todo acabe teniendo una lectura tan sexista y poco objetiva. ¿Qué crees que podría escribir un hombre cincuentón qsobre sus experiencias buscando pareja en internet? ¿Te parecería correcto que lanzara 'ocurrentes' hipótesis del tipo "todas las mujeres de internet son bajas y con las tetas caídas?
de: José | 01/10/2008
La señora, como está libre, busca compañero de ruta a Ítaca, bien dotado y con dotes, me entienden ¿no?. Cachas, rico y además culto. Del bote todavía no es tonta. A los que se le presentan y no cumplen los cánones, se mofa de ellos al estilo quijotesco (muy español). Y digo: la literatura está llena de obras maestras en que la timidez se vuelve en descaro. Nada nuevo ahora detrás de una pantalla de ordenador. La escuela de los internautas no sé cual es. Los telespectadores que más abundan en esos programas a que te refieres son precisamente mujeres maduras. Así que vamos a llevarnos bien. Disfrutemos de la vida, que esto pronto se nos va. Que el libro te de buenos dividendos y un repeto.
de: José Cidrás F. | 29/09/2008
Mira, Núria, cuando se anuncia “soy una mujer libre que busca compañero”, sin más, ¿qué espera encontrar? Se caen todos los moscones y alguno más despistado, como el chaval de 19 años al que tiene que enseñar ortografía, de principio, claro, y a mi también. No tengo doctorado. Los enanos, calvos, solteros y, por supuesto, los casados no son de su agrado y se jacta de ellos. En los ratos libres hace el pino en la terraza. ¡Pues no! Las cosas no son así. Hay que definirse con más claridad a sabiendas de lo que se desea. Los complejos los tenemos todos, y cada uno con los suyos. Descuidados y descuidadas, en todas partes. No más que ir a una playa.
de: Núria | 29/09/2008
Lo siento, José, pero no estoy de acuerdo contigo. No veo en ningún momento ese despotismo que tú intuyes, simplemente el reflejo de la realidad. Yo también me reí y mucho. Quizás va siendo hora de que las mujeres nos quitemos esos complejos que hemos acumulado a través de la historia y de que los hombres pongan un poco más de empeño en cuidar su imagen, tanto física como culturalmente. Espero tu libro.
de: Theora Max | 29/09/2008
Excelente articulo. Estoy convencida de que, junto con Marlene Greenhouse, Maite Garcia (por lo que dicen) conmigo (ocho años en internet), el libro de 200 páginas se convertiria en 400 y posiblemente "el más leído y divertido". Un saludo cordial.
de: José Cidrás F | 26/09/2008
No me gusta el despotismo con que tratas a ciertas personas por muy ilustrada que seas. A ciertas alturas de la vida, los pelos se quedan atrás, algunos dientes se caen, procuramos reponerlos y las carnes aflojan. En el mercado, pasados los 50, no esperes encontrar lo que había cuando tenías 20. El tiempo pasa para todos, pretender encontrar el amor ideal, la utopía, no es fácil, después de varios fracasos. Al psiquiátrico había que ir antes de romper la primera relación, después todo son lamentaciones. El firmante mide 1,91, todavía tiene pelos y el ombligo lo tiene más cerca de las vértebras que el esternón. No presume de ello y podría contar cosas
de: María | 26/09/2008
Me gusta tu relato. Eres un poco dura con los solteros cuarentones. Yo soy soltera cuarentona. Dános un respiro, a lo mejor sí tenemos algún defecto, pero deja que lo olvidemos a ratos. Se te ha olvidado un punto, que estoy segura que lo has vivido- ¿No te parece que a través de internet, todas las mujeres somos guapas, maravillosas, reinas, etc.? Esto es lo primero que te dicen pero, por menos de nada, los reinados desaparecen y aparece la incleíble república independiente de tu casa. Por cierto, una curiosidad: ¿es cierto que haces el pino en tu terraza? Gracias por agradarnos con tu relato.
de: Mariluz | 24/09/2008
Querida Marfisa (Juana): Como todo lo que escribres es muy, muy divertido, como siempre está a tu altura. Es como si te estuviera viendo en este momento. Espero ansiosa la publicación de tu libro. Un besazo para mi "zalcillo" preferido.
de: Juan Carlos | 24/09/2008
Lo primero es decir que me ha gustado el reportaje, me he reído y me he sentido identificado, porque a los hombre también nos ocurre lo mismo (al menos a mi). Los silencios, los abandonos súbitos son habituales, y pedirle peras al olmo, también. Un hombre no es un Adonis a los cincuenta, pero una mujer tampoco y quizás es la hora de aceptar ciertas cosas que se ven en el espejo o en la báscula. La frase "una imagen vale más que mil palabras" se aplica al pie de la letra, pues hay que darle un oportunidad a los textos que definen mejor a una persona. Esto sí, lo siento pero soy calvo, pero al menos no soy bajito, mido 1,77 y peso 78 Kg aunque os aseguro que eso no me ha facilitado a los cosas.
de: Marlene Greenhouse | 24/09/2008
Marfisa, tu artículo es brillante, me he reído a carcajadas. Llevo mucho tiempo en estas páginas y me identifico completemente con tus experiencias y analisis. Siempre me decia que tenía que haber escrito un diario con todo lo que me ha pasado. ¿No te parece que, a parte de las barrigas, poca altura y pelo, hay otra caracterisica muy prominente como la higiene bocal? Los dientes o su ausencia. Cuánto tiemblo en el momento de la primera sonrisa. Me encanta tu humor, gracias.
de: Mercedes | 23/09/2008
Te felicito por el relato que haces tan exacto de lo que puede encontrar una cincuentona en las páginas de contactos. Si tienes intención de escribir un libro sobre ello y por casualidad te faltase algún ejemplo que no hayas experimentado, creo que te podría proporcionar alguno. Por cierto, he observado que en cualquier actividad que realizo, siempre hay mayoría de mujeres solitarias. ¿Será que la mayoría de hombres solitarios se dedican a distraerse detrás de la pantalla del ordenador?
de: Mar Gravina | 23/09/2008
Tengo 51 años y sentí como que estaba escrito para mí. El capítulo dedicado a los más jóvenes que nosotras, es genial. Pero el del pelo y la estatura, era para nota. Recibo de "Amor y amistad" de MSN, enormes listados de "posibles compatibles" conmigo. Sean como sean, casi ninguno quiere "cerebritos", pero casi todos anhelan pelo largo y cuerpo atlético. Hay que fastidiarse. Ahora estoy recién separada y con las heridas aún muy abiertas, pero me gustaría tener una relación más adelante. La pregunta es: si en el mundo escasean y el virtual parece un poco "chungo", ¿cómo nos topamos las de 50 con un hombre inteligente, con sentido del humor y que se cuide la cara y el cuerpo?
de: Mª Dolores Moreno Ruiz | 23/09/2008
Querida Marfisa: Me he reido un montón con el reportaje. Ratifico totalmente lo descrito. Espero leer pronto tu libro. Gracias.
de: Sara Pujol | 23/09/2008
Me llamo Sara, tengo 30, soy mileurista y mi vida personal es un desastre. Lo de cumplir 30, ser soltera y mileurista lo voy asumiendo desde hace tiempo como parte de mi vida, así que yo me río cuando ahora todos se suben al carro de la crisis económica, incluidos aquellos a los que les sale el dinero por las orejas. Estoy harta de relaciones efímeras, sin sustancia y permanencia futura. ¿Dónde está el hombre con el que vivir una vida, compartir ilusiones y quizás formar una familia? ¿Alguien me puede dar una respuesta? Tengo un amigo que me aconseja ir a una agencia matrimonial. ¿Sirve para algo? Comienzo a planteármelo. http://sarabuscasam.blogspot.com/
de: Juana Gallego Ayala | 22/09/2008
Soy Marfisa Bradamante y quería agradecer a todas las personas que han hecho comentarios sus palabras de ánimo. Me hace muy feliz que os haya gustado el texto. Espero poder publicar el libro pronto. Un saludo.
de: Moni | 22/09/2008
Yo también quiero leer ese libro. Lo que me he reido con tu texto. Buenísimo.
de: Carmen | 22/09/2008
Pues yo podría escribir una enciclopedia sobre frikis, aunque todas las categorias se reducen basicamente a una: raritos y cobardes, nunca dan la cara.
de: Mercedes Casas | 22/09/2008
Marfisa, lo cuentas tal y como es y con mucho sentido del humor. Me he partido de risa. Me ha ocurrido más ó menos como a tí, lo cual me ha consolado mucho. Andaba yo muy alicaída y triste pensando que era yo sola la que se topaba con tipos que lo que les hace falta es ir a un psiquiatra y no buscar una pareja. Te lo agradezco, mi autoestima ha mejorado mucho después de leerte.
de: Maite Garcia | 21/09/2008
Lástima Marfisa no haber sabido antes lo de tu libro, hubieses podido incluir la historia que he vivido con un señor extranjero que pió de lo lindo acerca de sus sentimientos e intenciones hacia mi persona y que concluyó hace tres meses de manera casi kafkiana. Este medio sirve para conocer a mucha gente, pero sólo eso, conocer, ya que no tengo claro que pueda salir algo duradero de todos esos contactos que, en su mayoría ,se limitan a un par de salidas, máximo tres, eso en el mejor de los casos, porque lo que impera es el chateo, esa forma tan pueril, aburrida y lenta de comunicación tan de moda en estos tiempos.
de: Maria | 21/09/2008
Eres genial, me lo pasé pipa leyéndote. ¡Cuántas verdades dices! ¿Qué libro has escrito, que me lo compro ya? Otra casi ciencuentona
de: Pepito Perez Pintor | 21/09/2008
Gracias Marfisa, soy un separado reciente y he pasado un buen momento leyendo tu escrito. Se nota en él tu gran seguridad y formación. Tu ex no sabe lo que se perdió. Salu2
de: Gerardo Ferradás Ave | 21/09/2008
Marfisa, te envío un guiño, no sé tu cuerpo, pero tu cabeza es hermosa...
30 de noviembre
30 de noviembre
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