11/05/2008

Educación

La escuela busca un nuevo lenguaje para la era global

Texto de Beatriz San Román
Fotos de Flavio Moraes
En un país donde los hijos ya no son exclusivamente blancos y con el ADN de sus padres, ¿cuál es el color carne? ¿Y la familia tipo? La escuela, donde se vive gran parte de la infancia, se enfrenta a una renovación de su lenguaje.

Sofía tiene siete años y fue adoptada en Rusia cuando tenía tres. Es una niña feliz y extrovertida, pero desde hace unos días anda ensimismada y salta a la primera. Por fin, en ese momento mágico de intimidad que se produce a la hora de acostarse, con lágrimas en los ojos le cuenta su angustia a mamá: “Mañana tenemos que llevar una foto de cuando éramos bebés, ¡y soy la única que no va a tener!”. Sofía tiembla al pensar que o bien se va a llevar una injusta reprimenda, o bien va a tener que dar más explicaciones de las que desea sobre su historia personal. Tiene razón, en lo que se equivoca es en que va a ser la única. Ni su amiga Adriana ni otros siete niños de su clase van a poder tampoco cumplir la tarea. Ellos llegaron a España cuando sus familias emigraron para construirse una nueva vida en nuestro país. Las fotos de su nacimiento, si es que existían, quedaron fuera de las maletas.
Esta anécdota ilustra con claridad uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sistema educativo. De acuerdo con la ley, debería procurar un ambiente acogedor en el que todos los alumnos se sintieran igualmente incluidos, con independencia de sus circunstancias familiares o de su lugar de nacimiento. Parece que poner un ejercicio que nueve de 26 alumnos no pueden realizar no es el modo de hacerlo. Se diría que los grandes cambios sociales nos han pillado a todos, no sólo en el ámbito escolar, por sorpresa.

Una nueva sociedad
Los que hoy somos adultos crecimos en una sociedad cerrada, en la que el contacto con extranjeros –como se decía entonces– era un hecho aislado y excepcional. En 1970, las cifras oficiales de residentes foráneos en España eran de un 0,4 por ciento, de los cuales más de un 60 por ciento procedía de países de la actual Unión Europea. Hoy, en cambio, se calcula, sumando los irregulares a las cifras oficiales, que los inmigrantes extracomunitarios son alrededor de un 15 por ciento de la población española. A diferencia de Francia o Inglaterra, donde la convivencia entre distintas comunidades era ya normal el siglo pasado, España ha aterrizado en la aldea global sin una transición previa.
Paralelamente, al núcleo familiar tradicional compuesto por una mujer y un hombre que engendraban y criaban a un número variable de hijos se ha sumado un amplio abanico de modelos de familia. Muchos niños viven en familias que no encajan en este esquema: familias adoptivas, familias reconstituidas tras la separación o el divorcio con hermanos de padre o de madre, niños que viven en una familia de acogida, familias monoparentales, homoparentales...

Actualizar la palabra familia
A la hora de explicar a los niños qué es una familia, es necesario transmitir un concepto actualizado, en el que todos puedan verse reflejados. “Un hombre y una mujer que se casan y tienen hijos” no es una definición válida: lo que define a una familia no es su composición ni los lazos biológicos, sino las relaciones de afecto y cuidado mutuo que se dan en su seno. Independientemente de los miembros que las compongan o del modo en que fueron creadas, todas ellas son iguales en lo esencial.
Desde la escuela infantil, es posible enseñarles que las familias están formadas por personas que se quieren y se cuidan. Para entender la realidad que les rodea, necesitan que se les haga ver que existen distintos tipos de familias: hay niños que crecen en la familia en la que nacen y otros que son adoptados, hay niños que viven con un padre y una madre y otros que viven con una madre, o un padre, o dos madres, con los abuelos, etcétera. A veces (como ocurre en los divorcios), las personas de una familia dejan de vivir juntas, pero eso no significa que dejen de quererse o cuidarse.
En la vorágine del día a día y las reformas educativas, la escuela olvida a menudo que la diversidad familiar exige revisar el material educativo. Tanto a los alumnos adoptados como a los que no viven en familias tradicionales, algunas tareas o actividades escolares clásicas pueden hacerles sentir incómodos, confusos o excluidos. Elaborar un árbol genealógico oescribir una narración sobre sus primeros años de vida supone para algunos de ellos enfatizar públicamente un pasado poco habitual, revelar información privada o resaltar las lagunas de información sobre algunos aspectos de su vida.
Este tipo de trabajo ha quedado desfasado porque presupone que todos los alumnos viven en familias formadas por un padre y una madre con los que comparten ADN. Puesto que parten de una premisa equivocada, no pueden cumplir los objetivos que pretenden. Con sentido común y sensibilidad, los educadores pueden adaptar las actividades, ofreciendo a todos los alumnos una alternativa con la que alcanzar los objetivos que estos trabajos pretenden. ¿Por qué no investigar la genética emparejando a los alumnos y tratando de averiguar cómo sería su descendencia? Si se trata de ejercitarse en la narración, ¿por qué no pedirles que lo hagan sobre el día más divertido de sus vidas o cualquier otro tema? Hay mil y una formas de trabajar las materias sin necesidad de que ningún niño se sienta incomodado o marginado.

Psicología 1 | 2 | siguiente
de: Winston Smith | 10/06/2008
Diversidad implica diferencias que nacen de opciones y situaciones de los padres, no de la escuela. Ellos deben dar respuesta a sus hijos cuando éstos conozcan modos de vida diferentes. ¿Por qué papá no vive con mamá y conmigo como el de Fran? Tendrán que decirlo papá y mamá. Obviar la diferencia y construir un mundo virtual en el que lo diferente no existe porque no se habla de ello sería injusto con él y con los demás. Debe conocer su verdad y la de los otros, porque él también podrá elegir, como hicieron sus padres. Si algunas opciones son mejores para los hijos, deberá saberlo cuando sea padre. Ya le llegará el momento de dar prioridades en su vida, de escoger su opción conociendo las diferencias.
de: Maruxa | 30/05/2008
Admitir la existencia de familias que no son las convencionales no es incompatible con la elaboración de una genealogía, o si se quiere con una representación gráfica del parentesco. Hoy en día existen signos para representar los lazos sociales (adopción, ahijamiento, etc.) tanto como los biológicos. Sólo es cuestión de conocerlos.
de: Ximena Battista | 20/05/2008
Me ha parecido genial el artículo! El mundo cambia y nosotros lo tenemos que hacer con él y para bien. Aunque a muchos no les guste...
de: Jose Irlem | 18/05/2008
Para los niños, la escuela es un referente muy importante. El trato que a estos temas se le dé en la misma será una especie de semilla en sus conciencias que germinará en el mismo instante que el tema es tratado. De como se sienta el niño ante ello es, sin duda, responsable el educador. Gracias por este artículo. Ojalá la escuela fuese el referente de la igualdad dentro de la diferencia, pero mucho me temo que todavía son pocos los educadores lo suficientemente sensibles a estos y otros temas. Jose.
de: Teresa G | 17/05/2008
Me ha gustado tu artículo, sobre todo la definición que haces de lo que significa ser una familia, da igual quienes la componen, pero aún queda un largo camino por recorrer, gracias por hacer más fácil.
de: Ana González | 17/05/2008
Yo creo que no son "nuevas familias", todos sabemos que esas familias ya existían. Yo compartía clase en los años 60 y 70 con hijos de familias "raras": padres separados, madres solteras, hijos adoptivos, mujeres que vivían juntas y criaban a los hijos de las dos, abuelos que criaban a sus nietos, tíos que criaban como hijos a sus sobrinos. La torpe respuesta de la escuela a estas familias es hablar en los actos escolares y en las notas de actividades del AMPA de "los padres y las madres, tutores o tutoras". Podrían, en vez de nombrar a: "los padres y las madres de los niños y las niñas", hablar de "las familias de los alumnos" así de simple y así de cierto.
de: Alicia | 17/05/2008
De momento mi peque de ojos rasgados es muy pequeña, y en su escuela no es la única. La convivencia es buena, veremos que ocurre con el transcurrir de los años.
de: David de Ugarte | 14/05/2008
Fantástica reflexión. Nosotros fuimos educamos en una escuela "nacional", estudiamos historia y geografía de un cachito del mundo como si fuera un universo. Luego lo llamaron "conocimiento del medio" y fue aún más local y reducido de miras, pero hoy ya no vivimos en el mundo "nacional", ni el medio es el entorno geográfico inmediato. La diversidad vive en cada uno de nosotros y en nuestros amores. Nuestros valores no caben ya en las viejas definiciones. No podemos formar ya bajo el presupuesto de la homogeneidad ni con las palabras de un mundo pequeño, uniforme y territorial que afortunadamente cada vez tiene menos realidad.
de: Maki | 14/05/2008
No cabe duda de que estos pequeños cambios son muy importantes, la visión de la sociedad que nos da la escuela son los cimientos sobre los que construiremos nuestras relaciones sociales futuras. La educacíín es la mejor vacuna contra la intolerancia.
de: ANUSKA BLESA | 14/05/2008
Hace un tiempo, en un casal de verano, lugar donde los niños y niñas pasan unos días de juegos al finalizar las clases con la llegada del verano, una de las actividades era: dibuja tu casa y, claro, hubo un dibujo con "la casa de mamá" y "la casa de papá". Evidentemente, ni siquiera es necesario hablar de "cuando eras un bebé". El cambio de mentalidad y de currículum escolar debe ser adoptado por nuestras mentes porque ya ha nacido y, sin embargo, sigue huérfano.
de: Mercedes Egido | 14/05/2008
A muchos adultos les cuesta imaginar el alcance que tendrán estos cambios, pero la escuela es el mejor sitio donde visualizarlo. ¿Cómo será la realidad social en unos años? Si los niños tienen las herramientas necesarias para entender, mañana podrán construir.
de: María Rodríguez | 14/05/2008
Fantástico artículo. Ya es hora de que reaccionemos y hagamos reaccionar a los responsables de los materiales y actividades escolares. Si hay que homogeneizar, que sea en valores positivos. Lo que no podemos hacer es ignorar la diversidad y aún menos machacarla, cuando la diversidad es lo que nos enriquece y nos hace crecer. Espero que reflexiones como éstas sean el primer paso para un cambio positivo que empiece por los niños, que son los que más profundamente pueden sufrir esas sutiles patadas del sistema.
de: Natalia Fernández | 14/05/2008
Espléndido artículo. Nuestro lenguaje está lleno de cargas que implican que la normalidad sea muchas veces excluyente con la realidad social y lo más triste es que a veces ni nos damos cuenta. La renovación en la escuela es necesaria, pero no sólo. Desde los contenidos televisivios, la publicidad, todos los mensajes que recibimos a diario están mediados por ese lenguaje que no atiende al mundo en el que estamos. Como dice Carla en el mensaje anterior, muchas gracias por publicar este artículo.
de: Carla Bruna | 11/05/2008
No puedo menos que ponerlo en mayúsculas: GRACIAS. Tengo muy claro que mi pareja, nuestra preciosa hija de ojos rasgados y piel canela y yo formamos una familia, aunque muchos aún necesiten ponerle la coletilla no-tradicional para entenderlo. Día a día, año a año, chocamos una y otra vez con una escuela anclada en el pasado, insensible al paso del tiempo y la realidad actual de sus alumnos, fotos de bebé (o de tu madre cuando estaba embarazadad de ti), color piel y árboles genealógicos incluidos. GRACIAS por publicarlo. No duden que lo llevaré mañana al colegio de mi hija
16 de noviembre
16 de noviembre
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