05/10/2008

Consejos sabios para casi todo

Texto de Carmen Giró
Ilustraciones de Flavio Morais
Entrenadores personales. asesores, animadores. Los coach crecen en el territorio de la moda y la imagen personal, pero llegan incluso a la educación de los hijos. Son esas personas que nos dicen qué hemos de hacer.

¿Quién tenía antes un asesor de imagen? Los políticos, y no siempre, y si no, que se lo pregunten a los candidatos que perdían el favor de sus votantes por llevar una corbata mal anudada. Ahora, por el contrario, la tendencia a dejarse asesorar por profesionales del consejo, los llamados coach, está reflejándose en todos los ámbitos de la vida, tanto personales como laborales. Y cuando parece que la imagen que ofrecemos al exterior no es sólo importante sino, prácticamente, lo único importante, no podía faltar el asesor de moda.
¿Cuál es el color que favorece más? ¿Qué partes del cuerpo debería uno potenciar y cuáles disimular? ¿Aire sofisticado o bohemio? ¿El último grito en moda o el susurro del vintage? Todas esas dudas las puede resolver un asesor de moda que, además, puede acompañarnos en las compras para ahorrar dolores de cabeza (normalmente, dinero, no) y tiempo.
Es una profesión en alza. Se llama personal shopper y se dedica a realizar compras personales, desde prendas de vestir y complementos hasta regalos para otros. El primer contacto con el cliente se destina a conocer sus gustos y a hacerle una revisión completa para comprobar cuál es el color que más le favorece o qué cortes de prendas le sientan mejor. Después de eso, pueden ir juntos a hacer las compras, normalmente introduciendo al cliente en los establecimientos más exclusivos, o puede ir el personal shopper en sustitución del cliente (ese es un servicio que solicitan más los hombres).
Lo más nuevo es una variación del famoso espejito mágico de la madrastra de Blancanieves. Aquel al que le preguntaban: “Espejito, espejito mágico, ¿quién es la mujer más bella del mundo?”. En los grandes almacenes Bloomingdale’s de Manhattan, en el corazón de Nueva York, instalaron de manera experimental unos días unos espejos hablantes que daban su opinión sobre cómo queda aquel vestido o si disimula el derrière aquel pantalón.
El espejo mágico ha sido diseñado por la compañía informática norteamericana Icon Nicholson y consigue la interacción con el cliente gracias a un sistema de vídeo e internet. Una cámara instalada en el trasfondo del espejo graba imágenes del cliente probándose la ropa, imágenes que se trasmiten a una página electrónica que se puede visualizar desde cualquier parte del planeta con autorización previa. Así, el cliente puede contactar con personas de su confianza que, conectadas a internet desde su trabajo o el sofá de su casa, le pueden aconsejar si aquella prenda le sienta bien. Para el lanzamiento de este invento se contó con el asesoramiento de un equipo de estilistas que estaban al otro lado del espejo. Según la compañía fabricante, el espejo será un plus para los jóvenes consumidores que ansían estar las 24 horas del día conectados con sus amigos. De momento, la firma Prada ya se ha mostrado interesada en este invento interactivo.
Coaching es entrenamiento, preparación, ayuda. Y la necesidad de este tipo de servicio se extiende a otros muchos ámbitos de la vida cotidiana. En una sociedad que cada vez institucionaliza más todas las cosas, esta preparación para la vida real, que antes se hacía más o menos aguantando mecha porque no quedaba más remedio, y charlando con amigos y familias sobre el rumbo que uno quería dar a su vida, o, más modestamente, al curso que empezaba, ahora ha encontrado un filón de nuevos empleos.
Del mismo modo que el trabajo de psicólogos y psiquiatras está ya totalmente reconocido como de utilidad científicamente contrastada, la tarea de un coach es algo más sutil, porque, en su propio origen, funciona prácticamente como un mejor amigo profesional. Jordi Suriol, que lleva años dedicándose a los temas de coaching y de comunicación personal y ha creado la consultora Life C, define a ese profesional como “una persona que anima, que motiva, que ve las posibilidades de cada uno y le ayuda a ponerlas en marcha porque antes le ha ayudado a tomar conciencia de lo que es”.
Suriol trabaja desde hace muchos años en la aplicación del coaching a escala empresarial, y en el centro Lenoarmi, que fundó con su esposa y que preside, aplica también estos principios a las familias y a los niños. Pero insiste en que “siempre hay que añadir un punto de calidad humana para que el coaching no se quede en la fría técnica. Un buen coach intenta que cada persona mejore, ayudándole a marcar objetivos y a progresar”.

Negocios impensables
El coaching empezó con gran ímpetu en el mundo empresarial, que lo copió, asimismo, de las estrategias deportivas. Pero en los últimos años también ha entrado con fuerza en el ámbito cotidiano, y parece que ya no eres nadie si no tienes un personal coach, del mismo modo que en los años 80 el psicoanalista era la sombra de todo el que se preciara. Aunque Woody Allen dijera aquello de “hace quince años que voy al psicoanalista. Le concederé un año más y luego me iré a Lourdes”.
En torno a la idea de que todos necesitamos a alguien que nos ayude a lograr nuestros objetivos, a reorientar nuestra vida personal o profesional y que nos prepare para desarrollar nuestras potencialidades, han surgido negocios impensables hace diez años. El primero fue el entrenador personal, en general, pero poco a poco la idea se ha ido diversificando. Asesor personal de salud, coach nutricional, parenting… son algunas de las ramificaciones para estos actuales timoneles de la vida de los demás.
Cualquiera que vaya a una librería encontrará hoy mismo decenas de libros que tratan de “cómo dirigir tu vida”, de “cómo lograr tus objetivos” o, simplemente –y normalmente es lo más difícil– “saber qué quieres”. Del mismo modo, en la red hay infinidad de ideas y de webs relacionadas con el tema, tanto en torno a la vida personal, como de pareja, familia, salud, nutrición o asuntos laborales.

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de: Jordi Dotú Morales | 16/10/2008
Me alegra mucho leer su artículo. Explica algunos principios del Coaching: “una persona que anima, antes le ha ayudado a tomar conciencia de lo que es”, “un buen coach intenta que cada persona mejore, ayudándole a marcar objetivos y a progresar”, “el coach ayuda, pero las cosas tiene que hacerlas la persona”. Creo que al juntarlo con otras profesiones emergentes, como "personal shoper", entrenador personal, etc. se puede prestar a la confusión de su verdadero sentido. Esto puede quedar reflejado en afirmaciones como: “personas que nos dicen qué hemos de hacer”, ”puede ser útil, incapaz de decidir”. Entiendo que hacer divulgación de las nuevas profesiones resulta complicado en un solo artículo.

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