29/07/2007

El tabaco, un placer y una enfermedad

Texto de Carmen Giró
Ilustraciones de Meritxell Duran

La idea de que fumar es sólo un mal hábito ha propiciado la percepción social de que se trata de un problema que quienes lo sufren han de resolver como puedan. Pero no es así. Fumar es una enfermedad, una adicción, y pacientes y médicos deben trabajar juntos para vencerla

¿Quiere usted dejar de fumar? Pues entonces, vaya al médico. De todas las personas que conoce que quieren dejar el tabaco, ¿cuántas han acudido a su médico de cabecera? Fumar no es sólo un mal hábito, es una adicción, y, por tanto, un problema de salud. Este es el principal mensaje que debería llegar a la población fumadora, explica el doctor Josep Maria Ramon, jefe de servicio de la Unidad de Tabaquismo del hospital barcelonés de Bellvitge. Esta unidad ha participado en un estudio internacional, en 11 países, para valorar los conocimientos y actitudes de los médicos hacia el tabaco. Desde Bellvitge se recogió y procesó información de 100 médicos de familia de toda España escogidos al azar.

Una de las conclusiones más sorprendentes del estudio Stop (Smoking: the opinion of physicians) fue la falta de una implicación real del colectivo médico en el plan del paciente de dejar el tabaco. "Los resultados que más nos sorprendieron
–explica el doctor Ramon– fueron que un 70% de los profesionales entrevistados dice que no tienen formación adecuada para afrontar una adicción crónica. Y un 41% afirma que no se considera preparado para afrontarla. Esto es preocupante porque el médico de familia es la primera línea de intervención, y sólo en casos más complicados o si el problema persiste se puede pasar al siguiente filtro, con unidades especializadas."

Si el estudio Stop se centraba en la actitud de los médicos hacia al tabaco, otro estudio internacional, el Support (Smoking: understanding people’s perceptions, opinions and reactions to tobacco) valoraba la opinión de la población fumadora hacia el tabaco. También realizado en una decena de países, entre ellos España, en él se entrevistó a más de 2.500 fumadores. El estudio constató que todos ellos necesitaban más ayuda para dejar su hábito. Tres cuartas partes de los fumadores entrevistados afirmaban que habían tratado de dejar de fumar al menos una vez, y más de la mitad decían que era de las cosas más difíciles que habían intentado en toda su vida y que les ayudaría tener más apoyo de su médico. Aun así, la mayoría afirmaba que era cuestión de fuerza de voluntad, y eso se debe a una razón: consideran que fumar es un mal hábito, y además saben que es perjudicial para la salud, pero no lo consideran una enfermedad ni una adicción, y ni siquiera comentan con su médico que son fumadores.

El doctor Josep Maria Ramon afirma convincente: "La primera tarea importante es hacer entender al paciente que fumar es un problema de adicción. Dejarlo no es cuestión sólo de fuerza de voluntad, sino que va a necesitar ayuda y, posiblemente, un tratamiento farmacológico o conductual. Fumar no es un mal hábito, ni una mala costumbre. Es una enfermedad, una adicción a la nicotina".

Si el fumador no cree que esté sufriendo una enfermedad, y su médico no cree estar preparado para ayudarle a superar su adicción, podríamos afirmar: "Apaga y vámonos". Pero el tabaquismo es un problema suficientemente grave como para dejarlo en manos sólo de la fuerza de voluntad de unos cuantos. Hay que romper el círculo vicioso de poca percepción de la enfermedad-poco tratamiento adecuado. Se calcula que cada día mueren 140 españoles como consecuencia del tabaco. El tabaquismo es la primera causa de muerte prematura que se puede prevenir. Fumar es una de las principales causas del derrame cerebral y del cáncer de pulmón, y produce daños en prácticamente todos los órganos del cuerpo.

La adicción a la nicotina es una enfermedad crónica y recurrente. Así la califica la Organización Mundial de la Salud (OMS), y así la define también el doctor Miguel Barrueco, neumólogo y responsable de la consulta especializada en tabaquismo del Hospital Universitario de Salamanca: "El tabaquismo es una enfermedad crónica y adictiva. No hace falta esperar a tener una enfermedad provocada por el tabaco, como cáncer de pulmón. Ante todo, los fumadores tienen que ser conscientes de ello, y querer salir , y los médicos tienen que estar preparados para tratarlo".

Es sintomático que los fumadores no acudan al médico para que les ayude a dejar el tabaco. La inmensa mayoría confía en su fuerza de voluntad o en los consejos de la vecina de cabecera

¿Por qué, entonces, los pacientes creen que los médicos se involucran poco en el proceso de dejar de fumar? El doctor Barrueco considera que "es necesario un cambio de mentalidad frente al tabaco. Hasta hace poco se consideraba como un vicio, o como una pequeña adicción. Poco a poco, todas las personas, incluidos los médicos, se dan cuenta de que es una enfermedad. De hecho, se sabe que el consumo de tabaco entre los médicos ha descendido en un porcentaje mayor que entre la población general, y esto es fruto de una mayor concienciación".

Los médicos entrevistados para el estudio Stop afirmaban no tener tiempo para ayudar a dejar el tabaco a sus pacientes. El doctor Ramon asegura que, aunque los médicos de cabecera ya van muy cargados de trabajo en su día a día, hay una idea equivocada sobre que hace falta mucho tiempo para que la deshabituación tenga éxito. "Es una percepción equivocada, porque hay unas intervenciones mínimas, que son muy efectivas en la gran mayoría de fumadores, y que sólo requieren tres o cuatro minutos".

¿Cuáles serían esos primeros pasos mínimos? De la misma manera que un médico da consejos básicos para llevar una vida sana, hacer más ejercicio o comer bien, tiene que aconsejar al paciente que deje el tabaco. "Para ello –continúa el doctor Ramon–, basta con tres ejes básicos: informarle de que tiene que dejar el tabaco y de que el médico le va ayudar. Hacer con el paciente una planificación de días en que tiene que volver a la consulta, para hacer el seguimiento de cómo le va, y que se sienta apoyado periódicamente. Y, si es necesario, darle un tratamiento farmacológico. Estos tres pasos implican una conversación de pocos minutos, pero el paciente se siente apoyado por su médico y tiene la percepción de que con ayuda podrá dejar de fumar."

Es muy sintomático que, aunque los fumadores saben que fumar es perjudicial para la salud, no acudan al médico para que les ayude a dejarlo. Se calcula que ni tan sólo el 6% de los fumadores que quieren abandonarlo buscan ayuda profesional, y en este porcentaje se incluye tanto la ayuda profesional de médicos, enfermeras o psicólogos, como los tratamientos más alternativos como hipnosis, acupuntura u homeopatía. Es decir, la inmensa mayoría confía en su fuerza de voluntad, o en los consejos de la vecina de cabecera.

Sentirse acompañados

Tanto el doctor Ramon como el doctor Barrueco insisten en la necesidad de establecer unidades especializadas, nutridas casi siempre de médicos, enfermeras y psicólogos. Tanto en Bellvitge como en Salamanca, por citar algunos de los servicios especializados que hay en España, reciben pacientes derivados desde el médico de familia, pero también desde servicios especializados como neumología o cirugía vascular, en este caso para pacientes que ya han sufrido alguna de las enfermedades relacionadas con el tabaco. "La primera evaluación sirve para ver su grado de dependencia a la nicotina, su historia tabáquica y valorar sus circunstancias clínicas y sociales, porque el tratamiento y el seguimiento tiene que estar muy ajustado a las características personales de cada fumador", explica el doctor Barrueco. Desde la primera a la segunda visita no han de pasar más de una o dos semanas. Después, se hacen seguimientos cada dos semanas o cada mes, dependiendo de cómo va el proceso de deshabituación. Pero siempre se sienten acompañados.

"Lo que mejor nos funciona –explica el doctor Ramon– son los servicios de proximidad, con una coordinación de los médicos en los ambulatorios con equipos de enfermería que hacen posible un apoyo próximo y rápido a los pacientes."

Tres ideas para dejar de fumar
Los especialistas consideran que el mejor tratamiento para dejar de fumar debe apoyarse en tres ejes. Primero, el consejo, seguimiento y apoyo médico. Segundo, una terapia conductual, porque la mayoría de las veces se fuma en un contexto social, como manera de entablar relación, o en momentos emocionalmente complejos, tanto de alegría como de tristeza, o se convierte en reflejo automático (por ejemplo, cojo el teléfono y enciendo un cigarrillo). Y tercero, si es necesario, una medicación, que hace más fácil dejar de fumar, pero que no te hace dejar de fumar.

Hay tres tipos de tratamientos farmacológicos: los sustitutos de la nicotina (tipo parches); los de tipo bupropion, que bloquean los receptores de la nicotina en el cerebro, y la vareniclina, un medicamento que es una nueva manera de enfrentarse a la adicción a la nicotina. Cuando una persona fuma, los receptores neuronales de la nicotina liberan sustancias como la dopamina, que generan sensación de placer, el principal "culpable" de la adicción. La vareniclina actúa selectivamente sobre los receptores neuronales de la nicotina, para disminuir la sensación de bienestar asociada al consumo de tabaco. Al bloquear estos receptores, si el paciente recae ya no siente tanta satisfacción con cada calada como antes y se siente decepcionado. Al mismo tiempo, el medicamento estimula la liberación de la dopamina parcialmente, para atenuar el ansia de fumar y los síntomas derivados de la abstinencia.

de: Angel Luis Ruiz Ruiz | 08/04/2008
Soy un ex fumador de 10 años que estuve fumando por puro accidente, ya no fumo y me encuentro mucho mejor y tengo menos estrés que antes. A todos los que quieran dejarlo se lo recomiendo pues creo que merece la pena.
de: Fina Vázquez Luis | 28/08/2007
Despúes de más de 20 años de fumar conseguí dejarlo sin ningún tratamiento: fuerza de voluntad y, durante el primer mes, caramelos y chicles. Hace ya 13 años que dejé de fumar y es algo de lo que me siento más orgullosa. Ahora tengo 52 años y mi calidad de vida es muy buena. Con tratamiento o sin tratamiento lo importante es abandonar el vicio. Yo era una fumadora compulsiva y, si volviera a fumar algún cigarrillo, es posible que reincidiera. Espero no volver a hacerlo.
de: Amparo | 19/08/2007
Es interesante, un beso.
de: EL OJO PÚBLICO TVE | 13/08/2007
Hola: Soy redactora del "Ojo Público", un programa de TVE que se emite los jueves a partir de las 22:00. Estamos buscando a personas que hayan dejado de fumar para que nos cuenten en el programa cómo lo consiguieron. Les agradecería mucho que, si conocen a alguna persona que esté interesada en venir, que se pongan en contacto con nosotros en: 91 586 52 73 // 91 586 52 79 // 91 586 52 50 (PREGUNTAR POR SONIA) La dirección genérica del programa: elojopublico@rtve.es A LA ATENCIÓN DE SONIA Muchas gracias, Sonia P.- Redactora "Ojo Público" TVE
31 de agosto
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