18/02/2007

Cuando los hijos vienen de medio mundo

Texto de Beatriz San Román
Fotos de Jordi Folch
Jing, Jana Jing desde hace unos meses, vive feliz y envuelta en cariño a miles de kilómetros de donde nació. La adopción internacional ha dado mucha felicidad a niños y a adultos que hoy son sus padres. Pero el enorme crecimiento de esta forma de paternidad obliga a recordar que esos niños y sus vidas son los protagonistas.
Jing, en la cocina de su nueva casa, mira a la cámara que sostiene su tío, el fotógrafo Jordi Folch, que acompañó a sus padres en el viaje a China.
Empiezan a surgir servicios especializados en postadopción, para que los padres puedan encontrar apoyo cuando el niño ya está en casa
Sus vivencias anteriores cuentan
En la actualidad, los psicólogos y demás especialistas afirman con rotundidad que los dos primeros años de vida de un niño  son fundamentales para la formación de su personalidad. En cualquier librería podemos encontrar decenas de títulos sobre cómo estimular a los recién nacidos o cómo proporcionar a los bebés las bases para un sano desarrollo psíquico y mental. Sin embargo, cuando de adopción se trata, se tiende a restar importancia a las experiencias previas. Existe la falsa creencia de que, una vez superado un periodo de adaptación, la educación de un niño adoptado no presentará retos diferentes a la de cualquier otro niño. Esther Grau, psicóloga del Centro de Recursos para la Infancia y la Adopción, nos advierte del riesgo que ello supone. “En la vida de los niños adoptados hay rupturas y pérdidas importantes, y en muchos casos experiencias de negligencia y/o de maltrato. Independientemente de la edad en que se produjeran, esas vivencias les dañaron emocionalmente y necesitarán de su reparación, proceso sin el cual pueden verse comprometidas su sana evolución y la construcción de su identidad”.

En la misma línea, el psicólogo y terapeuta familiar Javier Múgica insiste: “El abandono es una experiencia muy desconcertante y dolorosa, que genera mucha inseguridad y mucho sufrimiento. El niño abandonado es un niño vulnerable. Una vez finalizan los trámites, se actúa como si la adopción lo hubiera arreglado todo. La adopción por sí sola no repara el abandono, ni tampoco sus secuelas”. 

Una nueva cultura de la adopción
El crecimiento vertiginoso del número de adopciones ha impedido una reflexión serena sobre el fenómeno. No hay duda de que la adopción conforma verdaderas familias, con los mismos derechos y obligaciones que aquellas que se asientan sobre lazos biológicos. Las familias adoptivas han luchado mucho para que se reconozca esta realidad y han conseguido la equiparación de las ayudas por nacimiento y adopción, el derecho a la baja maternal, etcétera. Todo ello es parte de un necesario proceso de normalización, pero de tanto insistir en aquello que hace la paternidad biológica y la adoptiva iguales, parece olvidarse sus componentes especíÞ cos. Normalizar no puede significar negar las diferencias, normalizar requiere asumir nuestras diferencias como normales.

Algunas comunidades autónomas están ya creando servicios especializados en postadopción, donde los padres puedan encontrar información y apoyo cuando el niño ya está en casa. El Ministerio de Educación y Ciencia ha aprobado una ambiciosa investigación sobre la integración familiar y social de los menores adoptados. Paralelamente, las asociaciones de familias reclaman con insistencia a las administraciones que mejoren la formación de los adoptantes y se tomen medidas urgentes que garanticen la legalidad y transparencia de los procesos. Son todos ellos indicios importantes de que avanzamos hacia una nueva cultura de la adopción, más realista y sincera. Queda aún un largo camino por recorrer, pero se diría que, por primera vez, avanzamos en la dirección correcta.
El primer contacto con Jing. El director del orfanato la entrega a sus nuevos padres. Ese acto se realiza preferentemente en el hotel, porque la otra opción son los juzgados.

La pequeña Jing vuelve a sonreír
Jing Fang tenía diez meses cuando se encontró con sus nuevos padres y su nuevo hermano. Fue en la habitación de un hotel de Nanchang, capital de la provincia de Giangxi, al sur de Shanghai. Ella había viajado el día anterior 300 kilómetros desde su orfanato de Fenyi. Sus padres habían recorrido más de diez mil kilómetros para encontrarse con ella, hasta entonces un rostro en una foto tomada cuatro meses atrás. Jing Fang viene a signifi car “perfumada y serena”, pero ese instante lo vivía con gran inquietud. “Estaba muy asustada, temblaba, se le notaba el corazón acelerado”, explica su madre, Carmina Folch, psicóloga, 35 años. “Tan asustada estaba –recuerda– que ni siquiera lloraba.”

Jing Fang se llama ahora Jana Jing Roma Folch, vive en Sabadell y tiene un hermano de seis años, Jaume, que después de unos primeros tiempos de desconcierto ejerce con responsabilidad el papel de hermano mayor. Hace poco más de un mes que Jing –así la siguen llamando– va a la guardería. Fue, para ella, un momento difícil, pero que al fin ha resultado tan complicado como puede serlo para cualquier otro niño. “Por las noches se despertaba llorando –explica Carmina Folch– y pedía la fotografía que nos habían enviado durante los trámites de adopción.” Una foto en la que Jing aparece sentada en una trona en el orfanato. Así que Jing conseguía atraer la atención de sus padres, los conducía entre sollozos hasta el estante donde estaba la fotografía y la reclamaba para sí. “Y cuando ya la tenía en sus manos, miraba la foto, nos miraba a nosotros y nos abrazaba”, rememora Carmina, quien tiene el convencimiento de que la niña conserva un buen recuerdo de aquel lugar.

Ahora Jing ya no se despierta por las noches, ya no reclama su foto y acude feliz a la guardería. Ya sabe que sus padres van a ir a buscarla cada tarde.

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de: Jannina Moreno Arizola | 27/04/2008
Me gustaría saber si sólo se puede colaborar con la adopción o también puede haber una ayuda económica para los niños. Tengo entre manos un proyecto que deseo con todo mi corazón que tome buen camino. Necesito informaciòn.
30 de noviembre
30 de noviembre
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