Consejos sabios para casi todo

Consejos a 75 dólares/hora
Pero, como en todo, la mesura es importante. Y el sentido común a veces se diluye en la superespecialización. Si sus dos hijos se pelean por el mismo muñeco, ¿usted llamaría por teléfono a alguien que le cobra 75 dólares la hora para que le diga qué tiene que hacer? Pues hay muchos norteamericanos que sí lo hacen, y ya que la gran corriente del coaching llegó de allí, no es de extrañar que esta también nos llegue un día u otro.
Desde la página web Aboutmykids.com, que se presenta como centro de asesoramiento paternal, ayudan a padres estresados por teléfono o por internet. Se escucha y se ofrecen consejos. Cobran alrededor de 75 dólares la hora, con un coach destinado específicamente a aquella familia, pero por 30 dólares mensuales se ofrecen consejos por
e-mail.
¿Es una barbaridad? El psiquiatra infantil Paulino Castells, especializado en terapia de la familia y autor, entre muchos libros, de Psicología de la familia (Ceac), ironiza sobre el tema. “Estas corrientes vienen de Estados Unidos porque allí siempre han querido tener apoyo. Allí se dice que cuando nace un bebé ya le adjudican un dentista y un psicoanalista para toda su vida. De hecho, hablo con médicos y pediatras norteamericanos que me explican que sus pacientes les piden consejo para temas totalmente ajenos a su consulta, como dónde hacer la hipoteca, tan alto es el nivel de confianza que tienen en la figura del consejero. Ahora, en Europa, la corriente de individualismo nos deja indefensos a la hora de afrontar situaciones, y pedimos consejo a los profesionales expertos.”
Según explican en la página web, ofrecen ayuda personalizada para que los padres tengan más seguridad en su labor, para apoyarles en los momentos difíciles de transición que supone el desarrollo emocional de los niños y para guiarles con referencias fiables en medio del mar de consejos de amigos, familias y vecinas de cabecera.
¿profesionales o amigos?
Paulino Castells considera: “Puede ser un servicio de calidad y necesario, pero no olvidemos que si es necesario es porque se ha roto la cadena generacional por culpa del individualismo. En sí, este tipo de coaching no es positivo, es casi como entregar tu vida a otras personas ajenas a ti. Propongo volver a la red familiar, mejor cuantas más generaciones posibles, pedir consejo a los abuelos, como se hacía antes, a las personas próximas, la pareja, los hijos. El coach puede ser útil para alguien que realmente es incapaz de decidir sin dejarse guiar por alguien. Entonces es mejor que le guíe un profesional que un amiguete. Pero creo que es muy triste dejar el timón de tu vida a un extraño”.
Jordi Suriol, en cambio, reivindica la objetividad en la resolución de conflictos. “Un buen amigo siempre puede ayudar, pero a veces las voces de la familia o los amigos están tan cercanos al problema que se implican emocionalmente y entonces no sirven. En cambio, el coach, desde fuera, puede ayudar porque ve las cosas de manera más objetiva. Es como un médico, no se mete dentro de la enfermedad, sino que te cura. El hecho de que no haya vinculación emocional ayuda.”
Eso sí, Suriol prefiere el contacto humano, la charla cara a cara, antes que la respuesta rápida vía teléfono o internet. “Los problemas se han de solucionar con valentía, cara a cara. El coach ayuda a la persona a poner orden en su vida, pero tiene que hacerlo aquella persona, no el coach. Es como el entrenador de fútbol: él no juega, pero hace que los otros jueguen. Nosotros ayudamos a que las personas tomen conciencia de su vida y que tomen las riendas.”
Paulino Castells lamenta que en este caso la tecnología sirva para preservar negativamente nuestra intimidad. “Cerramos nuestros sentimientos a la gente que nos rodea, y preferimos explicarlos a una persona ajena, que nos da una repuesta a nuestra duda, y punto, hay mucha frialdad.”
Una universidad para padres
En este principio de curso se ha inaugurado una Universidad de Padres a través de internet, impulsada por José Antonio Marina, con la intención de poner a disposición de las familias los conocimientos que la experiencia pedagógica y las ciencias del niño proporcionan. Según explican en la web universidaddepadres.es, “no pretendemos dar recetas de consultorio”, sino que quieren ayudar a los padres, que a menudo se sienten solos ante sus responsabilidades educativas y desbordados por la complejidad de las situaciones.
La idea parte del famoso proverbio africano que dice que para educar a un niño hace falta la tribu entera. Se trata de un proyecto de investigación, en el que la ayuda de los padres y la comunicación de sus experiencias permitirá ir perfeccionando continuamente los programas. Universidad de Padres es una iniciativa de la sociedad civil, sin ninguna relación religiosa o política.
Mediante este programa, que quiere acompañar a los padres hasta que sus hijos e hijas cumplan 16 años, se quiere ayudar a los progenitores a que diseñen su propio proyecto educativo de familia, considerando que cada familia vive en una situación distinta, con posibilidades y problemas diferentes. Para ello se les asesora para que desempeñen bien sus responsabilidades educativas, pero se deja que los padres encuentren su propia manera de educar.
De esta manera, se quiere contribuir a que los hijos sean felices, se enfrenten de forma creadora y eficaz con los retos y los problemas de la vida cotidiana, incluidos los laborales, adquieran una deseable autonomía y se comporten de forma éticamente correcta.







