01/03/2009

De padres a hijos

Texto de Mónica Artigas
Fotos de Tatiana Donoso
Contaron cómo viven ser madres, padres, abuelas. El Magazine ha recogido algunas de las cartas publicadas en su edición digital sobre el debate planteado en torno a la crianza y ha buscado a sus autores para ponerles retrato y dibujar su pequeña gran historia. Protagonistas que disfrutan desde hace poco una nueva y bella condición de vida y que hoy regalan el gustazo de compartirla

"Nos convierten en mejores"

Volví a dormirla en brazos como cuando era pequeñita. La cubría de besos y de lágrimas mientras la acunaba. Y sigo cubriéndola de besos todos los días

“Si lo llego a saber, tendría media docena de niños. La vida, sin ellos, no tendría sal.” María Jesús Fernández tiene 47 años. Joaquín, 52. Viven en Oviedo y tienen dos hijos: Pablo, de 15, y Ana, de 5. Pablo, adolescente responsable: “Mi meta es que sea independiente, e intento convencerle de la necesidad de los hábitos de estudio”. Ana, una niña espabilada “y más mimada”, era muy pequeña cuando a María Jesús le detectaron un cáncer. “No necesité buscar un motivo para luchar: tenía todos los del mundo.” Estar enferma le sirvió para tomar una nueva actitud ante la vida, sus hijos, todo. “No entiendo que haya quien hable de sus hijos como un problema, con lo que nos enriquecen.” María Jesús, ex gerente de una empresa, hace tres años que no trabaja. Disfruta más que nunca estando en casa, “y lo llevo de cine; ya no me maquillo, que lo odiaba, y cuando me encuentran por la calle me dicen que he cambiado, que ahora tengo cara de felicidad”. Lo es: “Creo que ser padres nos convierte, irremediablemente, en mejores personas. Intentamos mejorar el mundo porque queremos dejarles un mundo bueno”.


 MUCHOS BESOS Por fin había nacido mi hija, después de desearla muchos años. Cuando ella sólo tenía 18 meses y mi otro hijo 11 años me detectaron un cáncer. Desde el diagnóstico hasta la larga operación de 12 horas transcurrieron tres semanas. En este tiempo, volví a dormirla en brazos como cuando era pequeñita, pequeñita. La cubría de besos, de cantos y de lágrimas mientras la acunaba. Hoy tiene 5 años, es preciosa y sigo cubriéndola de besos todos los días. Tiene que ser muy difícil descansar en paz cuando se quedan aquí nuestros hijos sin criar. Cubrámosles de besos y abrazos todos los días. ¡Por favor! Son lo que más queremos en el mundo y les podemos/nos pueden perder. M.ª Jesús Fernández (Oviedo)

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de: Begoña Leonardo | 10/03/2009
Muchas gracias a todos por el interés, Josep. Mi hija se llama Adriana. Conchita eres un encanto, seguro que volveremos a coincidir. Un besote. Sé qué es difícil. A mi la crisis también me afecta, pero salgamos un poco de lo material y entremos en el mundo de las cosas que no se ven, de las que no cuestan dinero, es lo que trato de transmitir, sólo eso. Pasaros por mis blogs, ahí trato de ofrecer lo mejor de mi. Ah, en el primero hay un error de género, es pasajera67. Hasta pronto.
de: Josep Primo i Tura | 07/03/2009
Eso le podría crear un trauma importante a la pequeña Élia. Además los niños que pasan por la guardería no són menos queridos por sus padres, normalmente es una necesidad, y esos niños suelen ser más sociables que los que no tienen contacto directo con otros niños de su edad. Imprescindible para su desarrollo emocional y social. A mí me parece o que ustedes han hecho un papel importante para este reportaje o que ustedes viven en los mundos de Yupi... Sin más, deseo la felicidad de su hija y que ustedes bajen de esa nuve a la que me parece que se subieron al tener a su preciosa hija. Por cierto Conchita Rodríguez, la niña se llama Élia y no Adriana.
de: Josep Primo i Tura | 07/03/2009
Buen artículo pero parece todo teoría, la práctica y el día a día es distinto. Tengo tres hijos y los he educado a todos por igual, a alguno le gusta el chupete y a otros no, no depende de si yo quiero más a mi hijo o no para que él quiera el chupete. David, supongo que su trabajo en esa fábrica no será trabajando a turnos de noche, festivos, fines de semana, navidad, etc... ya que todo ese tiempo que las familias "normales" estamos con nuestros hijos en el parque, usted estará trabajando y su hija le preguntará a mamá por que su papá no hace fiesta como los demás papas.
de: Marina Rada Small | 05/03/2009
Es un artículo interesante pero la rutina, problemas como el paro, la salud, los días de agobio que imagino que usted debe de tener alguna vez hacen que el estanque de la imaginación se seque y el sentido del humor sea sólo para unos pocos privilegiados que todavía no les ha llegado ningún problema de los arriba indicados. Pero celebro que a usted y su risueña hijita les vaya bien y que la vida les brinde felicidad y salud durante muchos, muchos y muchos años, como lo deseo igual para mí y los míos. Gracias y saludos.
de: Susanna García | 04/03/2009
Me ha emocionado este artículo. Muchas gracias.
de: Jonathan Serrano | 03/03/2009
Sóc en Jonathan de Terrassa, de la Nativitat, m'ha fet molta gràcia trobar-vos a un article i quan he llegit els vostres noms m'he preguntat: seran ells? Al veure la foto no n'he tiingut cap dubte. Estic molt d'acord amb vosaltres en què els llibres van molt bé però el que s'ha de fer és seguir el nostre instint i sobretot passar molt temps amb els nostres fills i donar-los tota l'estimació que poguem. Felicitats per la vostra filla Èlia. Ens veiem aviat a la calçotada.
de: Fernando Jauguerizar | 03/03/2009
Este artículo es de los mejores que he leído en el Magazine de La Vanguardia. Muchas gracias.
de: Conchita Rodríguez | 01/03/2009
Soy Conchita, la profesora de música del curso de pedagogía musical de la Biblioteca pública celebrado en las navidades. Os he conocido en seguida y estoy de acuerdo en que Adriana es una niña muy despierta e interesada por todo. Un beso para las dos.

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7 de marzo
7 de marzo
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