De padres a hijos

"Con ellos rescatas la imaginación"
Isabel Sánchez, 35 años, y Paco Climent, 39, viven juntos desde el año 2000 en Muro d’Alcoi, Alicante. “Hubo un momento en que el cuerpo nos pidió más, creo que eso de la llamada maternal existe”, cuenta Isabel. Tras un embarazo ectópico y un aborto espontáneo, llegó Abril, que precisamente en abril cumplirá tres años. Trajo la euforia, por supuesto, pero también les puso delante una realidad: querer ser padres entregados y a la vez vivir de un comercio propio que debe cerrar a las ocho de la tarde no es fácil. “Así que, como los dos estamos en este negocio, vamos al revés. Llevamos a Abril a la guardería, la recogemos al mediodía, comemos juntos y a las 5 vuelve a entrar”, explica Isabel. Los fines de semana son al cien por cien para ella, y si la casa no se recoge, da lo mismo. “No hay nada igual que un niño en casa, rescatas la imaginación y usas como nunca el sentido del humor y la paciencia.”
SENTIDO COMÚN Tengo una hija de dos años y medio, y su padre y yo tenemos muy claro lo que queremos que nuestra hija no sea: una tirana. Estoy viendo el resultado de una educación condescendiente, y no me gusta. Los niños tienen que aprender lo que es un no o un más tarde, por su bien. Necesitan normas que le hagan sentir seguros. Evidentemente, esto no está reñido con el cariño, los mimos, los abrazos, el tiempo compartido con ellos al ciento por ciento. Tampoco debemos confundir la disciplina con el autoritarismo. Lo importante es el amor, la dedicación (aunque sea a tiempo parcial). No debemos pensar que nuestros hijos están descuidados, porque no lo están. Vemos normal la omnipresencia de nuestras madres y nos sentimos culpables por no hacer lo mismo. Pero los niños no nacen sabiendo estas cosas, y lo que ven es lo que aprenden. Es primordial inculcarles unos valores, pero ¿qué valores?, pues aquellos que les ayuden, el día de mañana, a ser buenas personas, positivas y seguras de sí mismas en la toma de decisiones. Y esto se aprende en la infancia, y somos nosotros los responsables de su educación. Ni los profesores, ni los cuidadores, ni los abuelos, sólo nosotros. Y que trabajemos todo el día no es excusa para no poner normas, por muy cansados que estemos o por mucho que queramos suplir nuestra ausencia con regalos o permisividad, ya que no les estamos haciendo ningún favor a nuestros hijos. Sentido común, señores. Isabel Sánchez (Muro d’Alcoi, Alicante)







