20/07/2008

Melancolía, la tristeza sin causa

Texto de José Antonio Marina
Ilustraciones de Miguel Gallardo
La dicha de ser desdichado, un cierto placer triste, una tristeza sin causa. Esas son algunas de las definiciones de la melancolía, la bilis negra que a menudo encubre una depresión. Pero sin duda, un sentimiento cargado de glamur.

Enlaces mágicos

Flaubert dice de Rosanette, la amante mantenida, en la Educación sentimental: “Incluso antes de irse a dormir se mostraba un poco melancólica, como a veces se encuentran los cipreses ante la puerta de una fonda”. ¿Sabía Flaubert que el ciprés se consideraba melancólico en la edad media? No es una casualidad la frecuencia con que se encuentran en los cementerios. ¿Y sabían en la edad media que Pitágoras había prohibido confeccionar ataúdes con madera de ciprés porque el cetro de Zeus era de esta madera?
Los melancólicos estaban bajo el signo de Saturno. Hoy todavía se sigue llamando saturnina a la disposición sombría y melancólica. Los humores se relacionaron con los planetas. La complexión flemática, con la Luna o Venus; la colérica, con Marte; el carácter sanguíneo, con Júpiter, y el melancólico, con Saturno. Los autores árabes antiguos dicen que los hijos de Saturno son gentes de largo reflexionar y poco hablar; son secretos y nadie sabe lo que hay en ellos. “Rige la destrucción y las cosas de hastío.”

Una dulce queja

Los temperamentos son modos de iluminar la realidad. Para el colérico todo es ofensa e incitación a la furia; para el sanguíneo, el mundo es una fiesta; el flemático mantiene una serenidad fría. ¿Y el melancólico? Parece que en el melancólico hay una permanente queja, pero no desesperada. Por eso puede ser dulce. Se echa en falta algo muy valioso que existe, pero no se posee. Un teólogo, al que leí mucho en mi juventud, Romano Guardini, situaba la melancolía en una perspectiva trascendental: “Es el deseo de encontrar la verdadera morada, huyendo de la dispersión, para entrar en el recogimiento de la esencia, escapando de la existencia exterior”. Concluye: “La melancolía es el dolor causado por la aparición de lo eterno en el hombre”. Confunde la melancolía con otro profundo sentimiento, del que les hablaré  otro día: la nostalgia, que es la enfermedad del que está lejos del hogar, o de los seres queridos, y desea volver a ellos

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de: Carla Xena Bosch | 21/07/2008
Melancolía. El extraño sentimiento que nos encubre como un velo cuando estamos deprimidos, aplacados,etc. A veces disfrutamos en cierta manera al ver que los demás, las personas de nuestro alrededor, se preocupan por nosotros, sufren.
30 de noviembre
30 de noviembre
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