19/04/2009
Reinventarse en la madurez
Texto de Mónica Artigas
Fotos de Xavier Cervera
Cuando se acercó la jubilación decidieron qué querían ser de mayores. Y lo hicieron. Tecnoabuelos, escritores, surfistas, modelos, estudiantes, cooperantes en el tercer mundo o perfectos enamorados. Todos ellos se han reinventado a una edad que ni es la tercera ni la cuarta ni ninguna. Sólo es otra etapa de su vida.Nueva y emocionante.

Vicenç Gasulla, 64 años, es el fundador de SeniorTIC.org, una asociación de profesionales sénior, muchos de ellos jubilados o prejubilados, que son especialistas en tecnologías de la información. En la foto junto a Joan Majó, ex ministro de Industria, que se ha implicado en el proyecto aceptando la presidencia de la asociación.
Ilusión y aprender
Que le cuenten si no a Neus Altimís, 55 años, lo bien que puede sentar una prejubilación. Trabajadora incansable de banca desde los 17 años, hubo un momento en que sintió que en el ámbito laboral había tocado techo. Por eso, cuenta, “a diferencia de otros compañeros a los que la prejubilación los coge con muchas ganas de seguir trabajando, y eso es una mala pasada, a mí me seducía la idea de cambiar de etapa”. Cuando sucedió, hace un año, fue importante pasar unos meses “en que lo primordial es estar relajado y dejar la mente abierta. Que nadie crea que te prejubilarán y al día siguiente ya sabrás qué hacer para el resto de tus días porque eso no funciona, porque te queda muchísima vida”. Pasado este tiempo, en el que se le ocurrieron mil ideas, desde trabajar de voluntaria a viajar de cooperante a India, tomó una decisión que le serviría como primera piedra para otros muchos proyectos: quería aprender inglés. El pasado 29 de marzo, Neus se marchó sola a Hastings, en el Reino Unido. Vive con una familia. Estará allí hasta finales de junio. Su marido, sus dos hijas y su nieta se comunican con ella cada semana a través de Skype. Es su nueva ilusión.
Mientras, Salvador Renovell, 71 años, ingeniero industrial, reconoce que le vuelan mariposas en el estómago por otra razón. Está enamorado de Roser Raspall, que regenta una boutique y tiene 62 años. No se han casado. Practican el living apart together, o sea, cada uno en su casa. Se conocieron a través de una agencia matrimonial, Samsara, que pertenece a una amiga de Roser. Ella se había casado a los 17 años, tuvo dos hijos, se divorció y después tuvo otras parejas. Él enviudó, pasó unos años terribles, y finalmente conoció a Roser. “No hubo gran animación entre mis hijos cuando la presenté, pero mi nuera sí se alegró, deben de ser cosas de los chicos.” Salvador promete que enamorarse a su edad es lo mismo, sobre todo los primeros días, “cuando estás con esa pequeña angustia de felicidad”. Y Roser declara: “Ser mayor y comenzar una nueva vida es fantástico”.
Que le cuenten si no a Neus Altimís, 55 años, lo bien que puede sentar una prejubilación. Trabajadora incansable de banca desde los 17 años, hubo un momento en que sintió que en el ámbito laboral había tocado techo. Por eso, cuenta, “a diferencia de otros compañeros a los que la prejubilación los coge con muchas ganas de seguir trabajando, y eso es una mala pasada, a mí me seducía la idea de cambiar de etapa”. Cuando sucedió, hace un año, fue importante pasar unos meses “en que lo primordial es estar relajado y dejar la mente abierta. Que nadie crea que te prejubilarán y al día siguiente ya sabrás qué hacer para el resto de tus días porque eso no funciona, porque te queda muchísima vida”. Pasado este tiempo, en el que se le ocurrieron mil ideas, desde trabajar de voluntaria a viajar de cooperante a India, tomó una decisión que le serviría como primera piedra para otros muchos proyectos: quería aprender inglés. El pasado 29 de marzo, Neus se marchó sola a Hastings, en el Reino Unido. Vive con una familia. Estará allí hasta finales de junio. Su marido, sus dos hijas y su nieta se comunican con ella cada semana a través de Skype. Es su nueva ilusión.
Mientras, Salvador Renovell, 71 años, ingeniero industrial, reconoce que le vuelan mariposas en el estómago por otra razón. Está enamorado de Roser Raspall, que regenta una boutique y tiene 62 años. No se han casado. Practican el living apart together, o sea, cada uno en su casa. Se conocieron a través de una agencia matrimonial, Samsara, que pertenece a una amiga de Roser. Ella se había casado a los 17 años, tuvo dos hijos, se divorció y después tuvo otras parejas. Él enviudó, pasó unos años terribles, y finalmente conoció a Roser. “No hubo gran animación entre mis hijos cuando la presenté, pero mi nuera sí se alegró, deben de ser cosas de los chicos.” Salvador promete que enamorarse a su edad es lo mismo, sobre todo los primeros días, “cuando estás con esa pequeña angustia de felicidad”. Y Roser declara: “Ser mayor y comenzar una nueva vida es fantástico”.
de: Guillermina Aranda Martín | 21/10/2009
He visto el blog por casualidad y es lo que yo necesito, gente activa, con ganas de vivir, eliminar el aburrimiento y la soledad. Si se forma un grupo sano, muchos de nuestros males desaparecerían. Pero para eso tenemos que coordinarnos. Cada uno puede aportar algo y muchos algos hacen una montaña. Saludos a todos.
de: Inma Melero | 17/06/2009
Opino como Helène. Llega una edad en que tienes tiempo y algo de dinero, pero la sociedad, en general, te limita para hacer cosas, como por ejemplo viajes algo alternativos. Me cuesta encontrar gente de mi edad para hacerlos. Tengo 65 ganas de hacer cosas y compartirlas con buenos amigos. Si tenéis las mismas inquietudes poneos en contacto conmigo.
de: Rosa Sáez | 15/05/2009
Tengo 57 años y estoy en activo -como muchos, aunque menos- y estoy convencida de que la jubilación hay que ir preparándola en la juventud, dentro de lo que sea posible, porque si uno no tiene el hábito de hacer cosas ni la curiosidad necesaria, luego le serà más difícil. Así que en eso estamos...
de: Conchita Visiedo | 14/05/2009
Tengo 60 años y deseo ponerme en contacto con otras señoras que pinten al óleo para salir a pintar al campo y viajar. Tengo un nivel medio alto. Me gusta navegar, conducir y salir. No ir a bailes ni buscar ligues- Soy una persona seria y formal. He quedado viuda y no tengo amigas para viajar. Soy juvenil y animada. Espero vuestras noticias.
de: Ramòn Llanta Segura | 24/04/2009
Retirado desde hace tres meses, desearía conocer a fondo vuestra organización, para colaborar, si puedo ser ùtil. Mi historial ecadémico y profesional creo que puede ser válido para las nuevas generaciones.
de: Maey Sol Ronzero Sierra | 22/04/2009
Desearía tener contacto con personas mayores para intercambiar opiniones y no sentirme tan sola.
de: Mª Rosa Mieza Coma | 21/04/2009
Si hubieran más personas con la visión y la generosidad profesional de Vicenç Gasulla y los 50 socios de su organización, nuestros ejecutivos gozarían de grandes ventajas a la hora de competir por puestos de trabajo reconocidos y bien remunerados, no sólo en España sino también en la UE. Por cierto, ¿hay charlas, conferencias, talleres? Me gustaría, si las hay, recibir información a través de mi correo electrónico. Gracias anticipadas.
de: Hèlene D. C. | 19/04/2009
Ciertos racismos: tengo 64 años, me encuentro a gusto con personas eufemísticamente llamadas de la 3ª edad pero odio los guettos, y me encuentro más a gusto cuando se reunen todas las edades... adoro la juventud, creo que son estupendos, (lo malo es que sólo es noticia eso, lo malo), pero siento su rechazo, su idea de que eres aburrida, no puedes hacer esto y aquello... no quiero que me dejen el sitio, sé por experiencia lo cansado que es el trabajo, pero sí que no nos quieran eliminar de todo lo bueno que tiene la vida.








