Precauciones a bordo
Sentido común y responsabilidad individual a la hora de emprender un viaje son los principales consejos que los expertos dan para evitar contagios y afecciones que cada vez con más frecuencia, aunque resulte sorprendente, se suman al equipaje de vuelta a casa

A la hora de viajar, hay que recordar tomar ciertas precauciones para no tener problemas de salud que estropeen las vacaciones. Una simple diarrea puede arruinar una excursión, ir a un país tropical sin las correspondientes vacunas es peligroso, y un gesto tan sencillo como lavarse las manos con jabón puede evitar una infección.
La rápida extensión por muchos países del virus A (H1N1), conocido como la nueva gripe, hizo saltar las alarmas, pero proteger la salud no pasa por dejar de viajar, sino por tomar medidas elementales de prevención. Entre las recomendaciones publicadas por la OMS para evitar el rápido contagio de la gripe están extremar la higiene y lavarse las manos con frecuencia. Y para prevenir cualquier riesgo para la salud cuando uno empieza a cruzar fronteras, lo más importante es la responsabilidad individual.
El mismo viajero que ha leído todo sobre la nueva gripe es el que después se come alegremente una ensaladilla rusa que lleva dos horas expuesta al sol, en una fiesta de microorganismos que acaba en gastroenteritis. Y el mismo que se va a India sin tomarse cada día la pastilla que previene la malaria, porque cree que a él no le va a picar el mosquito más temido del mundo.
Todos los viajes pueden plantear riesgos sanitarios. No es lo mismo dormir en tiendas de campaña en Kenia que en un hotel de cinco estrellas de Tailandia, pero no hay que pensar que por pagar más dinero la salud está más protegida. A veces, un aire acondicionado mal mantenido lleva más agentes infecciosos que una habitación sencilla pero limpia. Los pilares básicos son la prevención y, una vez en destino, la higiene y el sentido común.
Sin embargo, el sentido común no es tan frecuente. Un estudio llevado a cabo por el hospital Ramón y Cajal, de Madrid mostró que los viajeros a menudo subestiman la importancia de la prevención en salud. El estudio recogía datos de más de 1.200 viajeros en dos aeropuertos españoles, que iban a Sudamérica, el Sudeste Asiático, el África subsahariana e India. Más de la mitad no habían recibido ninguna vacunación antes del viaje, y una tercera parte de los que viajaban al África subsahariana no había tomado el medicamento preventivo de la malaria.
Otro estudio, llevado a cabo por el Institut Català de la Salut, hizo el seguimiento de más de 2.600 viajeros durante cinco años, mostrando que aumentaba el número de desplazamientos de alto riesgo, tendencia que respondía al incremento de viajes turísticos al África subsahariana y de inmigrantes, que se trasladaban a países de riesgo y con población más vulnerable, como niños, mujeres embarazadas o ancianos.
Un mes o dos antes
A la hora de planificar un viaje hay que informarse de los posibles riesgos de los países a los que se va a ir y saber cómo minimizar el riesgo de enfermedades. Si se va a un país en desarrollo, se debe acudir a un centro especializado en medicina del viajero o consultar a un médico un mes o dos antes de partir y así tener tiempo suficiente para recibir las vacunas que sean necesarias (a veces hacen falta varias dosis con un tiempo entre ellas) o la medicación antipaludismo.
Depende del país y del año, hay vacunas obligatorias y otras recomendadas. Fiebre amarilla, fiebre tifoidea, cólera, hepatitis, tétanos es vocabulario frecuente en los centros de vacunación internacional. Para la malaria, además de tomar la medicación preventiva adecuada, que varía dependiendo del país, hay que evitar la picadura del mosquito que transmite la enfermedad, usando repelentes de insectos.
Comer y beber
La inmensa mayoría de las complicaciones de la salud en los viajes está relacionada con lo que se come y se bebe, con molestias que pueden ir de una diarrea sencilla hasta una deshidratación aguda o casos muy graves de infecciones gastrointestinales.
El Instituto de Medicina Tropical de Berlín hizo un seguimiento a lo largo de un año de casi 800 viajeros que habían ido a Kenia, Tanzania, Senegal, Gambia, India, Nepal, Tailandia y Brasil. El 42% de ellos había tenido alguna enfermedad en el viaje, y el 10%, más de una. La diarrea era la más común. Significativo: el 80% de los viajeros no había seguido las restricciones alimentarias recomendadas.
Se aconseja comer sólo alimentos completamente cocinados (cuidado con las ensaladas), evitar platos con huevos crudos o poco hechos, rechazar las comidas vendidos en puestos callejeros, ingerir la fruta pelada y vigilar con la repostería y helados, de fácil contaminación. Respecto a la bebida, es mejor beber sólo bebidas embotelladas o bien té o café, hervir el agua para bebida si hay dudas sobre su seguridad o usar un filtro aprobado. No conviene usar cubitos de hielo.
La diarrea y otras enfermedades infecciosas importantes (como brucelosis, cólera o fiebre tifoidea) se transmiten a través de agua y alimentos contaminados. También se corre riesgo de exponerse a diversas infecciones intestinales por gusanos parasitarios. Los parásitos intestinales se asocian a la contaminación del suelo, arena y alimentos en contacto con excrementos.
Los viajeros pueden encontrarse con cambios repentinos de altitud, humedad, flora microbiana y temperatura, que pueden derivar en enfermedades. Pero la conducta individual tiene un papel importante. Por ejemplo, salir de noche en una zona con paludismo sin usar repelente de mosquitos puede hacer que el viajero se infecte, así como la exposición a roedores u otros animales, como serpientes. Tampoco hay que olvidar las enfermedades de transmisión sexual y protegerse adecuadamente.
El sol y el calor pueden igualmente jugar malas pasadas. La alta temperatura y la humedad originan pérdida de agua y sales minerales del cuerpo, y pueden provocar un golpe de calor. Para evitar la deshidratación hay que beber regularmente. Añadir un poco de sal a los alimentos y bebidas puede ayudar a prevenirla. En zonas tropicales es corriente beber una especie de batido de yogur al que le añaden sal en lugar de azúcar. Es importante evitar exponerse al sol a mediodía, usar ropa que cubra, gafas de sol y filtro solar, y cuidar especialmente de los niños y las personas mayores.
Las enfermedades respiratorias, como resfriados y gripe (todos sus tipos) están causadas por virus que se propagan cuando alguien infectado tose o estornuda. Para prevenirlo, hay que lavarse frecuentemente las manos, cubrirse con un pañuelo nariz y boca al toser o estornudar, o estornudar sobre el antebrazo. Las manos son el vehículo preferido de los virus. También hay que evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca.
Al regresar a casa
Algunas enfermedades tropicales y los parásitos intestinales no se manifiestan inmediatamente. Pueden presentarse bastante después del regreso, hasta un año más tarde. Si en las semanas siguientes a la vuelta hay fiebre, diarrea persistente, vómitos, ictericia, trastornos urinarios, enfermedad cutánea o infección genital, hay que acudir al médico y recordarle nuestro viaje. Asimismo, la fiebre después de estar en una zona con paludismo supone una emergencia por posible malaria.
Riesgos que varían
Depende de las características de cada año, varían ligeramente los riesgos de salud de cada país. Por eso hay que consultar en los centros de vacunación internacional o en estas webs, que incluyen consejos de salud.
•www.msc.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/home.htm
•www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/viajero/home.htm
•www.maec.es/es/MenuPpal/Consulares/RecomendacionesDeViaje/Paginas/vacia.aspx











